jueves, 23 de diciembre de 2010

¡Por fin libre!

Me siento como si llevase un mes encerrada en una cárcel y acabase de salir, totalmente libre. Parece que el tiempo pasa mucho más despacio cuando estás haciendo cosas que no te apetecen (en mi caso, estudiar), pero es cierto que al final todo llega y se pasa.

Para celebrarlo, anoche fuimos a cenar a un restaurante que recomiendo sinceramente (.http://www.cadenalateral.es/). Se llama 'Lateral' y hay varios en Madrid, todos en zonas clave de la capital (nosotras fuimos al de la Plaza de Santa Ana). Es un sitio pequeñito, minimalista pero acogedor, que te recibe bajo la tenue luz de las velas en ambiente muy chic. Los platos parecen escasos, pero para mi gusto perfectos. Pedimos para compartir una ensalada de espinacas con pollo, manzana, apio, zanahoria, y cebolla y otra de queso de cabra, berenjena, tomate, cebolla y aliño, muy muy buenas ambas. Un brocheta de verduras deliciosa, en su punto exacto. Una ración de patatas con salsa picante (muy ligeras) y una patata rellena de jamón parmesano y huevo de codorniz.  Un par de pinchos de solomillo con brie y solomillo con foie de pato. Y de postre... mmmmmmmm... tarta de queso casera y unos crepes de dulce de leche para los que no tengo palabras (y yo no soy mucho de dulce). Me quedé llenísima... menos mal que fuimos dando un paseo desde Atocha.

Y hoy otra vez cena, pero paga el jefe. Esta vez en el restaurante 'El Nido', que es otra delicia. así que bueno, ya estoy escuchando a mi hermana (que también es compañera mía de trabajo) decirme que ya son las 21.00 y que tengo que ducharme, vestirme, peinarme, etc., etc. Y tiene toda la razón. Soy un desastre y tardo mil horas en arreglarme.

Mañana contaré qué tal ha estado la cena...

martes, 7 de diciembre de 2010

Las mujeres hablan de sexo



No sé cuál es el motivo que lleva a los hombres a pensar que las mujeres no hablan de sexo igual que ellos. Al menos en mi caso, el sexo ha sido el tema favorito entre mis amigas durante años, hasta un punto insospechado. Ellas pueden confirmarlo.

El pasado jueves, estuve cenando con unos amigos. Era la única mujer entre seis hombres. Salió el tema de cómo los hombres hablan sobre el sexo y cómo lo hacen las mujeres ¡Pobres inocentes! Según su versión, los hombres hablan de sexo sin extenderse, básicamente: siiiiiiiiiiiiiiii, mmmmmmmmmmm, ufffffff (si es bueno, claro) y unas cuantas frases 'de machos'. Por otro lado, creen que cuando las chicas hablamos de sexo no hablamos del sexo en sí, que hablamos de si nos han dado muchos besos, si nos han dicho 'te quiero', si han sido tiernos, si nos han mirado a los ojos... Ni de coña.

Nosotras (mis amigas y yo), si hablamos de sexo. HABLAMOS DE SEXO (y nos gusta): Cuántos orgasmos, cuánto placer, puntuaciones, frecuencia, tamaños, posturas... y todo lo que se nos ocurra en el momento sin cortarnos. Algunas limitan sus respuestas porque son más  cortadas, otras no, pero ninguna se sorprende (aunque a veces podamos ser un poco obscenas). Y lo que sí que nunca he oído es si nos abrazan después. El sexo es sexo, y es lo que más nos intriga. Las ternuras, carantoñas y palabras de amor quedan entre cada pareja (son incluso más íntimas).

Conclusión: Les queda tanto camino por recorrer... 

lunes, 29 de noviembre de 2010

Todo a cambio de nada

Nadie dijo nunca que el amor fuese fácil. No lo es. Pero qué hace que hoy en día la gente quiera recibir todo y no dar nada... Parece que creemos que estamos en el derecho de pedir a los demás que cambien todo lo que nos parece mal, y sin embargo, hoy más que nunca, nos manifestamos como pájaros libres diciendo el típico 'yo soy como soy y no pienso cambiar por nada ni nadie'.

¿Qué nos hemos creído? ¿Realmente estamos tan orgullosos de nosotros mismos que no somos capaces de ver nuestros fallos? Parece que hay gente que cree, que el hecho de no hacer las cosas con intención de dañar, es suficiente para afirmar que somos bellas personas. Nada más alejado de la realidad. A veces no tenemos la intención, pero dañamos a los que nos rodean, y una muestra de que somos buenos, es que le demos la importancia suficiente al dolor de los demás para plantearnos hacer las cosas de otro modo, aunque no haya sido nuestra intención.

Hoy en día, hombres y mujeres ponen al amor muchas condiciones, pero no están dispuestos a aceptar las que se les pone a ellos. Nos enamoramos tan rápido como nos desenamoramos y no queremos mover ni un dedo porque algo funcione. Eso sí, enseguida oímos a la gente lamentarse: ¡ay, es que no funciona! ¿Pero hemos hecho algo para que funcione?

Evidentemente, cada persona es libre de buscar el tipo de vida que le haga feliz. Pero para aquellos que deseen un futuro en pareja, vivir un amor duradero, o que sus relaciones funcionen, tienen que empezar por pensar que las cosas no son blanco o negro, que muchísimas veces hay que ceder, que tenemos que estar dispuestos a intentar cambiar algunas cosas y que no hay nada de malo en ello. Por mi parte, solo puedo asegurar que la recompensa supera con creces a los esfuerzos. Que no hay nada que a uno le pueda hacer más feliz que ver cómo pasa el tiempo y las personas se compenetran, se entienden, comparten partes de sí mismos... Pero la felicidad no cae del cielo, hay que empezar por querer encontrarla.

El esfuerzo es una pequeña parte del todo y ¿por qué a algunas personas les cuesta tanto?

viernes, 26 de noviembre de 2010

Relax!

Cuando termina la semana estoy realmente agotada. El viernes, salgo a las 20.00 de clase y en lo único que pienso es en llegar a mi casa, ponerme el pijama y la sudadera y tumbarme tranquilamente a ver la tele, una peli o Anatomía de Grey (¿cómo he podido vivir sin esta serie?) o leer el libro del momento. Y disfruto tanto... ¡y encima con el frío que hace! para mi los viernes son un placer.

Además, esta semana me siento especialmente liberada. He tenido un importante examen final de una asignatura con muy buenos resultados, así que estoy muy animada.

El único factor negativo es que con este frío parece que nadie se escapa de pillar un buen resfriado, así que noto la desagradable cercanía de uno. Eso sí, frenadol a tope durante unos días y listo.

¡Os deseo un buen fin de semana a todas y todos! 

domingo, 14 de noviembre de 2010

Tenemos un problema

'Tenemos un problema cuando hay más gente que vota en American Idol que en las elecciones'. Son palabras de el ex-embajador estadounidense en Irak Joe Wilson para una entrevista a El País junto con su mujer Valerie Plame, ex-espía de la CIA que fue delatada por el gobierno de George Bush Jr., y en cuya historia se basa la película Caza a la espía, protagonizada por Naomi Watts.

Ese mismo problema lo tenemos en España. La población no siente ningún tipo de interés por la política, y esto es muy grave. Porque aunque creas que no sabes nada, aunque creas que todo ese barullo político te salpica de lejos, te equivocas. La política marca el camino hacia la vida de la que vas a disfrutar en el futuro y creo que, si nos diesen opción, a todos nos gustaría saber que nivel de bienestar tendremos en unos años. 

Yo no soy una experta en política, ni mucho menos, pero tengo mis propias ideologías que hacen que me hierva la sangre cuando veo que pasan ciertas cosas y que la gente no sale a la calle a protestar (como es el caso actual de los franceses). Y ni te cuento como me sienta ver que la gente prefiere sentarse en el sofá a ver Gran Hermano y votar (ya no de forma gratuita, si no encima pagando un precio vergonzoso) para que expulsen a tal o cual.

No sé cuál es el motivo por el que a los jóvenes no se nos está educando para tener unas inquietudes o para tener la capacidad de tener nuestras propias ideas políticas, pero hay que intentarlo, porque de verdad, es deprimente el conformismo que caracteriza a la población (en general, claro).

jueves, 4 de noviembre de 2010

Gazapo

Dicen que una de las muestras más importantes de la inteligencia humana es saber reconocer nuestros errores, así que me lanzo a la piscina y dejo mi culo al aire, entono mi más sincero 'mea culpa' y acepto, incluso, unas horas de prisión si es necesario... jajaja.

Hay una cosa, sobre todas las cosas del mundo, que me interesa especialmente, y es hacer un buen uso de nuestro lenguaje, sin faltas de ortografía a la hora de escribir y con buena expresión oral. Me parece fundamental, y más para una persona que presume de ser amante del arte de escribir. Peeeeeeeeeeeeeero... nadie es perfecto señoras y caballeros, todos nos equivocamos... así que hoy he cometido el gazapo más grave de toda mi vida y me avergüenzo enormemente. Perdón, perdón, perdón de antemano.

