sábado, 31 de diciembre de 2011

Balance anual

Último post del año 2011. Quedan dos horas para que corramos a decir ''Feliz Año Nuevo'' a *to quisqui. Y para que os voy a engañar, a pesar de no mostrarme sentimental muy a menudo, reconozco que el momento que sigue al alivio de no haber muerto atragantada por una uva, cuando te abrazas con tu familia, me emociona mucho. Siempre pienso: 'este año será un buen año'.

Por supuesto, no puede faltar mi balance personal de este 2011. Balance que habrá hecho la mayoría en estos últimos días del año. Hace justo 365 días me puse mis bragas rojas (odio la palabra 'braga'), me comí las 12 uvas, di el primer paso con el pie derecho y pedí un deseo en mi interior: Que el año 2011 fuese, como mínimo, igual de bueno que 2010. Lo cierto es que poco después pensé que el deseo no se había cumplido ¡Y sólo acababa de empezar el año! Me equivocaba. Hay que tener paciencia y dejar que las cosas vayan mostrándose poco a poco, no hay que correr. El que pintaba como el peor año de mi vida, se convirtió en muy poco tiempo en unos de los mejores. Y, modestias a parte, el año en el que más orgullosa me he sentido de mí misma. Me he caído, y ha sido una caída dura, con su tiempo correspondiente de convalecencia, pero me he levantado con una luz y una fuerza que no recuerdo haber tenido jamás. Puede que muchas me entendáis, puede que otros muchos no, pero ojalá pudiese decirle a todo el mundo que por muy dura que sea la caída, no hay alzamiento imposible.

Lo más importante que he descubierto en este 2011 es lo mucho que uno puede disfrutar de sí mismo. De verdad, no sé como explicarlo, pero creo que cuando te sientes así es que realmente estás haciendo bien las cosas. Pero lo máaaaas importante que he aprendido (y sin darme cuenta) es a ser una persona muy positiva y muy alegre (más alegre, incluso, de lo que ya era antes).

Por eso, como soy una persona positiva, esta noche me he vuelto a poner mi conjunto rojo de ropa interior (sexy, sexy, para empezar el año como debe seguir), comeré las uvas (no puedo prometer no atragantarme) y volveré  a pedir un deseo. Y este año iré más allá: que el año 2012 sea muchísimo mejor que el que cerramos. Aún así, si no se cumpliese mi deseo (porque os lo he contado a vosotros, claro), tampoco os lo iba a decir... ¡es broma! si no se cumpliese no pasaría nada, porque yo, como todas vosotras (veeeeenga, y vosotros) puedo levantarme una y mil veces más. Y ya sólo por esa seguridad que tengo en mí, estoy convencida de que éste será un gran año. Por eso os deseo a todas y a todos:

¡¡¡FELIZ AÑO 2012!!!

(Y por favor, poneos vuestra mejor ropa interior roja. Ya no sólo por la suerte, sino porque no sabéis que 'suerte' os deparará la noche pillinas...).

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Ojito en la carretera

Chicas, me he rallado ¿Alguna de vosotras conduce? Yo, tras seis años de conducción, puedo afirmar que conducir, como el fútbol, saca lo peor de las personas (vale, saca la peor de mí). ¿Y por qué me he rallado? Porque hace un par de meses vi un vídeo en plena M-30 de Madrid tras el que confirmé que hay gente que está muy muy loca (por si me quedaban dudas). Consejo: No os metáis en líos jamás.

En ese momento me dije a mí misma que tenía que dejar mi actitud chulesca y controlar la furia que me genera la gente que conduce como si estuviese en Grand Theft Auto. Pero es que me cuesta no llamar 'gilipollas' al típico mamón de coche negro, con alerón, bajos y cristales tintados que se cree Michael Knight en su Coche Fantástico. Y es que se me llena la boca...  (insultándoles, obviamente, ¿qué habíais pensado?).  

