martes, 31 de agosto de 2010

Pasa volando

Ya estamos a solo un paso de septiembre, quién lo diría. Yo todavía estoy saboreando los días libres después de los exámenes ¡y ya han pasado dos meses! Me quedan seis días exactamente para la vuelta al cole y ya veo a mi alrededor todo lleno de libros de texto, cuadernos, lápices y gomas. Esta época del año es odiosa, pero me he propuesto empezar con fuerza.

Cuando estás disfrutando el tiempo pasa muy deprisa, totalmente al contrario que cuando te aburres. Cuando era pequeña, una mañana hice un gran descubrimiento:

Estaba de vacaciones y una tía mía se volvía a Madrid antes que el resto. Salió de casa sobre las 9 de la mañana y yo me puse a jugar. Me lo estaba pasando tan bien que dieron las dos y pensé: -¡qué rápido se me ha pasado el tiempo! ¡Mi tía ya estará en Madrid! ¡qué suerte!- A partir de ese momento, cada vez que yo tenía que hacer un viaje largo pensaba: -Ojalá alguien se esté divirtiendo mucho para que cuando se dé cuenta yo ya haya llegado!- ¿No me digáis que no es un pensamiento complejo para una niña de 10 años?

Hoy pienso todo lo contrario. Ojalá alguien se esté aburriendo mucho para que mi última semana de vacaciones pase súper lenta... Es una pena que el tiempo, tanto para el que se divierte mucho como para el que se aburre, corra a la misma velocidad.

viernes, 27 de agosto de 2010

¿Saber innato o experiencia adquirida?

Suelen decir que hablar en voz alta de las cosas buenas que a uno le esperan o le pasan da mala suerte. No soy muy fanática de creer en las cosas que dan mala suerte aunque, sin embargo, suelo creer a pies juntillas todo aquello que dicen que da buena suerte.

Muy a mi pesar, tengo que reconocer que, en un porcentaje sospechoso de ocasiones, cuando uno habla de las cosas buenas, éstas toman un rumbo diferente como por arte de magia. Una putada, si se me permite, ya que no solo se trata de asumir uno mismo que esa felicidad que algo te producía se esfumó, si no que también hay que batallar con las preguntas de aquellos a quienes confiaste tu buena suerte y aunque sea lo de menos, importa porque tienes que recordar una y otra vez lo desafortunado que has sido.

Hay gente muy sabia que, por ese motivo, intenta no pensar en las cosas buenas que se supone que van a pasar antes de que pasen, y mucho menos hablan con alguien de su suerte. No sabría decir si son sabios o, más bien, experimentados. Si es algo que intuyen que puede pasar o si es que se han caído de morros unas cuantas veces y han cogido miedo.

Yo solía pregonar a los cuatro vientos las cosas que me hacían feliz. No por presumir ni mucho menos, sino porque cuando soy muy feliz, me apetece compartir un cacho de mi felicidad con los míos. Pero creo que estoy empezando a perder esa vieja costumbre... ¿me estaré haciendo sabia o experimentada?

domingo, 22 de agosto de 2010

La intensa vida sexual de mis Barbies

El día de hoy ha transcurrido de la mano de diferentes cócteles de historietas de unos y otros, junto a mis propios pensamientos. Entre unas cosas y otras me da la impresión de que he vivido varios días en uno, como si estuviesen de oferta en el súper.

No puedo quitarme de la cabeza el recuerdo de lo fácil que era todo cuando era una niña cuyo mundo giraba única y exclusivamente en torno a sus muñecas Barbie. Y cuando digo: única y exclusivamente, es literal. Yo dominaba por completo la vida de diferentes personajes, la moldeaba a mí antojo, escribía mis propias historias. Se supone que había desenlaces con mucho dolor, porque muchas veces Barbie número 50 dejaba a Ken número 10 para irse con Ken número 15 porque tenía unos deseos sexuales muy profundos hacia él. No todo era dolor, sino que había mucha diversión. Mis Barbies siempre tuvieron una vida sexual intensa, fui una niña precoz.

Pero lo mejor de todo, es que los sentimientos, tanto los buenos como los malos, eran ficticios. Yo disfrutaba con mis historias de amor y sufría con las historias de desamor que yo misma creaba, pero al fin y al cabo, nunca me afectaba porque no era yo la protagonista de las historias, sólo era la guionista y directora.

Pues bien, a los protagonistas de las historias que me han narrado hoy, les aconsejaría que intentasen ver su propia vida como si fuesen Barbie y Ken e intentasen jugar con ellos para ver qué harían si pudiesen dominar sus hilos. Quizás así, también sus sentimientos estarían protegidos y, sobre todo, aumentaría su capacidad de interpretar la realidad.

viernes, 13 de agosto de 2010

Islas Cíes

Hoy, por fin, hemos conocido las islas Cíes ¿Por qué por fin? Porque resulta que para ir hay que coger los billetes del barco con antelación, porque hay un cupo de 2000 personas por día y ayer nos quedamos con las ganas. Los 20€ de la entrada resultan un poco caros, pero por disfrutar de ciertos paisajes merece la pena pagarlos y caminar los 3,5 km que te separan del faro desde donde se ven las islas al completo.

