sábado, 27 de marzo de 2010

Viernes en silencio

Es viernes, son las 3 a.m. y aquí estoy, delante del ordenador, rodeada de silencio, sola en mi habitación. Adoro el silencio. Lo saboreo como si fuese chocolate Crunch (de día es imposible, tengo un hermano de 6 años y él no conoce el silencio, sólo lo asocia al anuncio de Fujitsu).

Estoy tranquila, a gusto. No me apetece hacer nada, simplemente escribir, y escribir de nada. He tenido un día productivo: he ido pronto al gimnasio (donde he batido mi récord en la cinta, un récord alarmantemente bajo, pero ahí queda el detalle), he ido a la lezione di italiano y al llegar a casa, tras una repentina avalancha de opciones de planes con los que no contaba, me he puesto el pijama y me he dedicado a trabajar en cosas de la universidad.

Hace un rato he terminado y me he alegrado de haberme quedado en casa. Me siento realizada. Siento una verdadera paz en mi interior (aclaración: no fumo, tampoco hierba). Debería meterme en la cama, mañana tengo que levantarme pronto para ir a nadar (tengo hasta un bañador deportivo de Adidas ¿eh?, gafas y el correspondiente y tremendamente favorecedor gorrito de goma. Menos mal que de esa guisa nadie me reconocería). Pero no me apetece dormir, me apetece seguir disfrutando de la nada.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Amor

Podría explotar y salpicar cantidades ingentes de amor. ¿Qué tendrá este concepto que nos hace felices o infelices en un solo movimiento? ¿Qué será?

Me siento plena, cuando amo, amo de verdad, mi amor es tan fuerte que con él podría combatir en mil batallas sólo con mi espada y mi escudo. A él lo amo de verdad. Y cuando quiero, quiero de verdad. A ellos los quiero de verdad (mi familia, mis amigos). Sin medias tintas.

Soy una persona de sentimientos tan fuertes que a veces hasta me superan. Vivo el amor con verdadera pasión. Y el amor domina mi vida por completo. Vivo con pasión, entonces. Así soy. Dramática, exagerada, a veces... pero de sentimientos sinceros, fuertes y puros. Sin engaños. Si me siento correspondida en mis sentimientos, lo doy todo.

Son pocas las personas que sacan esto de mí (de otro modo sería imposible, estaría agotada de tanto dar amor), pero me siento llena y completa. Podría decir que el amor, en este momento de mi vida, me hace verdaderamente feliz. ¿Qué suerte, no?

domingo, 21 de marzo de 2010

¡¡Sorpresa!!

El jueves por la noche, mi hermana me organizó una fiesta sorpresa. Me engañaron de tal modo que hasta me hicieron creer que me dirigía a mi casa porque yo quería, cuando realmente mi plan inicial era otro.

Entré por la puerta y noté que algo pasaba… mi familia cocinando cantidades industriales de comida (quizá algo menos, ya os he advertido lo de la exageración), la puerta del salón cerrada y la luz apagada, en mi habitación un abrigo y un bolso (de una amiga despistadilla, jaja). Aquí pasa algo raro...

Fui ansiosa al salón, encendí la luz y ¡SORPRESA! Me emocioné, estaban las personas que en el último tiempo me han rodeado (faltaron un par a los que, sobra de decir, eché de menos), un grupo de amigos pequeñito pero selecto cual bote de cristal de La Casa del Gourmet, tengo mucha suerte. Me sorprendió verles allí, me gusto de verdad, todos juntos, los de antes y los de ahora. Casi me caigo de culo de la ilusión. ¡Y encima más regalos! ¡Caramba! (exclamación de chica fina).

Les agradezco mucho a todos que estuviesen allí, fue una de las mejores celebraciones de cumpleaños que he tenido. Como se dice coloquialmente ¡me lo pasé pipa!

miércoles, 17 de marzo de 2010

Tarde de sol y biblioteca

Miro por la ventana y veo el cielo azul, el sol... puedo sentir el calor en mi piel. Hace un día estupendo y, no sé a vosotros, pero a mí me apetece salir y sentarme en el césped a charlar.

Por desgracia, estoy encerrada en el silencio de una biblioteca, sólo escucho el teclear de los ordenadores, rodeada de estudiantes que, como yo, no pueden disfrutar de esta cálida tarde de primavera (aunque aún no sea primavera de forma oficial). Pero mañana sí, cuando termine este odioso examen (materia 100% incomprensible), seré libre y disfrutaré del sol y el calor (¡Por favor Murphy, pórtate bien! ¡Que no llueva!).