Dos situaciones:
  • Mamón de coche negro. Mi calle. Hora: dejémoslo en media noche. Maniobra: Voy a sacar el coche y veo de lejos al tonto de turno que acelera a un kilómetro de distancia sin apartarse al carril izquierdo para evitar que yo salga. Pasa por mi lado con cara de capullo y le enseño mi precioso dedo corazón. Frena. Me cago. Saco el coche e intento adelantarle pero acelera y no me deja pasar ni cambiarme de carril ni nada. Me cago de miedo elevado al cuadrado. Pero me envalentono y le doy las largas... ¡en qué momento! Disminuye la velocidad hasta casi frenar impidiendo que yo le pase. Al final él gira por una calle a la izquierda y ya puedo seguir mi camino, eso sí, con el corazón que parecía estar bailando samba (esto no es sexo, aquí sí se permite).
    Conclusión: Evitar roces con Seat León negro, Golf negro tuneado, Opel Astra con cristales tintados y, sobre todo, con el Renault Mégane dos modelos anterior.
  • Camionero come-culos. La carretera sigue la ley por la que se rige la naturaleza, sólo sobrevive el más fuerte. Y los camiones lo saben. Pero noooo, yo NO-ME-ACHANTO chicas (verbalmente, por supuesto). Si un camionero me cierra, yo le pongo a parir y le enseño una vez más mi tan recurrido dedo corazón, el cual saco por la ventana si es verano o golpeo contra el cristal si es invierno (raspándome bien los nudillos), a la vez que vocalizo bien la palabra C-A-B-R-O-N-A-Z-O. En una ocasión, la consecuencia de mi actitud (demasiado barrio-bajera, lo reconozco) fue que tuve a un camión pegado a mi culo durante unos 3 km más o menos y dándome las largas. Y si estás pensando en por qué narices yo no aceleré, te has adelantado. Pisé a fondo, lo que no es mucho contando con que no tengo un Aston Martin (ojalá), si no un Nissan Micra al que le pesa el culo como si se hubiese zampado todo el turrón de Madrid (aunque le adoro). Y esta pequeña circunstancia es lo que no me permitió darle esquinazo antes a pesar de que el camión fuese a 90 km/h. Eso sí: yo voy memorizando matrículas con la intención de ser tan capulla de escribir a su empresa para poner en su conocimiento que cuenta en su plantilla con un trabajador que conduce poniendo en riesgo la seguridad vial... porque el que ríe el último, ríe mejor.

Y ya sin bromas. Por favor, no conduzcáis como si estuvieseis en los coches de choque de la feria de vuestro pueblo, sed responsables... Que no estáis solos en la carretera (y me pongo seria).

sábado, 24 de diciembre de 2011

Carta a Papá Noel

Querido Papá Noel:

Para el próximo año 2012 es de vital importancia que metas en tu saco las siguientes cosas para mí. No valen excusas porque pesan poco, no cuestan dinero (o no deberían) y no ocupan espacio.
  • Experiencias emocionantes. De esas en las que te debates entre el sí y el no, pero gana el SÍ, porque si ganase el NO, te arrepentirías toda la vida ('es mejor arrepentirse de lo que has hecho, que de lo que no').
  • Gente interesante. Sigue rodeándome de personas que cada día me enseñen algo (ya sea bueno o malo).
  • Valor. Para seguir siendo cada día tal como soy (tanto con mis virtudes como con mis muchísimos defectos, si no no sería yo ¿no?). Para ser fiel a mis ideas. Para no elegir siempre el camino más fácil.
  • Ilusión. Para seguir luchando por las cosas en las que creo (aunque sea la única) y por seguir avanzando hacia las metas que me propongo.
  •  Humor. Para reírme de mí misma y para hacer reír a los demás. Trae de sobra, que yo lo aprovecharé bien.
  • Amor. ¡Sí! que sobre también, que tengo que repartirlo entre todas las personas a las que quiero (y quiero a muchas, ahora que me pongo a contar). Pero que quede una buena cantidad para mí (y esa parte no la comparto, ojo).
  • Conocimientos. Siempre, cada minuto de cada hora de cada día. Porque como decía Sócrates: Sólo sé que no sé nada.
  • Pasión. Para que siga viviendo con la misma intensidad, sobre todo las cosas buenas (aunque no pueda evitar las malas ni quiero, porque son las que más enseñan).
  • Y ya que estás aquí, no te escapas sin dejarme una vida sexual activa (ehhhh, pero sana ¿eh? que no está reñido). Si tienes que dejar escasez en algo, que sea en comida alta en grasas. Y cuidado con mis multiorgasmos, a ver si te los vas a llevar por error y se los das a otra (y hay tres cosas que no comparto: Los zapatos, los preservativos y los orgasmos). Además: Santa Rita Rita, lo que se da no se quita.
Y para que veas que soy buena, deja estos mismos regalos en las casas de mi familia y en las de mis amigas (vaaale, y en las de mis amigos), por favor.

