jueves, 11 de febrero de 2010

De mundos diferentes

La Bella y la Bestia, Pocahontas y John Smith, La Sirenita y Eric, Cenicienta y el príncipe, Yasmín y Aladín… Los cuentos están plagados de historias de amor formadas por personas de mundos opuestos, pero ¿es así en la realidad? ¿Podría Cenicienta dejar a su madrastra e irse a vivir su historia de amor y pasión con su príncipe? Más aún ¿Podría Ariel desprenderse de su cola de pez y esperar a que Eric le ofreciese su corazón antes de que dejase de oler a pescadilla? No sé…

Según John Gray, doctor en psicología especializado en terapia de pareja, “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus” (editorial Grijalbo mondadori). O sea, ya no somos de mundos diferentes, sino que partimos de ser de planetas diferentes… esto es alentador… pero si desde el inicio de los tiempos somos venusianas y marcianos, pues bueno, es como el europeo que se casa con una americana. Pero ¿Qué pasa cuando uno siempre es el sapo y otro siempre la princesa? ¿Cuál de los dos está en peor situación? El Sapo siempre se quejará de ser sapo y estará obsesionado con que llegue ese beso que le convierta en príncipe, pero la princesa tendrá que aguantar las continuas quejas del sapo y sus lloros por no ser príncipe

¿Qué es peor? Supongo que la situación ideal sería que el sapo asumiese que lo es y se quisiese a sí mismo como tal y que la princesa, aún así, le viese y quisiese como su príncipe. Pensadlo, todos podemos ser el sapo alguna vez.

2 comentarios:

  1. Creo que en realidad todos siempre hemos sidos sapos, esperando al principe o princesa para cambiarnos, pero aunque este aparesca siempre buscaremos INCONSCIENTEMENTE ser sapos..creo que en el fondo eso nos gusta.

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  2. A mi me gustan los de mi planeta, no tengo nada que añadir al respecto. Y de sapos nada, principotes geniales! jaja.

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