martes, 13 de abril de 2010

El placer del olfato

Hay olores que despiertan nuestros más profundos recuerdos. Olores que incrementan nuestra espiritualidad. Olores que nos excitan u olores que nos enervan. El olfato es un sentido especial, tiene gran poder de estímulo.

A mí el olor a lluvia me relaja. El olor a césped recién regado me alegra, lo asocio a la llegada del verano. El olor a suavizante en la ropa me adormece. El olor a bebé me enternece. Los perfumes de fresa me marean. Algunos perfumes masculinos me excitan…

El olfato es un sentido que puede transmitirnos maravillosas sensaciones. Puede despertar recuerdos que permanecían tan callados que creíamos haber olvidado. Pero ahí están.

5 comentarios:

  1. Pues sí que son importantes los olores. Yo cuando huelo un chico que me gusta sé que es precisamente ese olor lo que más voy a echar de menos. La voz se escucha en la cabeza cuando se recuerda, y la cara es relativamente fácil sobretodo gracias a los móviles con cámara y a facebook, pero el olor... es algo reservado sólo al mundo real y cercano.
    Yo odio un poco el olor a lluvia y el olor a crema protectora me pone de un buen humor que es flipante.
    Y siempre he pensado que huelo mejor un día después de ducharme que recién duchado, porque es mi olor, desprendo mi esencia y de verdad que noto que tengo mucho más efecto que 100% limpio. :)

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  2. "El olor es algo mágico", decía el personaje interpretado por Lydia Bosch en 'You´re the one'. A ver si rescato el diálogo completo y te lo muestro.

    ¿Y el olor a mar? Por aquí estoy muy acostumbrado a él y aún me maravilla...

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  3. ¿Cómo se me pudo olvidar el olor a mar? ¡¡Gracias por recordármelo!! ¿Acaso hay algún olor más sensacional?

    Estaré encantada de ver ese diálogo si finalmente lo rescatas. Muchas gracias:)

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  4. No hay de qué.

    Lo de rescatar el diálogo dalo por seguro. Queda prometido. Eso sí, dame algunos días para ello.

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  5. Lo prometido es deuda. Sí, ya sé que hace dos meses de esta entrada del blog pero ya sabes, más o menos, lo líado que ando siempre.

    Lo malo es que el diálogo que te comentaba lo recordaba más largo, más rico. Y cuando he ido a rescatarlo he comprobado que no aporta demasiado, pero bueno, aquí queda:

    "ORFEO: (...) Feliz sólo lo he sido de niño, cuando mis tíos me llevaron de Bilbao a Madrid a estudiar, al Instituto de San Isidro. Jamás se me ha olvidado la algarabía de aquellas calles, sobre todo en Navidad, con los paveros dándole con la vara a los pavos para que no se metiesen en los portales. El olor de las tiendas de ultramarinos, de las bodegas, de las peluquerías,…; el ruido de los tranvías “tra, tra, tra,...”; la alegría con que jugaba con mis compañeros…

    JULIA: Yo también, al salir del colegio, siempre iba con mis amigas a oler las pastelerías. Oh, qué rico el aroma del pan de Viena recién hecho y de las tortas.

    ORFEO: Es imposible describir con palabras los olores, ¿verdad?

    JULIA: Claro, porque el olor es algo mágico.

    ORFEO: Tú sí que eres mágica, Julia".

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