¡Gracias!

jueves, 15 de diciembre de 2011

Una fantasía: Nueve semanas y media


Nueve semanas y media (1986), un clásico del cine erótico y una de mis películas favoritas por excelencia ¿Os sorprende? ¿No? Ya decía yo... ¿¿¿¿Que no la habéis visto???? Pues corred a alquilarla (que no digo descargarla en Ares o verla en Pelis Yonkis, donde os confirmo que está, porque eso, mentes de picaresca, está fuera de la ley).

Recuerdo que la primera vez que la vi, con 18 años, estaba caliente perdida cruzando los dedos para encontrarme a un Mickey Rourke a lo largo de mi vida, porque ¿cómo está en esta película? Decídmelo vosotras... (no le busquéis en la actualidad porque os cortará el rollo sucio en 0,1 segundos) ¿O es sólo el papel que hace? Un tipo duro y misterioso del que desconfiar... y que te pega un revolcón que te deja servida para un año. Vi la peli tres veces en una semana, una de ellas con mis amigas porque no podía quedarme esta obra de arte para mí sola. Imaginaos el panorama (y el peligro): seis jóvenes post-adolescentes, con la sexualidad a flor de piel, echando humo por cada poro del cuerpo.

Aún así, si lo piensas bien, puede que funcione como fantasía, pero en la realidad... no sé, no sé. Te encuentras a un tío sexy en un mercado que, sospechosamente y sin haber cruzado palabra, te regala el pañuelo que tú finalmente no te has comprado por parecerte demasiado caro (o sea, te estaba espiando). Y te vas a su casa, con los tiempos que corren. Ufff, no sé ¿eh? Creo que eso sólo lo haría alguna chiflada (¿cómo yo? ¿En seeeerio? Nooooo ¡qué va!).

Pero a lo que voy. Sin duda, esta escena está muy arriba en el ranking de mis fantasías predilectas. A lo mejor os preguntáis por qué (o a lo mejor no), pero el momento está cargado de erotismo (tantas cosas entrando y saliendo por la boca... ¡no me digáis que no dan juego, vamos!). Por supuesto, todo tiene un contexto. Son las típicas situaciones que dan mucho morbo con una persona nueva, pero que si te pones a imaginarlas con tu novio de toda la vida, pues lo mismo te entra la risa floja viéndote tirada en el suelo de tu cocina en albornoz mientras te viertes encima la leche... así como que pierde toda la sensualidad.

Por eso pensadlo mejor con un desconocido que sea muy, muy, muy, sexy (Johnny Depp vale, sí. No, no, el de Crepúsculo no vale. Ahhhh, el Hombre Lobo sí, claro) ¿Así mejor, eh?

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Hombre Conejito

Una vez, hace tiempo, estuve con un tío que lo hacía tan mal que me entraba la risa. Era un Hombre Conejito. Me echó de su casa, sólo digo eso.

Los Hombres Conejito ocupan un porcentaje importante de las risas en las conversaciones sexuales entre amigas. Advierto. Pero ¿Qué es exactamente un HC? Lo explicaré con un ejemplo claro. Seguro que alguna vez habéis visto esas pequeñas pollas de juguete a las que les das cuerda y se mueven rapidísimo dando saltitos ¿no? Pues bien, un Hombre Conejito es aquel que mueve su miembro en la cama a la misma velocidad que esos juguetitos. Y mira que es difícil hacer semejante virguería, a esa velocidad que parece más la de un pica-hielo automático que la de un pene... pero bueno, siempre hay gente a la que le gusta complicarse.

Whatsappeando con una amiga:

- Oye B, ¿qué opinas de los hombres conejito?
- NO a los hombres conejito.

