lunes, 8 de febrero de 2010

Rabia

Hoy me he acordado de ti. Sí. Y aún siento sólo rabia. Tú, que presumías de ser la mujer coraje ¿Me lo tengo que creer? Siento tanta rabia que gritaría. Normalmente, ni lo pienso, ni eso merece. Pero mi sangre es cálida, no fría como el hielo, y al final la sangre es sangre. Pienso en ti y siento nostalgia. Y me da más rabia y quiero gritar otra vez, todavía más alto. Pero es que de verdad no lo merece, me intento convencer de ello diariamente. No es justo, pero sé a ciencia cierta que es lo que hay, no me engaño. Y siento aún más rabia. Tu comportamiento reprochable del que incluso nos llegamos a sorprender ¡Fíjate qué ingenuidad la nuestra! Aprendimos a aceptarte tal como eres y, aún así, no ha sido suficiente ni lo será nunca. Siento mucha rabia y me duele otra vez, pero tú tranquila, no sufras, dejaré de sentirla. Tú, que eres la fuente de donde un día nació el agua. Tú, que no mereces ni tu nombre. Y me da rabia.

2 comentarios:

  1. Que contradictorio es querer a una persona y al mismo tiempo odiarla con toda tu alma.

    Pienso que nunca se deja de sentir esa rabia xq siempre esperaras algo que nunca llega.

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  2. Este post no lo comento porque no entiendo nada.
    Lo único que quiero decir es que si el corazón sólo experimenta gozo, armonía y comodidad se hace blando, débil y no merece ni literatura.

    Si Blancanieves es tan conocida no es por ser una princesa que se dedicaba a recoger flores y enamorarse de príncipes, tuvo que llevar ropa fea y su madre intentar matarla para que alguien escribiera sobre su vida y nosotros hayamos sentido el instinto de recordar a Blancanieves. La rabia, el odio, los instintos asesinos y nuestra manera de manejarlos y superarlos son los que hace que en nuestro corazón haya algo que merece la pena conocer.

    (Al final sí he comentado)

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