martes, 6 de julio de 2010

Apuntes desde Formentera

Puede que Formentera sea una isla mágica. Puede, también, que cree adicción. Pero lo que es seguro es que te permite saborear la vida de otro modo, aunque sólo sea durante unos días. Es un lugar maravilloso, como sacado de un cuento, o mejor, de una clásica novela romántica. Ahí va un resumen.

Día 2. Formentera, platja de Migjorn.

Piso la arena blanca, disfruto pausadamente del sonido del mar, miro el horizonte, noto como entra en mi interior una sensación de tranquilidad absoluta. Abro mi libro y leo sin prisa mientras llega a mí la brisa del atardecer. Estoy encantada.


Día 3. Cala Saona y Platja Es Pujols.



(Fotos de Es Pujols).

Día 4. Las Dunas Playa.


Los paseos en moto siempre me relajan. El sol y el viento provocado por una suave velocidad agarran mi piel ¡qué sensación! Cierro los ojos y disfruto del momento. No pienso en nada. Nueva playa, nueva maravilla... Las dunas playa. Sumerjo mi cuerpo en el agua, atrapo un caracol del mar y numerosas conchas para mi colección, buscamos un lugar alejado de la multitud. El bikini fuera. El cuerpo desnudo en el agua cristalina es una sensación única. Y para terminar el día ¡¿Qué hay mejor que una puesta de sol?!




Día 5. Playa de Illetas, Illa Espalmador y Faro de Cap de Barbaria.


A lo largo del camino encuentro miles de conchas y pequeñas caracolas. Hoy el sol es muy fuerte, hace mucho calor. Tras el largo paseo llegamos al destino. Hay que cruzar un pequeño 'estrecho' de agua para llegar a Espalmador, una islita casi desierta. Cruzamos alzando todos nuestros objetos a la cabeza para que no se mojen. Es la segunda vez que lo hago y me hace reír.

Por fin, pisamos Espalmador, caminamos hasta una zona apartada, donde el vecino más cercano puede estar a 200 metros. De nuevo, desnuda en el agua, pienso que ojalá está semana no terminase nunca, ¡qué tranquilidad! Noto cómo mi piel ya ha cogido un precioso color tostado, el color de la playa es especial y puede que el que coges en Formentera más. Ya todo lo que tenga que ver con esta isla me parece especial.

La gente aparece envuelta en barro y yo también quiero, dicen que es bueno para la piel, así que vamos en busca de los baños de barro. Cuesta quitarlo, se pega a la piel, pero para desprenderme de ello me sumerjo un buen rato en las aguas transparentes, como de cristal líquido. Ya queda poco para que se ponga el sol.

Viaje en moto hasta el Faro. Una nube impide que veamos el momento exacto en el que el sol se esconde, no hay aplausos. Antes de irnos, construimos nuestro pequeño 'dolmen' (así lo llamo yo), toda la isla está plagada de estas pequeñas torres de piedras que dicen que dan suerte a los que las construyen. Pedimos nuestro deseo.




 Día 6. Ibiza.

Adiós Formentera. Volveré pronto. Otro barco nos devuelve a Ibiza, donde pasamos el día en familia. Comemos en un fabuloso restaurante italiano del Puerto, vamos a una playa que nada tiene que ver con las salvajes y hermosas playas de Formentera. Pero claro, una vez que has pisado el Paraíso ¿qué va a ser mejor? y de madrugada, vuelta a un Madrid lluvioso que aún no se había enterado de que estamos en verano. En resumen, ¡un viaje maravilloso!

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