Sin embargo, como no me gusta tirar la piedra y esconder la mano, propondré desde aquí una eficaz solución al problema. Con este consejo los chicos no podrán perder el ritmo jamás:

1. 'La Macarena'. Todos conocemos de sobra esta obra maestra de la música, de fama internacional y letra profunda. Por eso nos sirve. Cuando estéis en el acto, moveréis la cadera al ritmo que marca la canción: dale//atucuerpo//alegría//macarena... ¿de coña? Noooo. Este truco me lo enseñaron haciendo un curso de primeros auxilios y enseguida pensé que era el ritmo perfecto para un polvo (además de para el masaje cardíaco, of course).

2- 'Danza Kuduro'. ¿Os morís de placer moviendo la colita a la velocidad de una escavadora? Pues bien, os daremos un poco de margen. Podéis incorporar tiempos cortos al ritmo de la canción del verano. Pero NO-PERDÁIS-EL CONTROL.

3- 'Samba da Bahía' de Carlinhos Brown. JAMÁS. Si pretendéis hacer ejercicio cardiovascular extra os vais al gym y os ponéis la cinta de correr a velocidad 20.

El sexo es como bailar. Y para ser un buen bailarín hay que tener ritmo. La única diferencia es que, en el sexo, la samba no es bienvenida.

¡Y recordad! ¡Ehhhhhhhhhhhhh Macarena!

sábado, 3 de diciembre de 2011

Corto, pero intenso

Un polvo debe ser corto, pero intenso. Así de simple. Hay que acabar con el mito del Hombre Duracell, que dura y dura y dura... (y ya que nos ponemos, erradicar la especie del que se mueve en la cama como el conejito de Duracell*).

Pongamos un ejemplo de cuándo es demasiado: Te encuentras en pleno acto y reparas en que estás pensando qué vas a cenar cuando llegues a casa y repasando mentalmente qué tienes en la nevera y qué no. Eso es demasiado (o que el tío fo... de pena). Es realmente humillante,  es como esos casos que he oído de personas que se quedan dormidas en medio de un polvo (WTF!!! ¿¿¿Perdona???). Esto NO-PUEDE-OCURRIR.

Según 'The Journal of Sexual Medicin' la duración que una mujer considera ideal para el acto sexual está entre 7 y 13 minutos. Ahora es cuando he de decir que claro, cada persona es un mundo... No es lo mismo que llegues al orgasmo en un minuto y que en trece minutos tengas dos o tres, que que te cueste llegar a tenerlo. Yo (YO) diría que 10-15 minutos es tiempo más que de sobra, y luego ¡A repetir! Como las natillas, si te quedan ganas.

Pero es que no sé de dónde viene esa idea de que un tío tiene que aguantar meneando la cadera una hora seguida para ser un 'crack'... ¡Que esto no es un partido de tenis contra Nadal! Ahora, si son horas discontinuas... Eso ya es otro cantar. A la mayoría de las mujeres no nos gustan los hombres que tardan en correrse lo mismo que nosotras en arreglarnos.

Por favor, cortos, pero intensos. Peeeeeeero... ¡Un momento! Cortos no es un minuto o dos... Eso, según esta misma revista, es considerado poco o nada deseable por las mujeres encuestadas (¿¿¿¿¿poco o nada deseable????? Eso es un chiste).

*P.D.: El próximo miércoles hablaremos del Hombre Conejito... No cambiéis de canal.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El mago

Hoy es el cumpleaños de mi hermano pequeño y me ha venido a la cabeza su cumple del año pasado:

Mis padres contrataron a un mago para que entretuviese a todos los demonios que no paran de gritar, saltar, correr y lanzarse comida. El tío era realmente bueno (que no es lo mismo que 'estaba realmente bueno', porque el pobre... ¡es que ni la magia hace milagros!). Como hermana, me tocó hacer de conejillo de Indias para uno de los números. No creáis que no intenté negarme, pero no podía tirarme al suelo y patalear (¿podía?) y tampoco iba a quedar como 'la hermana aguafiestas'. La historia iba de telepatía y la verdad es que, si el chico hubiese sido otro, habría sido divertido que me leyese la mente y decirle un par de cosas. Pero en este caso ni de broma. Pues bien, empezó pidiéndome que apuntase mi teléfono en un papel y lo metiese en su bolsillo, a lo que yo respondí instintivamente: '¿estarás de coña no?' (como animales que somos, nuestro instinto de supervivencia salta cual airbag). Mientras, los padres se reían y decían 'anda listo' y cosas del estilo (yo ya estaba empezando a estar hasta el moño de la gracia). 'Ese teléfono es falso señorita', me dice. Y, tras varios intentos de timarle, terminé poniendo mi teléfono real (ya por miedo a que tuviese poderes de verdad o a que los niños terminasen lanzándome pelotazos por pesada). Mi hermana me dijo: -eres gilipollas, ¿cómo apuntas tu teléfono real?-.