Resulta que ayer por la tarde-noche, recibí unas noticias de trabajo que me cabrearon bastante... le empecé a dar mil vueltas a la cabeza y decidí, con toda mi mala leche, ir a hablar con mi jefe (el súper jefe de todos). Total, que esta mañana, con cierto enfado aún en el cuerpo, me he dirigido a cumplir mi cometido de quejarme por el mal ambiente que se está generando y que hace que no esté tan feliz como antes en mi trabajo. Como iba corriendo de un lado a otro, he entrado sofocada en el despacho y he narrado la situación que me incumbe. Como lo que estaba diciendo no era del todo agradable (a pesar de la buena disposición de mi superior ante la comunicación) y estaba un poco acelerada he dicho (y ahí va el gazapo): <<... vacaciones *cubridas... ¡uy! perdón, cubiertas...>> ¡Ay madre! ¡Qué vergüenza! Vale que a todos se nos puede ir la pinza... pero justo en ese contexto no... Tendré que escribir mil veces en un cuaderno: <<El participio del verbo cubrir es cubierto>>, como cuando estábamos en el cole.

¿Verdad que merezco unos azotes?

Bueno, bueno... pero sólo hay una persona autorizada a dáaaaaaaarmelos... ya sabéis... :-p

lunes, 25 de octubre de 2010

Ataca de nuevo

Estaba yo el otro día dándome una relajada ducha en mi baño después del gimnasio cuando, de repente, la mampara de cristal que evita que se salga el agua se me vino encima. 

*Antecedentes: Ya se habían dado situaciones similares anteriormente, pero una y otra vez mi padre la había vuelto a atornillar con todo su cariño. El caso es que el día anterior había sido la última vez que lo había hecho, y parecía que estaba tan apretada que podías hacer dominadas en la barra que une el cristal con la pared. Y menos mal que no las hice...

Volviendo al presente: La barra, tan bien atornillada, arrancó un trozo de pared para caer sobre mí. Vale que otras veces ya se había desenganchado de su raíl, pero siempre había gente en mi casa que al grito de 'auxilio' acudía veloz a salvarte. Pero esta vez no... esta vez estaba yo en cueros, empapada y dentro de la ducha cuando vi como el cristal se acercaba a mí desde arriba. Puse las manos como pude para que no se cayese, pero de ahí ya no me podía mover. Si intentaba levantarla para sacarla del raíl y apoyarla en el suelo se me resbalaba de las manos (pesa un huevo), pero tampoco podía salir de la bañera, secarme y cogerla, porque entonces se habría caído rompiéndose en mil pedazos conmigo en medio. Y no quiero ni imaginarme las consecuencias.

Total: yo en pelotas, sujetando una mampara y sin poder moverme ¿Qué podía hacer? En mi casa solo estaba la chica joven que limpia y como comprenderéis, no me apetecía gritar su nombre (que encima no sé pronunciar) para que entrase y me viese en bolas, empapada y con un trozo de cristal intentando aplastarme... el orgullo me podía... así que al final opté por cruzar los dedos, tirar hacia arriba, sacar la mampara y 'madre mía, que sea lo que tenga que ser'. Se me resbaló de las manos y cayó bruscamente al suelo, sin romperse... 'uffffffff... de la que me he librado...' y cuando ya creía que estaba todo arreglado, la pobre mujer de la limpieza abrió la puerta (que a mí se me había olvidado cerrar con el pestillo) y me pilló en pelotas. Casi se muere de vergüenza.

Murphy, Murphy... ¡Qué mal nos llevamos tú y yo! ¡Cómo te cebas conmigo! Haberme avisado y no habría arriesgado mi salud física, habría dejado a un lado mi orgullo y habría pedido ayuda... porque para terminar igual ¡Qué más da!

***Nota: Se da en este relato una cierta exageración de la realidad, aunque por desgracia para mí, no mucha.

jueves, 21 de octubre de 2010

Inglis pitinglis

La frase más de moda actualmente es "Sin inglés no somos nadie". Y, nos guste o no, ¡qué gran verdad! Nuestra generación está en un punto de inflexión: pasamos de la casi absoluta ignorancia de nuestros padres en esta materia a la obsesión de las generaciones venideras (y lo que queda).

Lo que parece mentira es que muchos llevemos estudiando inglés toda la vida y que sigamos teniendo ese insuperable nivel medio que es como el Muro de Berlín (que oye, al final cayó). Ese es mi caso real. Ahora, ir a vivir a otro país es la panacea, yo al menos me agarro a esta solución con uñas, dientes y mosquetones y pondré todo mi empeño en hacerlo porque he oído por ahí (tono de misterio) que esta receta médica funciona a las mil maravillas.

Pero me gustaría dejar una reflexión en el aire: ¿Creéis que nos estamos dejando colonizar? ¿Que estamos aceptando la imposición del idioma y no vemos más allá en el currículo de una persona que no sea prácticamente bilingüe, a pesar de toda la formación o experiencia que tenga? (pregunta demasiado larga ésta). Este planteamiento lo expuso hace unos días un vecino mío y me pareció interesante, porque hasta ahora nunca lo había pensado de este modo.

En mi opinión, es una de las grandes consecuencias de la globalización (que para mí es positiva, aunque tiene como desventaja que la riqueza y diversidad cultural pueden correr peligro de muerte). Acepto que sin inglés no somos nadie porque para comunicarnos (me refiero entre países/culturas) es necesario que exista un medio de entendimiento en común. El inglés ha sido el idioma elegido (son muchos los factores que hacen que sea así), pues bienvenido sea.

Pero es cierto que no debemos olvidar lo que es nuestro: entre el catalán, el euskera y los colegios bilingües (ingleses) debemos mantener nuestro interés por cultivar y conservar otro gran patrimonio, el ESPAÑOL/CASTELLANO (que si hay algo bueno en este país, además de la comida, el sol y las castañuelas, es nuestro maravilloso idioma común) ¿Está en peligro? Bueno... no sabría que decir... no sólo está amenazado por la obsesión por hablar inglés, sino también por las 'falsas abreviaturas' causadas por la mensajería instantánea y que habría que intentar evitar en muchísimas ocasiones.

No creo, como mi vecino, que esto sea una evidencia irrevocable. Pero sí que deberíamos tenerlo en cuenta por si las moscas. Es tremendamente importante saber inglés, pero también saber español y respetarlo, cuidarlo y mimarlo.

Y bien, después de este post taaaaaaaan largo y taaaaaaaaaan aburrido, os lo voy a traducir al inglés:

Jajaja.

martes, 12 de octubre de 2010

El sexo importa

¿Qué nivel de importancia tiene el sexo en el hecho de que una relación llegue a buen puerto? ¿Influye?

Hay gente que puede creer que este planteamiento es superficial, pero para mí no lo es. Lo cierto es que cuando una persona se enamora ciegamente de otra, el sexo tiene algo que ver. No todo, pero mucho. Las mejores relaciones suelen disfrutar de unos polvos pasionales y enloquecedores. Unos tenemos más suerte que otros, pero lo cierto es que la química sexual es vital. Cuando estar en la cama con tu pareja te hace levitar y 'tocar el cielo', creédme que te hace sentir más unida a tu pareja (en todos los sentidos, no sólo de forma literal... no seáis tan mal pensados). La primera vez que te acuestas con alguien, sabes perfectamente si hay química o no la hay (si eres compatible sexualmente o no), y por muy bien que haya salido, tiende a mejorar.

Otro tema es qué pasa si la primera vez no hay química. Los más optimistas opinan que todo tiene arreglo, y puede que sea cierto. Como con todo, la práctica ayuda mucho. Pero para mí es como al que no se le da bien cocinar... puedes mejorar mucho, desde luego, pero ya no serás Ferran Adrià (o lo tienes tremendamente difícil); o al que no se le da bien el fútbol: puedes aprender la técnica, pero no serás Messi ni CR7. El tema es encajar a la primera, si encajas perfecto, si no... ponte las pilas y aplícate por que sin el sexo las relaciones están huérfanas, les guste a los más conservadores o no.

Más vale probarlo antes de comprometerse (ya sábeis, no es recomendable la teoría de Britney Spears), que luego dar marcha atrás es más difícil, en todos los sentidos posibles;)

sábado, 9 de octubre de 2010

¡Lluvia cae...!

Esta mañana de sábado, cuando he abierto los ojos y he visto llover, he sonreído. Parece que no debería ser así, pero hay días de lluvia que me encantan, sobretodo si lo que me espera es una tarde intensiva de comprobar datos en un programa informático... así que si yo no puedo salir a disfrutar de una tarde de sol en el centro de Madrid (un plan ideal para mí, por ejemplo) ¡no puede nadie! jaja.

Lo que sí es cierto es que cuando tengo que quedarme obligada en casa estudiando, o estar en el trabajo encerrada, prefiero estos días. La lluvia es preciosa, con ese color azul grisáceo en el cielo salpicado de algunas nubecitas blancas y esas gotitas que te calan hasta los huesos... es incómoda, pero para estar bajo techo y calentito... tiene mucho encanto ¡Y es romántica! Solo hay que ver el final de Desayuno con diamantes, con ese beso mientras diluvia, o Sweet home Alabama, reconciliados bajo una gran tormenta...

Además... Después de la tormenta siempre llega la calma ¿no?

Os deseo un feliz fin de semana (o puente, a los más afortunados).

lunes, 4 de octubre de 2010

De camino a...

Por mucho que corras hacia la parada, si el autobús no viene, no vas a llegar antes al destino. Lo mismo pasa en la vida: Por mucho que tú quieras que pase algo, si no es el momento, no va a pasar.

