jueves, 15 de abril de 2010

Poema: La fuerza del amor

A tu lado estoy segura.
Contigo mi armadura está completa.
No hay tristeza, no hay miedos.
Contigo no temo nada.

Eres un oasis en medio del desierto,
Una luz en medio de la oscuridad,
Un descanso en el camino.

Una espada en una batalla en la que estaba desarmada.
Me inyectas fuerza, sentimiento y pasión.
Ves en mí lo que nadie ve, veo en ti.
Eres calor, felicidad y amor.

martes, 13 de abril de 2010

El placer del olfato

Hay olores que despiertan nuestros más profundos recuerdos. Olores que incrementan nuestra espiritualidad. Olores que nos excitan u olores que nos enervan. El olfato es un sentido especial, tiene gran poder de estímulo.

A mí el olor a lluvia me relaja. El olor a césped recién regado me alegra, lo asocio a la llegada del verano. El olor a suavizante en la ropa me adormece. El olor a bebé me enternece. Los perfumes de fresa me marean. Algunos perfumes masculinos me excitan…

El olfato es un sentido que puede transmitirnos maravillosas sensaciones. Puede despertar recuerdos que permanecían tan callados que creíamos haber olvidado. Pero ahí están.

sábado, 10 de abril de 2010

Saber estar

Parto de la base de que tengo mal ojo con las personas. Suelo decir, medio de broma, que a primera vista la gente me cae mal. Pero realmente no es exactamente así, más bien diría que a primera vista desconfío de la mayoría de la gente. Es lo que la experiencia y la educación recibida han inculcado en mí.

El caso es, señores y señoras, que me equivoco 3 de cada 2 veces. A partir de ahora actuaré al contrario de lo que mi intuición me dicte. Las personas que de primeras nada tienen que ver conmigo, van convirtiéndose poco a poco ante mí, hasta el punto de llegar a entenderlas y, como por arte de magia, se transforman y se convierten en el antónimo de la percepción primera.

Sin embargo, también me ocurre a veces que las personas que de primeras me parecían dignas de mi liliputiense confianza, finalmente me conducen a una sensación de -Soy más tonta que Abundio, tonta del bote-.

Por no entrar en trifulcas, disimulo. La gente confunde con falsedad lo que es realmente saber estar. Pero no se confíen, que de tonta no tengo un pelo. En más de una ocasión me he quedado con un -vaya mamón- en la punta de la lengua.

martes, 6 de abril de 2010

Fetichismo taconil

La RAE aplica al término “fetichismo” tres significados: 1. m. Culto de los fetiches. 2. m. Idolatría, veneración excesiva. 3. m. Psicol. Desviación sexual que consiste en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de la excitación y el deseo. Y al término “fetiche”: 1. m. Ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos.
Todos me valen. Yo soy fetichista. Idolatro y venero de forma excesiva a los zapatos de tacón. Y también les atribuyo poderes sobrenaturales.
A veces, cuando estoy en mi casa aburrida de estudiar o triste por algo, me dedico a probarme mis cerca de 100 pares de zapatos. Me los pongo y estudio con ellos o, si estoy sola, me muevo por casa con ellos puestos. Los miro y siento un cosquilleo de placer. Sí, casi se podría decir que siento placer sexual al probarme zapatos de tacón. No creo que pudiese llegar a tener un orgasmo mirándome los pies, pero quien sabe, no sería tan difícil. Es como la gente que ama el chocolate. Los tacones son mi chocolate.
También me gusta entrar en las tiendas y probármelos. Cuanto más tacón, mejor. Al sentir como mi pie se introduce dentro de esa cavidad reservada especialmente para él (él es mi pie), siento placer. Directamente mi gesto cambia. Probarme zapatos es una buenísima terapia. Ya no digo comprártelos. Esa sería la mejor terapia. Compraría zapatos todos los días. Pero no me caben en mi habitación… y aseguro que tengo el espacio aprovechado al máximo.
Me obsesionan tanto los zapatos que si alguna vez me pruebo uno que me enloquece y no me lo compro, no puedo dormir esa noche pensando en ese par de zapatos de mis sueños. Siempre hay algún zapato de mis sueños. Y cuando lo consigo, automáticamente otro par de zapatos ocupa el puesto del anterior. Mis amigas se ríen mucho cuando cuento esto. Pero esta vez no exagero, es cierto al 100%.
Cuando digo que un zapato de tacón tiene poderes sobrenaturales me refiero a que cambia la visión que tenemos de nosotros mismos y la que percibimos de los demás (solo aplicable a quienes compartan esta obsesión por los tacones). Me explico, yo no soy la misma persona con tacones que sin ellos. No lo soy, lo prometo. Cuando llevo tacones soy una versión más altiva y más segura de mi misma. Es mágico. Pero me ocurre así. Encima de unos tacones me crezco (nunca mejor dicho). Los tacones influyen psicológicamente en mí. Si un día mi estado de ánimo está a punto de agotar su batería, ésta se recarga automáticamente al subirme en unos zapatos de tacón.
Amo los zapatos. Amo mis zapatos. Los cuido, los toco, los acaricio, huelo la piel de la que están formados, los saco a pasear, los hablo (-Sois preciosos…-). ¿Estaré loca?

jueves, 1 de abril de 2010

Armadura en construcción

El solo acto de pronunciarte activa en mí el botón de "alerta". Se me conecta la armadura automática. Por qué será que en el día a día mi mente actúa como si nada pasase. ¿Será la costumbre de 23 años de experiencia? ¿O será el modo que tiene nuestro subconsciente de machacar los archivos que contienen datos non-gratos, como virus en un PC? El tiempo me ofrece más soltura. Es para mí como escribir. Cuánto más escribo, más fácil me salen las palabras. Cuanto más tiempo llevo leyendo más me concentro. Cuanto más ejercicio hago menos me cuesta hacerlo. Parece que todo en la vida funciona bajo esa regla.

Los sentimientos que tú produces en mí, también. Mi armadura no es completa aún. Cuando se activa todavía deja partes de mi cuerpo sin proteger. Es la ventaja de la que goza la espontaneidad de la vida, nunca se espera, no hay tiempo para prevenirse. Pero cuanto más se activa, mejor lo hace. Cuanto más tiempo pasa, más zonas de mí protege. Llegará un día en que mis sentimientos serán totalmente invencibles. La información llegará a mi como una flecha llega a un escudo, sin atravesarlo.