No recuerdo exactamente el truco (oficial), pero tampoco es el caso. Sin embargo, sí recuerdo lo que me pareció el truco del almendruco. Al terminar su show se acercó a mí y me pidió perdón si me había molestado, que era parte del número. Me sentí fatal: 'jope, qué malpensada soy...' me dije. Pues bien, a las dos semanas, más o menos, me llamó un número que no conocía. Primero me preguntó '¿Eres...?' y cuando dije que sí, dijo que era 'el mago' (ganas de colgar). Me dijo que sentía el atrevimiento, pero que sólo quería saber si podía enviarle fotos del espectáculo de ese día para su web (a día de hoy, no existe aún ¡Claro! como no le envié las fotos...). Yo le dije que llamase a mi madre para eso, que era la que le había contratado. Me dio la razón y me pidió perdón. También me dijo que no pensase mal (y lo remarcó). Pero semanas después me volvió a llamar. Yo no lo cogí, ya me estaba tocando las pelotas. Y entonces me mandó un par de mensajes a los que, por supuesto, no contesté. Y después se rindió, menos mal...

Conclusión: 1- La magia no existe, porque si no este tío habría sido Brad Pitt. 2- Los magos siempre han sido muy listos. 3- No seáis tan pardillas como yo y poned teléfonos falsos (a no ser, mentes calenturientas, que queráis que os llamen. Si es así, acompañad el número con alguna frase sugerente).

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Coñorretas

Se acercan los exámenes y para no desconectar del blog, voy a aprovechar estas cuatro semanas para compartir alguna cosa que haya leído/oído/visto por aquí o por allá que me haya hecho gracia.

Es el caso de este post, del que os dejo el enlace más abajo. Pertenece a un blog que se llama Mi chocho sin ti, en el que varias amigas cuentan sus experiencias sexuales sin cortarse un pelo y que, aunque aviso de que es algo vulgar (por decirlo suavemente), me hace reír hasta tener agujetas. Cuando leí 'Coñorretas' estuve riéndome sin parar un rato considerable.

No os escandalicéis...

http://michochosinti.tumblr.com/post/3856049632/las-conorretas

... Y bajo ningún concepto sigáis el consejo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Juego de miradas

Dícese de la práctica que consiste en excitar a un ligue potencial jugando a ver quién aguanta más la mirada. Algo así como un 'silencio en la sala que el burro...', pero para adultos. Cuando era pequeña jugaba con mi hermana a ver cuál de las dos aguantaba más tiempo sin reírse mirando a los ojos de la otra y, aunque yo siempre perdía, desarrollé una gran habilidad para generar reacciones en el adversario con mis ojos (pero es que mi hermana era muy dura).

Si dominas esta técnica tienes en tus manos un arma poderosa en el arte de 'llevártelos al huerto'. Además, disfrutarás de una pequeña experiencia divertida y provocadora. Es fundamental que dirijas tus miraditas hacia alguien que las vaya a corresponder... porque si no, puede que la estés liando parda y que te denuncien por acoso (o como le pasó a un amigo, que te comas un '¿qué coño miras?'). Y como que no tiene gracia. Si ya eres usuario avanzado en el juego dominarás el 'efecto imán'. Es decir, no sólo sabes mantener la mirada del contrario y jugar a hablar con la tuya, sino que sabes cómo atraer la mirada de quién te interesa.

Puede parecer una gilipollez, pero conozco de primera mano más de un caso (y más de dos) en el que, gracias a las miraditas, se ha terminado en un revolcón. Por eso es importante hacer la advertencia de que se trata de un juego peligroso en el que no se debe entrar sólo por 'probar' (**ver conclusión), porque igual terminas en un embrollo considerable.