Muchas veces me veo a mí misma, impaciente, pensando en cómo querría que fuesen las cosas en este momento, en las ganas que tengo de que pase tal o cual, tanto en la vida personal como en la profesional. Pero por mucho que yo quiera que pasen esas cosas, aunque mis deseos sean de lo más profundo, no debe ser el momento, no tengo los recursos ni los conocimientos que me permitirán llegar a mis metas. No me queda otra opción que esperar y, por el camino, poner mi máximo empeño para que, si no puedo adelantarlo, al menos mis deseos no se atrasen. Empeño, esa es la clave que, junto a la paciencia y el aguante, nos puede llevar al éxito.

martes, 28 de septiembre de 2010

Catarro del copón

Volviendo de nuevo a la ley que rige mi vida (Murphy), he de decir que hoy ha sido un día de mierda.
No suelo tener muchísimas cosas que hacer (recados, como dicen las madres), pero justo hoy, que he tenido que esperar dos horas en la cola de la Escuela Oficial de Idiomas para coger horario, dos horas y media para hacerme el súper DNI electrónico (y eso que tenía cita), veinte minutos para entrar al banco y otros veinte para volver a la Escuela de Idiomas a entregar la documentación, además de las cuatro horas de universidad... hoy, justo hoy no cualquier día... HOY, me he levantado con la garganta como si hubiese tragado chinchetas, con unos mocos que no me dejan respirar, un oído dolorido y con un cuerpo que me pide por favor (y de rodillas) que me meta en la cama y le deje en paz, que él ya no responde por mí... ¡JUSTO HOY! Ibuprofeno en vena, ¡YA!...

Lo único bueno es que me he desecho del DNI anterior, porque esa foto horripilante me avergonzaba... pero es lo único bueno del día... Junto con el puré de verduras calentito que acabo de ingerir (si no fuera por papá...)

Y por fin... ¡Buenas noches!

jueves, 23 de septiembre de 2010

Recomiendo: Un árbol crece en Brooklyn

'Un árbol crece en brooklyn' (1943), de Betty Smith, es una magnífica novela que trata los aspectos más reales y humanos del intento de una familia de principios del siglo XX de salir adelante con los poquísimos recursos económicos que poseen. La prueba de que se puede ser feliz sin tener dinero, aunque sea difícil. Es la historia  del orgullo, el esfuerzo, el valor y el amor. Alegre y triste al mismo tiempo, tan real que te permite vivirla en primera persona: sufrir sus desgracias y disfrutar de sus pasiones.

La narración gira entorno a la vida de la joven Francie Nolan y su familia: Katie, su madre, incansable trabajadora capaz de hacer malabarismos para sacar a los suyos adelante, el esfuerzo y la lucha personificados; Johny, gran padre, gran hombre, gran artista, pero enganchado a un vicio del que no puede desprenderse; Neeley, su hermano menor, tan parecido a su padre físicamente... y la pequeña Annie Lauri, que trae el cambio a sus vidas.

Francie, flacucha, de belleza corriente y sin amigas, vive rodeada de los libros que saca de la biblioteca pública del barrio obrero de Williamsburg, en Brooklyn (Nueva York). Tremendamente inteligente, madura para su edad y fuerte como su madre, pone todo su empeño en llegar a ser alguien. Trabaja para ayudar a su familia, pero sin dejar de lado su último objetivo: llegar a la universidad. A lo largo de los cuatro años en los que transcurre esta obra se aprecia un giro de 180 grados en la vida de los Nolan.

Una maravillosa novela con increíbles personajes, narrada con detalle, tacto y sensibilidad, que no pasará 'sin pena ni gloria' en la vida del lector que caiga en sus redes.

martes, 21 de septiembre de 2010

Caótico ir y venir

Ya empieza otra vez el ritmo frenético. Venimos, vamos, estudiamos, trabajamos... y desde todas partes nos llegan exigencias de rendimiento. Hacer bien tu trabajo, atender en clase, estudiar en casa... y de todos los demás recibimos las quejas por este caótico devenir de actividad.

No somos los únicos, nunca lo somos. Pero ¿vivimos para trabajar o trabajamos para vivir? La eterna pregunta...

A veces podemos tener la sensación de que ocupamos la mayor parte de nuestro tiempo en cosas que no nos producen felicidad, pero ¿qué remedio nos queda? parece que ninguno... quizá la cuestión sea que hay que aceptar lo que nos viene. Total, yo oigo a mucha gente decir -¡Hay que dar gracias por tener trabajo en estos tiempos!-. Ya, ya, si lo sé... pero eso no quita que a veces estemos hasta las narices de tanto ir, venir, volver y volver a ir...

jueves, 16 de septiembre de 2010

Menos embarazos no deseados

Ayer, entre los titulares de algunos medios de comunicación, aparecía la noticia de que los abortos en España habían disminuído por primera vez en 25 años. Nuestra ministra de sanidad, Trinidad Jiménez, se siente satisfecha con este hecho, puesto que una de las causas de las que deriva es la aprobación de la píldora del día siguiente.

Ha sido éste un tema no poco polémico. Me parece una medida positiva, a pesar de que en un primer momento tuve mis dudas. Pero el caso es que no deja de darme rabia esta actitud. La sociedad (no en general, lo sé) se alegra de la disminución del porcentaje de mujeres que deciden interrumpir su embarazo puesto a que ahora podemos acceder más fácilmente a una solución instantánea, pero si nos paramos a pensarlo, es un gran cinismo.

Me alegro, evidentemente, de que haya menos mujeres que tengan que pasar por eso. Sin embargo, me gustaría más, que en vez de sacar leyes para curar, las sacasen para prevenir. Que financiasen los métodos anticonceptivos para que una mujer no tenga que pagar 15 euros cada mes por la píldora diaria o 12 por una caja de preservativos. Para que esos anticonceptivos fuesen accesibles para todas las mujeres independientemente de la edad, los ingresos o la clase social. Está muy bien cortar el hierbajo, pero mucho mejor sería arrancarlo desde la raíz.

¡Y qué decir de la educación sexual! Saber ponerle un preservativo a un plátano (y digo plátano literalmente) no aporta la solución. No se trata de aprender la técnica, eso es fácil. Se trata de que el sexo deje de ser un tema tabú para que, desde la infancia, sepamos los riesgos que tiene y lo que siempre debemos evitar. Igual que sabemos que tenemos que ponernos el cinturón de seguridad en el coche o que tenemos que abrigarnos para no coger la gripe.

Educación señores, y menos cinismo. Dejemos de escandalizarnos al oír "sexo", por favor.

martes, 7 de septiembre de 2010

Miedo

Las personas, unas más y otras menos, tenemos miedo al dolor. Pero por desgracia, no sólo al dolor. Tenemos miedo a que nos decepcionen y a decepcionar. Miedo a no saber. Miedo a no ser aceptados. Miedo a que las personas a las que quieres te fallen o no sean lo que pensabas. Miedo a la soledad... ¡Y a tantas cosas más! Hasta los más valientes, a veces, son miedosos. No se libra nadie.

A veces, nuestros miedos son infundados. El problema de tener muchos miedos es que puedes llegar a vivir tan pendiente de ellos, tan centrado en ellos, que te olvidas de vivir lo demás. No queremos sufrir, pero a veces sufrimos de más sólo por el empeño que ponemos en no hacerlo.

Ayer, una persona compartió conmingo a través de un comentario en el post "Vocacional" un vídeo que me hizo pensar (os recomiendo que lo veáis). Una frase totalmente cierta que me llegó al alma fue:

"Si vives cada día como si fuese el último, puede que un día lo sea"

 Cierto.

martes, 31 de agosto de 2010

Pasa volando

Ya estamos a solo un paso de septiembre, quién lo diría. Yo todavía estoy saboreando los días libres después de los exámenes ¡y ya han pasado dos meses! Me quedan seis días exactamente para la vuelta al cole y ya veo a mi alrededor todo lleno de libros de texto, cuadernos, lápices y gomas. Esta época del año es odiosa, pero me he propuesto empezar con fuerza.

Cuando estás disfrutando el tiempo pasa muy deprisa, totalmente al contrario que cuando te aburres. Cuando era pequeña, una mañana hice un gran descubrimiento:

Estaba de vacaciones y una tía mía se volvía a Madrid antes que el resto. Salió de casa sobre las 9 de la mañana y yo me puse a jugar. Me lo estaba pasando tan bien que dieron las dos y pensé: -¡qué rápido se me ha pasado el tiempo! ¡Mi tía ya estará en Madrid! ¡qué suerte!- A partir de ese momento, cada vez que yo tenía que hacer un viaje largo pensaba: -Ojalá alguien se esté divirtiendo mucho para que cuando se dé cuenta yo ya haya llegado!- ¿No me digáis que no es un pensamiento complejo para una niña de 10 años?

Hoy pienso todo lo contrario. Ojalá alguien se esté aburriendo mucho para que mi última semana de vacaciones pase súper lenta... Es una pena que el tiempo, tanto para el que se divierte mucho como para el que se aburre, corra a la misma velocidad.

viernes, 27 de agosto de 2010

¿Saber innato o experiencia adquirida?

Suelen decir que hablar en voz alta de las cosas buenas que a uno le esperan o le pasan da mala suerte. No soy muy fanática de creer en las cosas que dan mala suerte aunque, sin embargo, suelo creer a pies juntillas todo aquello que dicen que da buena suerte.

Muy a mi pesar, tengo que reconocer que, en un porcentaje sospechoso de ocasiones, cuando uno habla de las cosas buenas, éstas toman un rumbo diferente como por arte de magia. Una putada, si se me permite, ya que no solo se trata de asumir uno mismo que esa felicidad que algo te producía se esfumó, si no que también hay que batallar con las preguntas de aquellos a quienes confiaste tu buena suerte y aunque sea lo de menos, importa porque tienes que recordar una y otra vez lo desafortunado que has sido.

