lunes, 2 de agosto de 2010

Caprichos del destino

A veces pienso en cómo es el amor de caprichoso. Son curiosas las historias que unos y otros tienen que contar. Tan diferentes, divertidas o estremecedoras.

No creo en el destino, pero si creyese diría que somos juguetitos de éste. Lo imagino igual que cuando era pequeña y tenía en mi poder el destino de mis barbies, con el que jugaba a mi antojo: las emparejaba, separaba, se liaban con un Ken y luego con otro... la vida misma, vamos.

Un día una amiga está sufriendo los efectos del desamor y al día siguiente, de repente, conoce a un tiarrón con el que practica el sexo de su vida, vuelve al paraíso y le devuelve la mejor sonrisa. Así es de curioso. Como diría Forrest Gump: "La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar" (ni cuando).

Que sea siempre para mejor.

2 comentarios:

¿Qué opinas?