Con los ojos decimos mucho (está bien, unos más que otros, hay gente desesperantemente inexpresiva = me abuuuuurro). No puedo hacer aquí un manual sobre 'Cómo mirar' (eso depende de cada uno), pero como primer consejo diría que es fundamental despojarse de la vergüenza y calzarse una dosis generosa de descaro. Además, con la mirada no sólo estimulas a tu receptor, sino que, ya con un 'professional level', tú mismo te estás excitando con el juego (sumado a las miradas correspondidas). Así que ya sabéis, os plantáis frente al espejo y os miráis, a ver si pasaríais una noche de pasión con el que está enfrente.

Aquí entra en escena el grado de imaginación que tengas. Porque cuando lanzas miraditas, estás a la vez pensando en qué es lo que quieres decir con esa mirada (SUCIO, SUCIO, SUCIO) y estás interpretando, según tus intereses, qué es lo que el otro te quiere decir (muyyy sucio). Y ¡ojo!, que a veces la imaginación nos juega malas pasadas y lo mismo te cuelas y te ves envuelto en un 'contigo no bicho'.

Conclusión: Para que no te hagan 'la cobra' es igual de importante saber utilizar la mirada como saber interpretar bien la del otro. (**)Y siempre contar con el factor 'calientacoños' o 'calientapollas', porque haberlos haylos, así que ¡WARNING!

viernes, 4 de noviembre de 2011

Que te den plantón

Hace unos días hablaba con una amiga acerca de que una de las cosas que más joden rabia dan es que te den plantón. O que, sutilmente, te den plantón. Es decir, esas veces en las que vas a quedar a una hora, luego es otra, luego se alarga el plan y ya no sabe y, al final, de la mala leche que te entra, le mandas a la mierda, te vas a casa y apagas el teléfono (y cruzas los dedos para que se la pille con la cremallera del pantalón).

Pero esa no es la única causa de la mala leche. Encima, cuando tienes una cita con un chico (nuevo o seminuevo), los preparativos son poco menos que la boda del príncipe William y Kate. Depilación, exfoliación, hidratación, *perfumación. Raya del ojo, colorete, máscara de pestañas. Tu mejor ropa interior (o sea, la que creas que le va a poner más bruto). Tacones. Hora y media de selección del conjunto adecuado: ni demasiado sexy (igual que en los huevos Kinder, la sorpresa está en el interior) ni demasiado recatado (esto jamás de los jamases) ni arreglado ni informal. Y todo para obtener un aspecto de ‘he elegido lo primero que he pillado en el armario’ (que no te lo crees ni tú).

Con toda esta parafernalia (que parece más bien una salida de La Pantoja al escenario) podéis imaginar que cuando ya estás lista por fin y te llega un mensaje: 'mejor una hora más tarde'; luego otro: 'no sé si me va a dar tiempo'; y, finalmente: '¿Por qué no lo dejamos para mañana?', quieres matar. Y matar con dolor. No puedo evitar recordar a Ally McBeal (¡qué gran serie!).

Hace años me pasaba constantemente (cuando digo constantemente es tres de cada dos veces, así de exagerado). Tanto, que llegó un punto en el que dejé de prepararme. De hecho, cada vez que quedaba con él hacía otros planes (por si las moscas). Así, a veces, terminaba queriendo torturarle porque había aparecido cuando yo no estaba lista o cuando me había saltado alguno de los pasos del proceso de 'chapa y pintura' o cuando ya tenía otro plan. Era una locura, llegué a odiarle profundamente. Hasta pensé en hacer vudú (nunca confesaré).

Así que chicos... si queréis evitar que os piten los oídos (¡y esto no es *ná!), que se os pille la picha con el pantalón a lo Algo Pasa con Mery, torturas a distancia y, sobre todo, una dura abstinencia sexual hasta que se pase el merecido periodo de cuarentena... ¡Haced un solo plan y no mareéis la perdiz joder!

lunes, 24 de octubre de 2011

Espíritu flower-power

¿Soy la única persona del mundo a la que las personas que derrochan ciberpositivismo y ciberfelicidad le producen sopor? Una cosa es ser positivo. Vale. Otra cosa es ser feliz. Mola. Pero es que hay gente que parece que se ha tragado un Teletubbie.