Hay gente muy sabia que, por ese motivo, intenta no pensar en las cosas buenas que se supone que van a pasar antes de que pasen, y mucho menos hablan con alguien de su suerte. No sabría decir si son sabios o, más bien, experimentados. Si es algo que intuyen que puede pasar o si es que se han caído de morros unas cuantas veces y han cogido miedo.

Yo solía pregonar a los cuatro vientos las cosas que me hacían feliz. No por presumir ni mucho menos, sino porque cuando soy muy feliz, me apetece compartir un cacho de mi felicidad con los míos. Pero creo que estoy empezando a perder esa vieja costumbre... ¿me estaré haciendo sabia o experimentada?

domingo, 22 de agosto de 2010

La intensa vida sexual de mis Barbies

El día de hoy ha transcurrido de la mano de diferentes cócteles de historietas de unos y otros, junto a mis propios pensamientos. Entre unas cosas y otras me da la impresión de que he vivido varios días en uno, como si estuviesen de oferta en el súper.

No puedo quitarme de la cabeza el recuerdo de lo fácil que era todo cuando era una niña cuyo mundo giraba única y exclusivamente en torno a sus muñecas Barbie. Y cuando digo: única y exclusivamente, es literal. Yo dominaba por completo la vida de diferentes personajes, la moldeaba a mí antojo, escribía mis propias historias. Se supone que había desenlaces con mucho dolor, porque muchas veces Barbie número 50 dejaba a Ken número 10 para irse con Ken número 15 porque tenía unos deseos sexuales muy profundos hacia él. No todo era dolor, sino que había mucha diversión. Mis Barbies siempre tuvieron una vida sexual intensa, fui una niña precoz.

Pero lo mejor de todo, es que los sentimientos, tanto los buenos como los malos, eran ficticios. Yo disfrutaba con mis historias de amor y sufría con las historias de desamor que yo misma creaba, pero al fin y al cabo, nunca me afectaba porque no era yo la protagonista de las historias, sólo era la guionista y directora.

Pues bien, a los protagonistas de las historias que me han narrado hoy, les aconsejaría que intentasen ver su propia vida como si fuesen Barbie y Ken e intentasen jugar con ellos para ver qué harían si pudiesen dominar sus hilos. Quizás así, también sus sentimientos estarían protegidos y, sobre todo, aumentaría su capacidad de interpretar la realidad.

viernes, 13 de agosto de 2010

Islas Cíes

Hoy, por fin, hemos conocido las islas Cíes ¿Por qué por fin? Porque resulta que para ir hay que coger los billetes del barco con antelación, porque hay un cupo de 2000 personas por día y ayer nos quedamos con las ganas. Los 20€ de la entrada resultan un poco caros, pero por disfrutar de ciertos paisajes merece la pena pagarlos y caminar los 3,5 km que te separan del faro desde donde se ven las islas al completo.

Dato curioso: hay cientos de gaviotas que no temen a nada y que andan al acecho para robarte cualquier cosa de comer. De hecho, nos hemos sentado en la terraza de uno de los dos únicos restaurantes que hay con nuestras bandejas para comer y, de repente, una gaviota asesina ha volado en picado y ha cazado con su pico el muslo de pollo de nuestra bandeja. Se le ha caído del pico salpicando el resto de comida y encima, no sé cómo, ha lanzado el tenedor a un hombre desde arriba que creía que había sido yo y su mujer ha empezado a chillarme como una maldita loca, como si fuese una afición muy guay ir tirándole a la gente tenedores desde las terrazas. Y encima, todo el mundo partiéndose de risa en vez de ayudar o dar fe de que había sido una gaviota la causante de semejante caos. Una situación surrealista.

Comparto una cuantas imágenes (por desgracia, no del 'momento gaviota')...

jueves, 12 de agosto de 2010

Combarro

Un precioso pueblo de Pontevedra que nadie debe dejar pasar si tiene oportunidad es Combarro. He aquí una muestra...



martes, 10 de agosto de 2010

Playa de la Lanzada

Unas fotitos de hoy...

(Tengo que decir que después de conocer Formentera todo sabe a poco. Allí iba con mi súper cámara colgando y tenía que elegir a qué no hacer fotos. En el resto del mundo es al contrario... pero es que Formentera no es de este mundo...)

No obstante los paisajes de por aquí son bellísimos.

lunes, 9 de agosto de 2010

A la playa

Y de nuevo a la playita... Es genial poder tomar el sol con esta brisa del norte. Eso sí, corro el gran riesgo de pasarme y que mi piel diga ¡ya está bien, morena!  Otro detalle es que jamás en mi vida había metido el pie en un agua tan fría... ¡es como una tortura!

Aquí os dejo una imagen de la puesta de sol de ayer en la playa de Lanzada en Sanxenxo...


domingo, 8 de agosto de 2010

Desde Vigo

Y por fin otra vez el olor a mar... acabo de instalarme en la habitación, he desecho mis maletas y no veo el momento de ponerme el bikini y bajar a la playa.

Esta mañana, hemos cogido un avión que, en menos de una hora, nos depositaba con nuestras maletas en Santiago de Compostela. Este año es Jacobeo, así que está llenísimo de gente. Por desgracia, tengo que decir que no me ha gustado mucho en ningún sentido. La catedral no es de las más bellas que he visto y se palpaba un aire profundamente religioso (como es lógico). Algo que a mí no me hace sentir cómoda del todo. Eso sí, me he puesto de marisco hasta arriba: cigalas enormes, bogavante, chipirones, pulpo... mmmm... buenísimo.

Tenía ganas de salir de ese ambiente tan cargado y llegar a Vigo, respirar naturaleza, mar, brisa y sol. Y aquí estoy, delante del portátil, mirando un par de cosillas de por aquí y deseando coger mi cesta y bajar a la playa, a tocar con mis piececitos el agua congelada (muy buena para la circulación, dicen).

¡Intentaré hacer fotos bonitas para compartirlas! ¡Disfrutad de lo que queda de domingo!

viernes, 6 de agosto de 2010

Solución: un bozal

Me parece realmente patética la gente que te ve con un libro en la mano y, para hacer la gracia (que no se dónde está, por cierto), decide contarte el final. Además es curioso, porque suele ocurrir (en un alto porcentaje de ocasiones) con libros sobre los que, casualmente, se ha hecho una película... vaya, vaya... ¡qué listillos!  ¿no?

Creo que es el típico comentario de gente que pocas veces se digna a leer algo (ni una mera receta de cocina, ni las instrucciones de su juguete sexual, ni los carteles de aviso) y que siente un complejo de inferioridad tan grande que se ve empujado irrevocablemente a decir algo que demuestre que "ha leído". ¡¡¡Señores, yo he leído un libro!!! Guauuuu... pues sigue así, que vas por buen camino bonito, pero ve con la boquita cerrada. ODIO a los graciosillos que cuentan finales de libros y films como si fuesen sus propios escarceos sexuales con su ruidosa vecina de abajo, cosa que me la repampinfla (si se me permite este vocablo no aceptado aún por la RAE).

No, no. No me río. Y no puedo evitar una respuesta maligna. Me estoy planteando forrar mis libros.

lunes, 2 de agosto de 2010

Caprichos del destino

A veces pienso en cómo es el amor de caprichoso. Son curiosas las historias que unos y otros tienen que contar. Tan diferentes, divertidas o estremecedoras.

No creo en el destino, pero si creyese diría que somos juguetitos de éste. Lo imagino igual que cuando era pequeña y tenía en mi poder el destino de mis barbies, con el que jugaba a mi antojo: las emparejaba, separaba, se liaban con un Ken y luego con otro... la vida misma, vamos.

Un día una amiga está sufriendo los efectos del desamor y al día siguiente, de repente, conoce a un tiarrón con el que practica el sexo de su vida, vuelve al paraíso y le devuelve la mejor sonrisa. Así es de curioso. Como diría Forrest Gump: "La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar" (ni cuando).

Que sea siempre para mejor.

sábado, 31 de julio de 2010

Ineptos

Una de las características humanas que más fastidio me causa es la ineptitud. Odio la ineptitud. Pero existe algo peor, que es dejar campar a sus anchas a aquellos que se rigen por este maldito adjetivo. Y algo peor aún, cuando además, las consecuencias de la ineptitud recaen en los demás de forma constante.

¿Pero que está pasando en este mundo? ¿Cómo funcionan las cosas? Beneficiamos a los ineptos y puteamos a los capacitados. Sí señor, así parece que es como, por desgracia, ocurren las cosas en muchas ocasiones. A la vista está. Luego nos quejamos, eso que no falte nunca, de que las cosas no vayan bien ¿Pero cómo podrían hacerlo? Para que algo vaya bien se necesita a personas capacitadas y con interés en tirar del carro, porque por arte de magia no va a ser.

Pero es que sigo insistiendo, ¿Por qué estamos creando un mundo de tontos e incapacitados, de tramposos y mentirosos, de graciosillos sin gracia, de personajes de poca monta que ni se esfuerzan ni tienen interés en hacerlo? Y encima, cuando hay tanta gente dejándose la piel para ser alguien algún día.

No puedo cambiar el mundo (para mi gran desgracia), pero puedo hablar sobre mi visión de éste. Mejor eso que nada ¿no?

martes, 27 de julio de 2010

¿Por qué me atrae una persona que sé que no es buena?

