sábado, 27 de marzo de 2010

Viernes en silencio

Es viernes, son las 3 a.m. y aquí estoy, delante del ordenador, rodeada de silencio, sola en mi habitación. Adoro el silencio. Lo saboreo como si fuese chocolate Crunch (de día es imposible, tengo un hermano de 6 años y él no conoce el silencio, sólo lo asocia al anuncio de Fujitsu).

Estoy tranquila, a gusto. No me apetece hacer nada, simplemente escribir, y escribir de nada. He tenido un día productivo: he ido pronto al gimnasio (donde he batido mi récord en la cinta, un récord alarmantemente bajo, pero ahí queda el detalle), he ido a la lezione di italiano y al llegar a casa, tras una repentina avalancha de opciones de planes con los que no contaba, me he puesto el pijama y me he dedicado a trabajar en cosas de la universidad.

Hace un rato he terminado y me he alegrado de haberme quedado en casa. Me siento realizada. Siento una verdadera paz en mi interior (aclaración: no fumo, tampoco hierba). Debería meterme en la cama, mañana tengo que levantarme pronto para ir a nadar (tengo hasta un bañador deportivo de Adidas ¿eh?, gafas y el correspondiente y tremendamente favorecedor gorrito de goma. Menos mal que de esa guisa nadie me reconocería). Pero no me apetece dormir, me apetece seguir disfrutando de la nada.

1 comentario:

  1. - ¿Tu padre que hace? - le pregunta un pez a otro.
    - Nada.

    Es malo lo sé, pero es que con lo de nadar y con lo de que estás sin hacer nada no he podido evitarlo.

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