Y, cambiando de tema, hoy siento añoranza por el pasado próximo. Anoche soñé con la facultad de diseño... y lo echo mucho de menos. Mucho. Nunca habría pensado que me ocurriría esto, estaba deseando terminar, pero echo de menos estar rodeada de mis compañeros, las casi continuas risas, ver a mis amigas todos los días y compartir nuestros pensamientos, las horas hablando en la cafetería, comer todos los días acompañada, rodearme de artistas (con sus ideas y sus inspiraciones)...

¡Echo de menos hasta las clases! Entrar en el taller y oler las pieles o escuchar el ruido de las máquinas de coser... ¡Hasta me entran ganas de llorar! Han sido cuatro años de mi vida muy, muy felices. No me había dado cuenta hasta que se ha terminado. Ojalá pudiese ampliarlos cuatro años más. Compartirlos de nuevo con todos.

sábado, 13 de marzo de 2010

Desde Londres

Al final me sobraban prendas de la maleta. Me he comprado tantas cosas que no sé dónde las voy a meter cuando vuelva. Algo se me ocurrirá...
¡Qué rápido se pasan los días cuando estás de vaciones! Estoy encantada en Londres. Me parece un pequeño New York europeo y más elegante. Todo me parece alucinante. Mi única pega: el frío. Y eso que estamos teniendo muy buena suerte. Ayer, por primera vez desde que estoy aquí, chispeó un poco, pero hacía mejor temperatura (¿sabíais que la lluvia regula la temperatura?) y, más tarde, salió el sol.
Otra cosa que me deja perpleja es que los ingleses deben estar hechos de otra pasta. Parecen no sentir el frío, en serio. La mayoría no van especialmente abrigados y eso no es nada. He visto a muchas chicas sin medias, con falda y sin medias. Con el frío que hace... he visto mangas cortas, trajes sin abrigo, cazadoras abiertas dejando ver desprotegidos escotes... ¡Qué suerte! ¡Yo también quiero! Pero me es imposible, a pesar de llevar dos camisetas, una chaqueta, bufanda, dos pares de medias, abrigo y guantes no logró salir de mi estado de congelación.
Ahora nos vamos a ver Notting Hill y su mercadillo. Me alegro de que sea el día que mejor tiempo hace. Hay sol y la temperatura no es glacial. He guardado mi mejor vestido para hoy (más dos pares de medias, chaqueta...jeje). ¡Ya contaré todas mis buenas impresiones a la vuelta!

P.D.: En la foto estoy en el metro de Camden Town. Qué lugar tan especial "Camden Market", el mercado más famoso del mundo. Los que lo conozcáis sabréis a qué me refiero... ¡Es una locura! y hay material para todos los gustos.

lunes, 8 de marzo de 2010

¡Feliz Día de la Mujer!

Efectivamente no hay un día del hombre. Tampoco un día del heterosexual ni del hijo.

No se festejan días en honor a colectivos cuyos días son todos los días (hijos). Tampoco de colectivos que son perfectamente aceptados y considerados socialmente, que no sufren discriminaciones, insultos, desprecios o debates políticos (heterosexuales).

Y no, tampoco hay un Día del Hombre. Durante siglos, todos los días han sido del hombre. Día tras día el hombre ha decidido, ha mandado y ha actuado a su antojo. La mujer ha estado a la sombra hasta casi el día de hoy. Peores sueldos, difícil acceso a puestos de poder/responsabilidad, su valía puesta en duda por motivos que poco o nada tienen que ver con su trabajo, necesidad de demostrar una y otra vez que estamos sobradamente...

El papel de la mujer en la sociedad poco a poco ha ido y va cambiando. Hay muros infranqueables ya (¡hasta mi abuela cree que la mujer no debería trabajar y desatender su hogar/familia!), pero se nos empieza a educar (a chicas y chicos) como es debido. Y digo SE NOS EMPIEZA A EDUCAR y no, se nos educa.

La mujer tiene derecho a ser independiente, a estudiar y a trabajar. Somos y debemos ser libres. No hay que depender de un hombre ni de nadie para vivir (como es el caso de generaciones anteriores, por desgracia). No tenemos que pedir el permiso de nuestro marido para trabajar, para ir al banco o para estudiar. ESO YA NO.

Tengo un amigo que siempre dice -jope, si las mujeres siempre tenéis ventajas: entráis gratis en discotecas, os invitan a copas...- ¡Guau!, qué gran ventaja... nos utilizan para que a esa discoteca vayan más hombres, no es una acción solidaria. Y te lo cambio, a partir de hoy, los hombres entráis gratis en las discotecas y las mujeres ocupamos el 80% de los puestos de poder.