Este diálogo de la película The Holiday es para todas las que, en algún momento, nos hemos sentido así y hemos creído que el dolor que sentíamos era único. No lo es. Si se hacen pelis y todo...:
¿Por qué me atrae una persona que sé que no es buena? (...) Porque esperas estar equivocado y cada vez que él comete un error, no haces caso. Y cuando se porta bien contigo y te sorprende vuelve a conquistarte y acabas descartando la idea de que no te conviene. (...) Sé que es difícil creer en la gente que dice saber cómo te sientes, pero en mi caso, realmente lo sé. (...) Estuve saliendo con una persona (...) y un día me enteré de que salía con otra chica (...). Resultó que él no estaba tan enamorado de mí como yo creía. (...) Entiendo lo que es sentirse el ser más pequeño e insignificante y patético de la humanidad, lo que es sentir dolor en partes del cuerpo que ni siquiera sabías que tenías. Y da igual cuantas veces te cambies de peinado o a cuantos gimnasios te apuntes (...) porque sigues repasando todas las noches los detalles y preguntándote qué hiciste mal o qué pudiste malinterpretar. Y cómo puñetas en ese breve instante pudiste pensar que eras tan feliz. A veces incluso logras convencerte de que él verá la luz y se presentará en tu puerta. Y después de todo eso, y aunque esa situación dure mucho tiempo, vas a un lugar nuevo y conoces a gente que te hace recuperar tu amor propio y vas reconstruyendo tu alma pedazo a pedazo. Y toda esa época difusa, esos años que (...) has malgastado, empieza por fin a desvanacerse.

lunes, 26 de julio de 2010

Una pizca asocial

Como vengo diciendo, me considero una persona ligeramente asocial. La gente se rie cuando, en un ataque de sinceridad, reconozco esta realidad. Pero me explico: Cuando digo "asocial" me refiero a "no tendente a buscar nuevos colegas o a reunirme con grandes grupos (no amigos)". Más bien soy fiel a mis amigos de confianza. Es ahí donde me siento cómoda, donde puedo ser plenamente yo y donde más me divierto ¿qué hay de malo? ¿soy muy rarita?

Una vez hecha esta pequeña introducción al término "asocial", tengo que añadir que últimamente me estoy conviertiendo en una experta en huir de las conversaciones forzadas. Odio esas típicas conversaciones de ascensor, o esos segundos por cumplir cuando te cruzas en la piscina o en el portal. Esos momentos en los que se puede palpar el pánico al silencio incómodo del emisor.

Sin embargo, resulta que mi puesto de trabajo parece pedir a gritos conversación. Pero yo, que soy muy espabilada, he aprendido a despistarla como el maestro que esquiva una patada de capoeira. Después de mi -Hola, buenos días/tardes- y antes de que al interlocutor le de tiempo a recuperar el aliento tras su respuesta, yo, como un rayo, dirijo la mirada a otro lugar, como si estuviese haciendo un trabajo que requiriese mi absoluta concentración. esta estrategia falla en ocasiones, y entonces tengo que escuchar resignada a mujeres que no soportan a sus maridos, a abuelitos que van al baile o que han sufrido una cagalera nocturna, a madres que hacen rehabilitación y demás historias interesantes. Hay veces, para ser sincera, que tampoco viene mal un poco (UN POCO) de conversación... ¿pero cómo distinguir previamente lo que será una breve conversación de paso de un consultorio? Entonces, hay que aprender a intuirlo y evitarlo, al igual que evito las conversaciones forzadas en el ascensor, fingiendo buscar algo importante en mi bolso, acto realmente típico, casi tan evidente que debería plantearme optar por iniciar una conversaciónforzadadeascensor (todo junto).

lunes, 19 de julio de 2010

Vivieron felices para siempre

Cuando era pequeña, entendía los matrimonios como un príncipe y una princesa que se enamoraban y se casaban otorgando un final feliz al cuento. Ningún autor escribía después sobre la vida matrimonial entre Felipe y Aurora (La Bella Durmiente), Eric y Ariel (La Sirenita) o Cenicienta y su príncipe. Y como no nos hablan de ello y lo rematan con un "Vivieron felices para siempre", las niñas más soñadoras, que siempre quisimos ser princesas de cuento con vestidos largos, tiaras y zapatos de cristal, tenemos una idea del matrimonio acorde con lo que durante nuestra infancia vimos en los cuentos e idealizamos. Yo siempre quise ser Yasmín... tan morena y sexy con esos tops enseñando el ombligo... Y tener a un Aladín que me llevaría a pasear por las nubes con una alfombra voladora.

Esa era mi inocente idea del matrimonio. Pero de repente, tengo 23 años y, aunque no soy Yasmín, sigo queriendo mi final de cuento. Pero escucho a muchas mujeres casadas que hablan tan mal de sus príncipes que es para las potenciales princesas soñadoras como un despertar a bofetones. Yo, con esa mágica idea idealizada del amor, con esa fe en el "Vivieron felices para siempre"... Pero cómo iba a saber mi yo infantil que es posible que Cenicienta siguiera limpiando su palacio mientras el príncipe llegaba cansado después de reinar. O qué Blancanieves tendría que cuidar, sin ayuda, a sus propios Siete Enanitos... Claro, esas cosas no vienen en los cuentos porque si no ninguna niña soñaría con ser princesa y despertar con un beso de su príncipe. Preferirían optar por ser madres solteras.

Pero me niego a aceptar lo que otras mujeres dicen. El matrimonio da igual, pero yo quiero mi propio final de cuento, mi "vivieron felices y comieron perdices". Tengo la sensación de que para que esto ocurra, el príncipe y la princesa deben estar deacuerdo  en querer un final feliz y esforzarse por conseguirlo. Juntos saltar los baches y agarrarse en las pronunciadas curvas. Es mi teoría oye, aunque al fin y al cabo ¿yo que sabré?

martes, 13 de julio de 2010

Amor independiente

"Uno de los efectos del enamoramiento loco y obcecado es que anula los sentidos para percibir lo que acontece a tu alrededor. Corta al ras la sensibilidad, la capacidad para la percepción. Te obliga a concentrar tanto la atención en un ser único que te aisla del resto del universo, te aprisiona dentro de una coraza y te mantiene al margen de otras realidades aunque éstas transcurran a dos palmos de tu cara". (Dueñas, María. El Tiempo entre costuras, 2009).

El mayor porcentaje de víctimas de este enamoramiento, que más bien podría considerarse una enfermedad por la intensidad y el dolor que genera a veces, son las mujeres. Nosotras, por lo general, somos más dependientes sentimentalmente que los hombres. Podemos entregarnos sin barreras a un amor que muchas veces ni cuestionamos. Se trata, en ocasiones, de una especie de ritual insano que nos fuerza a sentir que el mundo gira alrededor de él. Él es nuestra mayor aficción, distracción y felicidad.

Pero tenemos que educarnos a nosotras mismas para mirar más allá. A entender que no por tener otras aficciones lejos de él significa que amemos menos, puede que sea al contrario, de hecho. Debemos aprender a amar de forma más sana (y quizá un poco más egoísta) y, a medida que vas aprendiendo y evolucionando, te vas dando cuenta de lo feliz que esa actitud te hace y de lo que aumenta tu capacidad para apreciar, disfrutar y amar a tu pareja.

El camino es largo y no poco arduo. Con baches, curvas y cambios de sentido que te llevan atrás. Pero es placentero a cada paso, aunque sea un pasito. No sabemos que depara el final. Pero lo sabremos. 

martes, 6 de julio de 2010

Apuntes desde Formentera

Puede que Formentera sea una isla mágica. Puede, también, que cree adicción. Pero lo que es seguro es que te permite saborear la vida de otro modo, aunque sólo sea durante unos días. Es un lugar maravilloso, como sacado de un cuento, o mejor, de una clásica novela romántica. Ahí va un resumen.

Día 2. Formentera, platja de Migjorn.

Piso la arena blanca, disfruto pausadamente del sonido del mar, miro el horizonte, noto como entra en mi interior una sensación de tranquilidad absoluta. Abro mi libro y leo sin prisa mientras llega a mí la brisa del atardecer. Estoy encantada.


Día 3. Cala Saona y Platja Es Pujols.



(Fotos de Es Pujols).

Día 4. Las Dunas Playa.


Los paseos en moto siempre me relajan. El sol y el viento provocado por una suave velocidad agarran mi piel ¡qué sensación! Cierro los ojos y disfruto del momento. No pienso en nada. Nueva playa, nueva maravilla... Las dunas playa. Sumerjo mi cuerpo en el agua, atrapo un caracol del mar y numerosas conchas para mi colección, buscamos un lugar alejado de la multitud. El bikini fuera. El cuerpo desnudo en el agua cristalina es una sensación única. Y para terminar el día ¡¿Qué hay mejor que una puesta de sol?!




Día 5. Playa de Illetas, Illa Espalmador y Faro de Cap de Barbaria.


A lo largo del camino encuentro miles de conchas y pequeñas caracolas. Hoy el sol es muy fuerte, hace mucho calor. Tras el largo paseo llegamos al destino. Hay que cruzar un pequeño 'estrecho' de agua para llegar a Espalmador, una islita casi desierta. Cruzamos alzando todos nuestros objetos a la cabeza para que no se mojen. Es la segunda vez que lo hago y me hace reír.

