viernes, 6 de agosto de 2010

Solución: un bozal

Me parece realmente patética la gente que te ve con un libro en la mano y, para hacer la gracia (que no se dónde está, por cierto), decide contarte el final. Además es curioso, porque suele ocurrir (en un alto porcentaje de ocasiones) con libros sobre los que, casualmente, se ha hecho una película... vaya, vaya... ¡qué listillos!  ¿no?

Creo que es el típico comentario de gente que pocas veces se digna a leer algo (ni una mera receta de cocina, ni las instrucciones de su juguete sexual, ni los carteles de aviso) y que siente un complejo de inferioridad tan grande que se ve empujado irrevocablemente a decir algo que demuestre que "ha leído". ¡¡¡Señores, yo he leído un libro!!! Guauuuu... pues sigue así, que vas por buen camino bonito, pero ve con la boquita cerrada. ODIO a los graciosillos que cuentan finales de libros y films como si fuesen sus propios escarceos sexuales con su ruidosa vecina de abajo, cosa que me la repampinfla (si se me permite este vocablo no aceptado aún por la RAE).

No, no. No me río. Y no puedo evitar una respuesta maligna. Me estoy planteando forrar mis libros.

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