viernes, 19 de febrero de 2010

Despertar de un sueño

Y mi sueño se desvanece. De repente despierto y pienso que sólo era un sueño. No, no… yo sé que ha sido real, yo sé que sí ha pasado, pero qué suave dolor supone perder la oportunidad de algo que ansiabas con todas tus fuerzas, que era tu ilusión y tu meta. Pierdo, pero gano. Se acaba, pero empieza. Y, aún así, me pregunto -¿Tendré la oportunidad otra vez? ¿Seré capaz de conseguir aquello que tiene un gran valor para mí?- Mi cabeza quiere hacerlo y quiero demostrarme a mí misma que YO SOLA PUEDO, pero mi corazón va por libre, hace lo que quiere, es un desobediente… tengo que educarlo.

2 comentarios:

  1. Dora, tienes una dulce belleza que te hace adorable. Hasta tu inseguridad en una suerte de encanto, una cualidad. Tienes esa capacidad de algunas personas, pero básicamente ya en desuso, de buscar y muchas veces lograr enternecer.
    No sé que habrás perdido pero sigues teniendo mucho que dar.
    Amelia M.

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  2. El único consuelo de despertar de un sueño es que muchos están en tu mano recuperarlos. Yo estoy muy inspirado por un sueño que tuve una vez. Y me alegré de que ese día tuviera 19 años, porque tenía toda la vida para recuperar lo que perdí al despertarme, y lo voy a recuperar. Está en mi mano decir algún día en el futuro que ese sueño de mis 19 fue premonitorio.

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