Por fin, pisamos Espalmador, caminamos hasta una zona apartada, donde el vecino más cercano puede estar a 200 metros. De nuevo, desnuda en el agua, pienso que ojalá está semana no terminase nunca, ¡qué tranquilidad! Noto cómo mi piel ya ha cogido un precioso color tostado, el color de la playa es especial y puede que el que coges en Formentera más. Ya todo lo que tenga que ver con esta isla me parece especial.

La gente aparece envuelta en barro y yo también quiero, dicen que es bueno para la piel, así que vamos en busca de los baños de barro. Cuesta quitarlo, se pega a la piel, pero para desprenderme de ello me sumerjo un buen rato en las aguas transparentes, como de cristal líquido. Ya queda poco para que se ponga el sol.

Viaje en moto hasta el Faro. Una nube impide que veamos el momento exacto en el que el sol se esconde, no hay aplausos. Antes de irnos, construimos nuestro pequeño 'dolmen' (así lo llamo yo), toda la isla está plagada de estas pequeñas torres de piedras que dicen que dan suerte a los que las construyen. Pedimos nuestro deseo.




 Día 6. Ibiza.

Adiós Formentera. Volveré pronto. Otro barco nos devuelve a Ibiza, donde pasamos el día en familia. Comemos en un fabuloso restaurante italiano del Puerto, vamos a una playa que nada tiene que ver con las salvajes y hermosas playas de Formentera. Pero claro, una vez que has pisado el Paraíso ¿qué va a ser mejor? y de madrugada, vuelta a un Madrid lluvioso que aún no se había enterado de que estamos en verano. En resumen, ¡un viaje maravilloso!

domingo, 27 de junio de 2010

Formentera, wait me!



Por fin ha llegado el momento que llevo esperando meses. Me siento libre y soy libre ¡Por fin! Lo mejor de todo es que me siento realmente orgullosa de mí misma y no me pesa decirlo públicamente. Hace un año, estaba muerta de miedo y con la profunda sensación de que, al final, y como se dice vulgarmente, 'me rajaría', después de cuatro años estudiando diseño, no sabía si tendría fuerzas para empezar de nuevo algo diferente. Lo hice y empecé con ilusión. Y me alegro.

Ha habido momentos mejores y peores, más y menos duros. Pero ahora llegado el final, me siento más motivada que nunca para seguir y en este año he descubierto que, si bien siempre me ha gustado escribir, a día de hoy siento pasión por la profesión en la que he empezado a formarme. Me alegro mucho y ojalá pueda seguir disfrutando de ella a lo largo de mi vida.

Hoy llega mi recompensa, hago las maletas (uffffff ¡qué pereza!) y me voy, con mi libro bajo el brazo y mi cesta de paja, a la bella Formentera a disfrutar de la tranquilidad y del sol. Es mi recompensa, la que me doy a mí misma.

lunes, 21 de junio de 2010

Valiente cobardía

¿Siempre es mejor ser valiente que cobarde? ¿Qué ocurre si, cuando alzas la voz, cuando no estás de acuerdo, alguien la alza más y te la aplasta?

Admiro a todas aquellas personas que llegan a un punto en su vida en el que deciden no tragar más. Admiro a los que no les importan las consecuencias, o a los que, aún importándoles, no venden su voz. Admiro a los que ignoran la opinión que de ellos tienen otros. Que se sienten tan dentro de sí mismos, que deciden no dar explicaciones, aunque se pidan. Admiro a los que no se olvidan de quiénes son por mucho que alguien les intente hacer cambiar y a los que cambian porque se han dado cuenta por sí mismos de que crecerán como personas.

¿Pero qué pasa con los demás? ¿Qué pasa con los que aún no hemos tragado suficiente? ¿Qué pasa con los que pensamos mucho antes de dar un paso al frente, con los que no siempre nos mostramos como somos por no enfrentarnos con aquel con más autoridad? ¿Qué ocurre con los que un día se alzaron y luego se arrepintieron?

Pero ¿qué pasa si nunca llegas a tener el valor de alzar tu voz? Sólo vivimos una vez así que ¿merece la pena quedarse callado? ¿merece la pena seguir tragando?

miércoles, 2 de junio de 2010

Love books

Nunca he entendido porque algunas personas se extrañan tanto cuando digo que si estoy muy cansada de estudiar, leo. Dicen que es como si estas cansado de hacer ejercicio y te vas a correr. Pero no es lo mismo. Leer es lo más parecido a viajar. De hecho, leer te permite conocer lugares, situaciones, experiencias y personas que no podrías conocer de otro modo jamás. Me encanta leer y me encanta viajar. No hay un solo día en el año en el que no haya un libro. Salgo de uno y entro en otro, como si viviese en un lugar con una gente y después de unos días o semanas, me marchase a otro lugar con otra gente.

Leer te permite vivir tus más profundas fantasías, conocer a personajes admirables, reír, llorar... y lo mejor es leer un poco de todo. Así vives más. Luego, cada persona tiene sus gustos, claro.

Por desgracia, el hábito de lectura no está muy arraigado.

Mucha gente cree que leer es un hobby aburrido, aunque nada más lejos de la realidad, leer es todos los hobbies que puedas imaginar en uno.

lunes, 31 de mayo de 2010

Imán de pajilleros públicos

Mi mejor amiga, Limoncito (por su graaan dulzura;), es un imán para los pajilleros. Bien podría ser al revés, claro: los pajilleros son un imán para mi amiga.

Hará ya unos cinco años, que Limoncito llegó a Madrid para estudiar en la universidad donde nos conocimos. Para llegar allí en metro hay que coger la línea 1, donde había, por entonces, una gran concentración de pajilleros. Llegamos a pensar que el final de esa línea poseía una especie de fuerza sobrenatural (parecida a la que hay en la isla de Lost) que impulsaba a los hombres a sacarse sus penes delante de la población. Esto no ocurrió ni una ni dos ni tres veces, sino más. Resulta que alguna compañera también fue testigo de esta situación y una, ni corta ni perezosa, arreó al pajillero de turno con su bolso  terminando, supongo, con su erección (aunque hay gente para todo).

Eso no es todo. Más adelante, íbamos juntas al gimnasio todas las tardes. Cuando salíamos de allí ya era de noche y el gimnasio estaba en una zona oscura y vacía, así que acercábamos a Limoncito al metro en coche. Un día, me fui antes del gimnasio y ella tuvo que ir al metro andando, con la suerte de encontrarse por el camino a un tío en cueros entre dos coches, con unos ligueros y, claro, masturbándose. Cuando me llamó por teléfono, nerviosa, para contármelo, no pude evitar reírme... parecía una broma pesada.

Hasta ese momento, nunca había sido testigo en primera persona.

Corría el rumor de que en mi universidad (donde un 90% era población femenina porque estudiábamos diseño de moda) había un famoso pajillero que realizaba sus actos sexuales consigo mismo en nuestro baño. Pero siempre había sido un rumor. Un día, sobre las 13.00, fui al baño después de una clase para llenar mi botella de agua. Al entrar, vi en el marco de una de las puertas a un tío con su pene en la mano y no estaba haciendo pis, porque en vez de mirar hacia dentro, miraba hacia donde estaba yo. De los nervios me quedé bloqueada y, en vez de salir del baño, seguí llenando mi botella (como este señor la suya) con el hombre a tres metros dándose placer sin quitar ojo. No entendía nada, pero, de repente, vi a mi amiga entrar en el baño después de mí y lo entendí todo... claro, por eso estaba ahí el hombre, era el imán que une a pajilleros y Limoncito. Ambas nos miramos con cara de ¡Madre mía! ¿hemos visto bien?. Yo salí por patas pensando que ella me seguiría, como es lógico. Pero no, ella estaba tan bloqueada que se quedó allí unos segundos más. A día de hoy, dice que la abandoné a su suerte, pero no es cierto.

La última historia ocurrió hará unos días. No es exactamente el prototipo, pero también es significativo. Mientras cenábamos, me contó que hacía unos días estaba en el Vips con una amiga suya y había en una mesa una pareja muy acaramelada (por no decir muy caliente). El ambiente se fue caldeando tanto, que llegó un punto en el que el hombre sacó su antorcha ardiente del pantalón y se la dio a su novia para que ésta avivase el fuego. No importa que todo el mundo en el restaurante, incluido el camarero, pudiese observar el acto, ellos se encontraban en un universo paralelo, solos. No nos vamos a escandalizar por estas cosas, pero al menos -un poco de respeto, que estoy comiendo-.

Por desgracia para Limoncito, estoy segura de que no será la última.

jueves, 15 de abril de 2010

Poema: La fuerza del amor

A tu lado estoy segura.
Contigo mi armadura está completa.
No hay tristeza, no hay miedos.
Contigo no temo nada.

Eres un oasis en medio del desierto,
Una luz en medio de la oscuridad,
Un descanso en el camino.

Una espada en una batalla en la que estaba desarmada.
Me inyectas fuerza, sentimiento y pasión.
Ves en mí lo que nadie ve, veo en ti.
Eres calor, felicidad y amor.

martes, 13 de abril de 2010

El placer del olfato

Hay olores que despiertan nuestros más profundos recuerdos. Olores que incrementan nuestra espiritualidad. Olores que nos excitan u olores que nos enervan. El olfato es un sentido especial, tiene gran poder de estímulo.

