domingo, 8 de agosto de 2010

Desde Vigo

Y por fin otra vez el olor a mar... acabo de instalarme en la habitación, he desecho mis maletas y no veo el momento de ponerme el bikini y bajar a la playa.

Esta mañana, hemos cogido un avión que, en menos de una hora, nos depositaba con nuestras maletas en Santiago de Compostela. Este año es Jacobeo, así que está llenísimo de gente. Por desgracia, tengo que decir que no me ha gustado mucho en ningún sentido. La catedral no es de las más bellas que he visto y se palpaba un aire profundamente religioso (como es lógico). Algo que a mí no me hace sentir cómoda del todo. Eso sí, me he puesto de marisco hasta arriba: cigalas enormes, bogavante, chipirones, pulpo... mmmm... buenísimo.

Tenía ganas de salir de ese ambiente tan cargado y llegar a Vigo, respirar naturaleza, mar, brisa y sol. Y aquí estoy, delante del portátil, mirando un par de cosillas de por aquí y deseando coger mi cesta y bajar a la playa, a tocar con mis piececitos el agua congelada (muy buena para la circulación, dicen).

¡Intentaré hacer fotos bonitas para compartirlas! ¡Disfrutad de lo que queda de domingo!

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