Dato curioso: hay cientos de gaviotas que no temen a nada y que andan al acecho para robarte cualquier cosa de comer. De hecho, nos hemos sentado en la terraza de uno de los dos únicos restaurantes que hay con nuestras bandejas para comer y, de repente, una gaviota asesina ha volado en picado y ha cazado con su pico el muslo de pollo de nuestra bandeja. Se le ha caído del pico salpicando el resto de comida y encima, no sé cómo, ha lanzado el tenedor a un hombre desde arriba que creía que había sido yo y su mujer ha empezado a chillarme como una maldita loca, como si fuese una afición muy guay ir tirándole a la gente tenedores desde las terrazas. Y encima, todo el mundo partiéndose de risa en vez de ayudar o dar fe de que había sido una gaviota la causante de semejante caos. Una situación surrealista.

Comparto una cuantas imágenes (por desgracia, no del 'momento gaviota')...

jueves, 12 de agosto de 2010

Combarro

Un precioso pueblo de Pontevedra que nadie debe dejar pasar si tiene oportunidad es Combarro. He aquí una muestra...



martes, 10 de agosto de 2010

Playa de la Lanzada

Unas fotitos de hoy...

(Tengo que decir que después de conocer Formentera todo sabe a poco. Allí iba con mi súper cámara colgando y tenía que elegir a qué no hacer fotos. En el resto del mundo es al contrario... pero es que Formentera no es de este mundo...)

No obstante los paisajes de por aquí son bellísimos.

lunes, 9 de agosto de 2010

A la playa

Y de nuevo a la playita... Es genial poder tomar el sol con esta brisa del norte. Eso sí, corro el gran riesgo de pasarme y que mi piel diga ¡ya está bien, morena!  Otro detalle es que jamás en mi vida había metido el pie en un agua tan fría... ¡es como una tortura!

Aquí os dejo una imagen de la puesta de sol de ayer en la playa de Lanzada en Sanxenxo...


domingo, 8 de agosto de 2010

Desde Vigo

Y por fin otra vez el olor a mar... acabo de instalarme en la habitación, he desecho mis maletas y no veo el momento de ponerme el bikini y bajar a la playa.

Esta mañana, hemos cogido un avión que, en menos de una hora, nos depositaba con nuestras maletas en Santiago de Compostela. Este año es Jacobeo, así que está llenísimo de gente. Por desgracia, tengo que decir que no me ha gustado mucho en ningún sentido. La catedral no es de las más bellas que he visto y se palpaba un aire profundamente religioso (como es lógico). Algo que a mí no me hace sentir cómoda del todo. Eso sí, me he puesto de marisco hasta arriba: cigalas enormes, bogavante, chipirones, pulpo... mmmm... buenísimo.

Tenía ganas de salir de ese ambiente tan cargado y llegar a Vigo, respirar naturaleza, mar, brisa y sol. Y aquí estoy, delante del portátil, mirando un par de cosillas de por aquí y deseando coger mi cesta y bajar a la playa, a tocar con mis piececitos el agua congelada (muy buena para la circulación, dicen).

¡Intentaré hacer fotos bonitas para compartirlas! ¡Disfrutad de lo que queda de domingo!

viernes, 6 de agosto de 2010

Solución: un bozal

Me parece realmente patética la gente que te ve con un libro en la mano y, para hacer la gracia (que no se dónde está, por cierto), decide contarte el final. Además es curioso, porque suele ocurrir (en un alto porcentaje de ocasiones) con libros sobre los que, casualmente, se ha hecho una película... vaya, vaya... ¡qué listillos!  ¿no?

Creo que es el típico comentario de gente que pocas veces se digna a leer algo (ni una mera receta de cocina, ni las instrucciones de su juguete sexual, ni los carteles de aviso) y que siente un complejo de inferioridad tan grande que se ve empujado irrevocablemente a decir algo que demuestre que "ha leído". ¡¡¡Señores, yo he leído un libro!!! Guauuuu... pues sigue así, que vas por buen camino bonito, pero ve con la boquita cerrada. ODIO a los graciosillos que cuentan finales de libros y films como si fuesen sus propios escarceos sexuales con su ruidosa vecina de abajo, cosa que me la repampinfla (si se me permite este vocablo no aceptado aún por la RAE).

No, no. No me río. Y no puedo evitar una respuesta maligna. Me estoy planteando forrar mis libros.

lunes, 2 de agosto de 2010

Caprichos del destino

A veces pienso en cómo es el amor de caprichoso. Son curiosas las historias que unos y otros tienen que contar. Tan diferentes, divertidas o estremecedoras.

No creo en el destino, pero si creyese diría que somos juguetitos de éste. Lo imagino igual que cuando era pequeña y tenía en mi poder el destino de mis barbies, con el que jugaba a mi antojo: las emparejaba, separaba, se liaban con un Ken y luego con otro... la vida misma, vamos.

Un día una amiga está sufriendo los efectos del desamor y al día siguiente, de repente, conoce a un tiarrón con el que practica el sexo de su vida, vuelve al paraíso y le devuelve la mejor sonrisa. Así es de curioso. Como diría Forrest Gump: "La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar" (ni cuando).

Que sea siempre para mejor.