En fin, ¡Feliz día de la mujer a todas vosotras! Nos lo merecemos. Disfrutad de nuestro día y de las actividades organizadas (las que podáis), ya que son numerosas. Y chicos, sed considerados e inteligentes, si tenéis a una mujer al lado, felicitadle su día. Creo que después de toda una historia aguantando una posición de inferioridad, es lo mínimo.

jueves, 4 de marzo de 2010

Recomiendo: Julie&Julia

‘Julie y Julia’ es como una tarta dulce de las que a todas alguna vez nos apetece comer, especialmente cuando nuestra situación hormonal no pasa por sus mejores momentos (todas me entendéis).
Nos guía de forma positiva a través de la vida de dos mujeres, pertenecientes a siglos diferentes (años 50 del siglo pasado y la actualidad), que muestran muchos paralelismos a pesar de las diferencias sociales de cada época. Hace que nos sintamos orgullosas de ser mujeres, porque muchas en su momento lucharon contra su entorno y consiguieron para nosotras aquello de lo que hoy disfrutamos. Lucharon por poder trabajar, por ser independientes, por ser libres para expresarse y contar sus deseos y sentimientos. Y cuentan con el apoyo de dos hombres perfectos, de esos que le pides a Papá Noel.
Aquellas a las que les guste la cocina y a las que nos gusta escribir, encontraremos en esta película multitud de momentos con los que nos sentiremos identificadas y que nos transmitirán una sensación de ánimo que nunca está de más. Nos hará reír e incluso sentir el típico cosquilleo de nariz que indica la llegada de unas lágrimas sanas.
La película es lenta y suave como una balada, habrá personas a las que les resulte pesada (en este mundo tiene que haber de todo) y otras personas que la disfrutaremos como la última cucharada de una tarta de chocolate que rara vez nos permitimos.
¿Quieres ver el tráiler? entra en http://www.youtube.com/watch?v=G-qIw7bQ7Fc

lunes, 1 de marzo de 2010

Mírate al espejo

¿Quién no ha escuchado la famosa afirmación: Si no te quieres a ti mismo nadie lo hará?

Tengo cerca a una persona a la que quiero y valoro muchímo. El primer día que la conocí, pensé que el adjetivo "vulnerable" la definía por completo y muchas veces le decía en mi cabeza: -tienes que ser más fuerte, quererte más, no puedes permitir que te infravaloren, porque hay poca gente que valga tanto como tú-.

Creedme, ella es así, pero no lo ve. E inconscientemente cree no merecer la plena felicidad. Es cierto que la primera persona que tiene que valorarte y quererte, eres tú. Y, disculpad, pero eso no es un pecado. El problema es que vivimos en una sociedad que rebosa hipocresía por todos sus poros, y eso no ayuda. Cuando una persona se quiere poquísimo todos decimos a coro -tienes que quererte, valorarte más... bla, bla, bla...- y derrepente, cuando encuentras a alguien que se quiere y se valora ¡vaya! -que persona tan creída y tan egocéntrica... ¿Qué se habrá pensado?- A ver señoras y caballeros... ¿se pueden aclarar, por favor?

John Stuart Mill decía que es mejor ser un humano insatisfecho que un cerdo satisfecho. Yo creo que no hay que llegar a ese extremo. ¿No cabe la opción de ser un hombre, por lo general, satisfecho? No somos perfectos ni lo vamos a ser nunca, no tenemos tiempo. Siempre habrá cosas que no nos gustarán y viviremos intentando cambiarlas y mejorando como personas (aunque esto, por desgracia, no todos).

Pero una de las principales causas de la infelicidad es la absoluta insatisfacción que nos rodea. Si somos bajos queremos ser altos, si somos altos... un poco más bajos, también queremos ser un poco más delgados o quizá no tan flacos, si sacamos un 7 queríamos un 9 y si sacamos un 9 queríamos la matrícula, cuanto más leemos más queremos leer y cuanto más sabemos más queremos saber (esto es maravilloso)... nunca nada es suficiente, pero hay que poner un límite en nuestro interior. Llega un punto en el que hay que conformarse para poder ser feliz, pero, no por ello, dejaremos de luchar.

La línea que separa la insatisfacción natural y la obsesión (entendida como enfermedad) es, en realidad, muy fina, tanto que puedes cruzarla sin darte cuenta. Pensemos que sólo viviremos una vez (lo siento, no creo en Dios) y hay que aprovecharla a tope. Intentemos mejorar aquello que nos gusta poco, pero queriéndonos por el camino y tengamos en cuenta que no va a ser fácil, el camino no está hecho, ya lo dijo Machado: Caminante no hay camino, se hace camino al andar.