A mí el olor a lluvia me relaja. El olor a césped recién regado me alegra, lo asocio a la llegada del verano. El olor a suavizante en la ropa me adormece. El olor a bebé me enternece. Los perfumes de fresa me marean. Algunos perfumes masculinos me excitan…

El olfato es un sentido que puede transmitirnos maravillosas sensaciones. Puede despertar recuerdos que permanecían tan callados que creíamos haber olvidado. Pero ahí están.

sábado, 10 de abril de 2010

Saber estar

Parto de la base de que tengo mal ojo con las personas. Suelo decir, medio de broma, que a primera vista la gente me cae mal. Pero realmente no es exactamente así, más bien diría que a primera vista desconfío de la mayoría de la gente. Es lo que la experiencia y la educación recibida han inculcado en mí.

El caso es, señores y señoras, que me equivoco 3 de cada 2 veces. A partir de ahora actuaré al contrario de lo que mi intuición me dicte. Las personas que de primeras nada tienen que ver conmigo, van convirtiéndose poco a poco ante mí, hasta el punto de llegar a entenderlas y, como por arte de magia, se transforman y se convierten en el antónimo de la percepción primera.

Sin embargo, también me ocurre a veces que las personas que de primeras me parecían dignas de mi liliputiense confianza, finalmente me conducen a una sensación de -Soy más tonta que Abundio, tonta del bote-.

Por no entrar en trifulcas, disimulo. La gente confunde con falsedad lo que es realmente saber estar. Pero no se confíen, que de tonta no tengo un pelo. En más de una ocasión me he quedado con un -vaya mamón- en la punta de la lengua.

martes, 6 de abril de 2010

Fetichismo taconil

La RAE aplica al término “fetichismo” tres significados: 1. m. Culto de los fetiches. 2. m. Idolatría, veneración excesiva. 3. m. Psicol. Desviación sexual que consiste en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de la excitación y el deseo. Y al término “fetiche”: 1. m. Ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos.
Todos me valen. Yo soy fetichista. Idolatro y venero de forma excesiva a los zapatos de tacón. Y también les atribuyo poderes sobrenaturales.
A veces, cuando estoy en mi casa aburrida de estudiar o triste por algo, me dedico a probarme mis cerca de 100 pares de zapatos. Me los pongo y estudio con ellos o, si estoy sola, me muevo por casa con ellos puestos. Los miro y siento un cosquilleo de placer. Sí, casi se podría decir que siento placer sexual al probarme zapatos de tacón. No creo que pudiese llegar a tener un orgasmo mirándome los pies, pero quien sabe, no sería tan difícil. Es como la gente que ama el chocolate. Los tacones son mi chocolate.
También me gusta entrar en las tiendas y probármelos. Cuanto más tacón, mejor. Al sentir como mi pie se introduce dentro de esa cavidad reservada especialmente para él (él es mi pie), siento placer. Directamente mi gesto cambia. Probarme zapatos es una buenísima terapia. Ya no digo comprártelos. Esa sería la mejor terapia. Compraría zapatos todos los días. Pero no me caben en mi habitación… y aseguro que tengo el espacio aprovechado al máximo.
Me obsesionan tanto los zapatos que si alguna vez me pruebo uno que me enloquece y no me lo compro, no puedo dormir esa noche pensando en ese par de zapatos de mis sueños. Siempre hay algún zapato de mis sueños. Y cuando lo consigo, automáticamente otro par de zapatos ocupa el puesto del anterior. Mis amigas se ríen mucho cuando cuento esto. Pero esta vez no exagero, es cierto al 100%.
Cuando digo que un zapato de tacón tiene poderes sobrenaturales me refiero a que cambia la visión que tenemos de nosotros mismos y la que percibimos de los demás (solo aplicable a quienes compartan esta obsesión por los tacones). Me explico, yo no soy la misma persona con tacones que sin ellos. No lo soy, lo prometo. Cuando llevo tacones soy una versión más altiva y más segura de mi misma. Es mágico. Pero me ocurre así. Encima de unos tacones me crezco (nunca mejor dicho). Los tacones influyen psicológicamente en mí. Si un día mi estado de ánimo está a punto de agotar su batería, ésta se recarga automáticamente al subirme en unos zapatos de tacón.
Amo los zapatos. Amo mis zapatos. Los cuido, los toco, los acaricio, huelo la piel de la que están formados, los saco a pasear, los hablo (-Sois preciosos…-). ¿Estaré loca?

jueves, 1 de abril de 2010

Armadura en construcción

El solo acto de pronunciarte activa en mí el botón de "alerta". Se me conecta la armadura automática. Por qué será que en el día a día mi mente actúa como si nada pasase. ¿Será la costumbre de 23 años de experiencia? ¿O será el modo que tiene nuestro subconsciente de machacar los archivos que contienen datos non-gratos, como virus en un PC? El tiempo me ofrece más soltura. Es para mí como escribir. Cuánto más escribo, más fácil me salen las palabras. Cuanto más tiempo llevo leyendo más me concentro. Cuanto más ejercicio hago menos me cuesta hacerlo. Parece que todo en la vida funciona bajo esa regla.

Los sentimientos que tú produces en mí, también. Mi armadura no es completa aún. Cuando se activa todavía deja partes de mi cuerpo sin proteger. Es la ventaja de la que goza la espontaneidad de la vida, nunca se espera, no hay tiempo para prevenirse. Pero cuanto más se activa, mejor lo hace. Cuanto más tiempo pasa, más zonas de mí protege. Llegará un día en que mis sentimientos serán totalmente invencibles. La información llegará a mi como una flecha llega a un escudo, sin atravesarlo.

sábado, 27 de marzo de 2010

Viernes en silencio

Es viernes, son las 3 a.m. y aquí estoy, delante del ordenador, rodeada de silencio, sola en mi habitación. Adoro el silencio. Lo saboreo como si fuese chocolate Crunch (de día es imposible, tengo un hermano de 6 años y él no conoce el silencio, sólo lo asocia al anuncio de Fujitsu).

Estoy tranquila, a gusto. No me apetece hacer nada, simplemente escribir, y escribir de nada. He tenido un día productivo: he ido pronto al gimnasio (donde he batido mi récord en la cinta, un récord alarmantemente bajo, pero ahí queda el detalle), he ido a la lezione di italiano y al llegar a casa, tras una repentina avalancha de opciones de planes con los que no contaba, me he puesto el pijama y me he dedicado a trabajar en cosas de la universidad.

Hace un rato he terminado y me he alegrado de haberme quedado en casa. Me siento realizada. Siento una verdadera paz en mi interior (aclaración: no fumo, tampoco hierba). Debería meterme en la cama, mañana tengo que levantarme pronto para ir a nadar (tengo hasta un bañador deportivo de Adidas ¿eh?, gafas y el correspondiente y tremendamente favorecedor gorrito de goma. Menos mal que de esa guisa nadie me reconocería). Pero no me apetece dormir, me apetece seguir disfrutando de la nada.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Amor

Podría explotar y salpicar cantidades ingentes de amor. ¿Qué tendrá este concepto que nos hace felices o infelices en un solo movimiento? ¿Qué será?

Me siento plena, cuando amo, amo de verdad, mi amor es tan fuerte que con él podría combatir en mil batallas sólo con mi espada y mi escudo. A él lo amo de verdad. Y cuando quiero, quiero de verdad. A ellos los quiero de verdad (mi familia, mis amigos). Sin medias tintas.

Soy una persona de sentimientos tan fuertes que a veces hasta me superan. Vivo el amor con verdadera pasión. Y el amor domina mi vida por completo. Vivo con pasión, entonces. Así soy. Dramática, exagerada, a veces... pero de sentimientos sinceros, fuertes y puros. Sin engaños. Si me siento correspondida en mis sentimientos, lo doy todo.

Son pocas las personas que sacan esto de mí (de otro modo sería imposible, estaría agotada de tanto dar amor), pero me siento llena y completa. Podría decir que el amor, en este momento de mi vida, me hace verdaderamente feliz. ¿Qué suerte, no?

domingo, 21 de marzo de 2010

¡¡Sorpresa!!

El jueves por la noche, mi hermana me organizó una fiesta sorpresa. Me engañaron de tal modo que hasta me hicieron creer que me dirigía a mi casa porque yo quería, cuando realmente mi plan inicial era otro.

Entré por la puerta y noté que algo pasaba… mi familia cocinando cantidades industriales de comida (quizá algo menos, ya os he advertido lo de la exageración), la puerta del salón cerrada y la luz apagada, en mi habitación un abrigo y un bolso (de una amiga despistadilla, jaja). Aquí pasa algo raro...

Fui ansiosa al salón, encendí la luz y ¡SORPRESA! Me emocioné, estaban las personas que en el último tiempo me han rodeado (faltaron un par a los que, sobra de decir, eché de menos), un grupo de amigos pequeñito pero selecto cual bote de cristal de La Casa del Gourmet, tengo mucha suerte. Me sorprendió verles allí, me gusto de verdad, todos juntos, los de antes y los de ahora. Casi me caigo de culo de la ilusión. ¡Y encima más regalos! ¡Caramba! (exclamación de chica fina).

Les agradezco mucho a todos que estuviesen allí, fue una de las mejores celebraciones de cumpleaños que he tenido. Como se dice coloquialmente ¡me lo pasé pipa!

miércoles, 17 de marzo de 2010

Tarde de sol y biblioteca

Miro por la ventana y veo el cielo azul, el sol... puedo sentir el calor en mi piel. Hace un día estupendo y, no sé a vosotros, pero a mí me apetece salir y sentarme en el césped a charlar.

