domingo, 22 de agosto de 2010

La intensa vida sexual de mis Barbies

El día de hoy ha transcurrido de la mano de diferentes cócteles de historietas de unos y otros, junto a mis propios pensamientos. Entre unas cosas y otras me da la impresión de que he vivido varios días en uno, como si estuviesen de oferta en el súper.

No puedo quitarme de la cabeza el recuerdo de lo fácil que era todo cuando era una niña cuyo mundo giraba única y exclusivamente en torno a sus muñecas Barbie. Y cuando digo: única y exclusivamente, es literal. Yo dominaba por completo la vida de diferentes personajes, la moldeaba a mí antojo, escribía mis propias historias. Se supone que había desenlaces con mucho dolor, porque muchas veces Barbie número 50 dejaba a Ken número 10 para irse con Ken número 15 porque tenía unos deseos sexuales muy profundos hacia él. No todo era dolor, sino que había mucha diversión. Mis Barbies siempre tuvieron una vida sexual intensa, fui una niña precoz.

Pero lo mejor de todo, es que los sentimientos, tanto los buenos como los malos, eran ficticios. Yo disfrutaba con mis historias de amor y sufría con las historias de desamor que yo misma creaba, pero al fin y al cabo, nunca me afectaba porque no era yo la protagonista de las historias, sólo era la guionista y directora.

Pues bien, a los protagonistas de las historias que me han narrado hoy, les aconsejaría que intentasen ver su propia vida como si fuesen Barbie y Ken e intentasen jugar con ellos para ver qué harían si pudiesen dominar sus hilos. Quizás así, también sus sentimientos estarían protegidos y, sobre todo, aumentaría su capacidad de interpretar la realidad.

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