Por desgracia, estoy encerrada en el silencio de una biblioteca, sólo escucho el teclear de los ordenadores, rodeada de estudiantes que, como yo, no pueden disfrutar de esta cálida tarde de primavera (aunque aún no sea primavera de forma oficial). Pero mañana sí, cuando termine este odioso examen (materia 100% incomprensible), seré libre y disfrutaré del sol y el calor (¡Por favor Murphy, pórtate bien! ¡Que no llueva!).

Y, cambiando de tema, hoy siento añoranza por el pasado próximo. Anoche soñé con la facultad de diseño... y lo echo mucho de menos. Mucho. Nunca habría pensado que me ocurriría esto, estaba deseando terminar, pero echo de menos estar rodeada de mis compañeros, las casi continuas risas, ver a mis amigas todos los días y compartir nuestros pensamientos, las horas hablando en la cafetería, comer todos los días acompañada, rodearme de artistas (con sus ideas y sus inspiraciones)...

¡Echo de menos hasta las clases! Entrar en el taller y oler las pieles o escuchar el ruido de las máquinas de coser... ¡Hasta me entran ganas de llorar! Han sido cuatro años de mi vida muy, muy felices. No me había dado cuenta hasta que se ha terminado. Ojalá pudiese ampliarlos cuatro años más. Compartirlos de nuevo con todos.

sábado, 13 de marzo de 2010

Desde Londres

Al final me sobraban prendas de la maleta. Me he comprado tantas cosas que no sé dónde las voy a meter cuando vuelva. Algo se me ocurrirá...
¡Qué rápido se pasan los días cuando estás de vaciones! Estoy encantada en Londres. Me parece un pequeño New York europeo y más elegante. Todo me parece alucinante. Mi única pega: el frío. Y eso que estamos teniendo muy buena suerte. Ayer, por primera vez desde que estoy aquí, chispeó un poco, pero hacía mejor temperatura (¿sabíais que la lluvia regula la temperatura?) y, más tarde, salió el sol.
Otra cosa que me deja perpleja es que los ingleses deben estar hechos de otra pasta. Parecen no sentir el frío, en serio. La mayoría no van especialmente abrigados y eso no es nada. He visto a muchas chicas sin medias, con falda y sin medias. Con el frío que hace... he visto mangas cortas, trajes sin abrigo, cazadoras abiertas dejando ver desprotegidos escotes... ¡Qué suerte! ¡Yo también quiero! Pero me es imposible, a pesar de llevar dos camisetas, una chaqueta, bufanda, dos pares de medias, abrigo y guantes no logró salir de mi estado de congelación.
Ahora nos vamos a ver Notting Hill y su mercadillo. Me alegro de que sea el día que mejor tiempo hace. Hay sol y la temperatura no es glacial. He guardado mi mejor vestido para hoy (más dos pares de medias, chaqueta...jeje). ¡Ya contaré todas mis buenas impresiones a la vuelta!

P.D.: En la foto estoy en el metro de Camden Town. Qué lugar tan especial "Camden Market", el mercado más famoso del mundo. Los que lo conozcáis sabréis a qué me refiero... ¡Es una locura! y hay material para todos los gustos.

lunes, 8 de marzo de 2010

¡Feliz Día de la Mujer!

Efectivamente no hay un día del hombre. Tampoco un día del heterosexual ni del hijo.

No se festejan días en honor a colectivos cuyos días son todos los días (hijos). Tampoco de colectivos que son perfectamente aceptados y considerados socialmente, que no sufren discriminaciones, insultos, desprecios o debates políticos (heterosexuales).

Y no, tampoco hay un Día del Hombre. Durante siglos, todos los días han sido del hombre. Día tras día el hombre ha decidido, ha mandado y ha actuado a su antojo. La mujer ha estado a la sombra hasta casi el día de hoy. Peores sueldos, difícil acceso a puestos de poder/responsabilidad, su valía puesta en duda por motivos que poco o nada tienen que ver con su trabajo, necesidad de demostrar una y otra vez que estamos sobradamente...

El papel de la mujer en la sociedad poco a poco ha ido y va cambiando. Hay muros infranqueables ya (¡hasta mi abuela cree que la mujer no debería trabajar y desatender su hogar/familia!), pero se nos empieza a educar (a chicas y chicos) como es debido. Y digo SE NOS EMPIEZA A EDUCAR y no, se nos educa.

La mujer tiene derecho a ser independiente, a estudiar y a trabajar. Somos y debemos ser libres. No hay que depender de un hombre ni de nadie para vivir (como es el caso de generaciones anteriores, por desgracia). No tenemos que pedir el permiso de nuestro marido para trabajar, para ir al banco o para estudiar. ESO YA NO.

Tengo un amigo que siempre dice -jope, si las mujeres siempre tenéis ventajas: entráis gratis en discotecas, os invitan a copas...- ¡Guau!, qué gran ventaja... nos utilizan para que a esa discoteca vayan más hombres, no es una acción solidaria. Y te lo cambio, a partir de hoy, los hombres entráis gratis en las discotecas y las mujeres ocupamos el 80% de los puestos de poder.

En fin, ¡Feliz día de la mujer a todas vosotras! Nos lo merecemos. Disfrutad de nuestro día y de las actividades organizadas (las que podáis), ya que son numerosas. Y chicos, sed considerados e inteligentes, si tenéis a una mujer al lado, felicitadle su día. Creo que después de toda una historia aguantando una posición de inferioridad, es lo mínimo.

jueves, 4 de marzo de 2010

Recomiendo: Julie&Julia

‘Julie y Julia’ es como una tarta dulce de las que a todas alguna vez nos apetece comer, especialmente cuando nuestra situación hormonal no pasa por sus mejores momentos (todas me entendéis).
Nos guía de forma positiva a través de la vida de dos mujeres, pertenecientes a siglos diferentes (años 50 del siglo pasado y la actualidad), que muestran muchos paralelismos a pesar de las diferencias sociales de cada época. Hace que nos sintamos orgullosas de ser mujeres, porque muchas en su momento lucharon contra su entorno y consiguieron para nosotras aquello de lo que hoy disfrutamos. Lucharon por poder trabajar, por ser independientes, por ser libres para expresarse y contar sus deseos y sentimientos. Y cuentan con el apoyo de dos hombres perfectos, de esos que le pides a Papá Noel.
Aquellas a las que les guste la cocina y a las que nos gusta escribir, encontraremos en esta película multitud de momentos con los que nos sentiremos identificadas y que nos transmitirán una sensación de ánimo que nunca está de más. Nos hará reír e incluso sentir el típico cosquilleo de nariz que indica la llegada de unas lágrimas sanas.
La película es lenta y suave como una balada, habrá personas a las que les resulte pesada (en este mundo tiene que haber de todo) y otras personas que la disfrutaremos como la última cucharada de una tarta de chocolate que rara vez nos permitimos.
¿Quieres ver el tráiler? entra en http://www.youtube.com/watch?v=G-qIw7bQ7Fc

lunes, 1 de marzo de 2010

Mírate al espejo

¿Quién no ha escuchado la famosa afirmación: Si no te quieres a ti mismo nadie lo hará?

Tengo cerca a una persona a la que quiero y valoro muchímo. El primer día que la conocí, pensé que el adjetivo "vulnerable" la definía por completo y muchas veces le decía en mi cabeza: -tienes que ser más fuerte, quererte más, no puedes permitir que te infravaloren, porque hay poca gente que valga tanto como tú-.

Creedme, ella es así, pero no lo ve. E inconscientemente cree no merecer la plena felicidad. Es cierto que la primera persona que tiene que valorarte y quererte, eres tú. Y, disculpad, pero eso no es un pecado. El problema es que vivimos en una sociedad que rebosa hipocresía por todos sus poros, y eso no ayuda. Cuando una persona se quiere poquísimo todos decimos a coro -tienes que quererte, valorarte más... bla, bla, bla...- y derrepente, cuando encuentras a alguien que se quiere y se valora ¡vaya! -que persona tan creída y tan egocéntrica... ¿Qué se habrá pensado?- A ver señoras y caballeros... ¿se pueden aclarar, por favor?

John Stuart Mill decía que es mejor ser un humano insatisfecho que un cerdo satisfecho. Yo creo que no hay que llegar a ese extremo. ¿No cabe la opción de ser un hombre, por lo general, satisfecho? No somos perfectos ni lo vamos a ser nunca, no tenemos tiempo. Siempre habrá cosas que no nos gustarán y viviremos intentando cambiarlas y mejorando como personas (aunque esto, por desgracia, no todos).

Pero una de las principales causas de la infelicidad es la absoluta insatisfacción que nos rodea. Si somos bajos queremos ser altos, si somos altos... un poco más bajos, también queremos ser un poco más delgados o quizá no tan flacos, si sacamos un 7 queríamos un 9 y si sacamos un 9 queríamos la matrícula, cuanto más leemos más queremos leer y cuanto más sabemos más queremos saber (esto es maravilloso)... nunca nada es suficiente, pero hay que poner un límite en nuestro interior. Llega un punto en el que hay que conformarse para poder ser feliz, pero, no por ello, dejaremos de luchar.

La línea que separa la insatisfacción natural y la obsesión (entendida como enfermedad) es, en realidad, muy fina, tanto que puedes cruzarla sin darte cuenta. Pensemos que sólo viviremos una vez (lo siento, no creo en Dios) y hay que aprovecharla a tope. Intentemos mejorar aquello que nos gusta poco, pero queriéndonos por el camino y tengamos en cuenta que no va a ser fácil, el camino no está hecho, ya lo dijo Machado: Caminante no hay camino, se hace camino al andar.