Me explico:
  • Aquellos que en Facebook/Tuenti/Twitter, etc. publican con frecuencia mensajes de paz y amor; lucha por tus objetivos; no estás solo en el mundo; le importas a alguien; no llores, sólo ríe; y ese tipo de inyecciones públicas de fuerza, superación y pensamientos alegres... ¡¡¡Me abuuuurro!!! 

  • Luego están los que tooooodos los días de la semana, todas las semanas del mes y todos los meses del año, desean un buen día a sus contactos. Y no 'un buen día', si no un ¡¡¡¡BUEN DÍA!!!! ¿Qué desayunan? Porque quiero un poco de eso.

  • No pueden faltar las ''''parejitas felices'''', esas que derrochan ''''amor'''' por cada píxel de pantalla: millones de imágenes de besos (con lengua) de aquella tarde en McDonald's, con sus correspondientes comentarios (no aptos para diabéticos), declaraciones de amor eterno en el muro, discusiones/reconciliaciones, promesas de 'eres el amor de mi vida', 'nunca conoceré a nadie como tú', 'juntos para siempre'... (suele coincidir con relaciones de 2 minutos y medio, que además acaban en 5 minutos). Uffff, sobredosis de edulcorante artificial.

  • También tenemos a los amantes de los mensajes 'ponentumuro'. Estos mensajes son especialmente molestos, porque te hacen sentir como un mierda si no participas. 'Si tienes la mejor madre/hermana/amiga/abuela... ponlo en tu muro'. O peor 'si alguna vez has conocido a alguien que ha padecido tal o cual ponlo en tu muro'. O aún peor, los mensajes acompañados de un 'seguro que no lo compartes'. ¡¡¡Por favor!!! ESO-NO- ES-SOLIDARIDAD. Es chantaje emocional. De ningún modo te convierte en buena persona. Hay que replantearse si no tenemos demasiado tiempo libre (y si podríamos ocuparlo haciendo otra cosa más útil, como llamar a la mejor madre/hermana/amiga/abuela del mundo para decirle que lo es sin mediación tecnológica).

  • No me olvido de los que son fans de los comentarios (párrafos de 50 líneas) dedicados a familiares que, mira tú por donde, no tienen Facebook. Es decir ¿para qué escribes tantos mensajes de cariño a una persona que no lo va a leer? Como diría Papuchi: rarro, rarro, rarro...

  • Por último, y por petición popular con mi claro voto a favor, están nominados para ser expulsados de Facebook esos 'FBfriends' a los que les encanta mandar canciones de amor en plan 'indirecta' (indirecta de la que se entera 'to quisqui'). Y sobre todo aquellos que mandan canciones de amor a quien no deben... a esos les nominamos para ser expulsados de España.

A ver, a ver ¿Me dejo a alguien?

miércoles, 19 de octubre de 2011

¿Por qué no haces porno?

Viñeta de Milo Manara, conocido ilustrador de cómic erótico
http://www.milomanara.it/

Cuando el otro día un compañero me dijo 'Oye, ¿por qué no te dedicas al porno?' me di cuenta de que tenía que cambiar mi estrategia comunicativa. O bien yo no me explico con propiedad o bien la gente entiende lo que quiere. Al principio pensé: 'Que se dedique tu madre' (con perdón. Sabéis que es una expresión). Mala respuesta, no invita a la reflexión.

Me gusta hablar de sexo. De hecho no me gusta, me encanta. Es un tema que me interesa y me produce mucha curiosidad, además de ganas de investigar y preguntar. Pero como digo, me gusta hablar de sexo, escribir sobre sexo e investigar sobre sexo (bueno, y obviamente practicarlo, pero en la intimidad). Intento compartir mis ideas e intercambiarlas, y  tengo una capacidad digamos 'especial' para que toda la gente que me rodea termine hablando de sexo conmigo antes o después (y ahí están cada una de esas personas para afirmar que es cierto, no me estoy tirando un farol).

Pero ¿¿¿Hacer porno??? Pues va a ser que no ¿Por qué? Pues porque no... No tengo ni siquiera un porqué, simplemente no tiene nada que ver conmigo. Tampoco quiero ser futbolista ni enfermera  Es como cualquier profesión, no todo el mundo sirve. Cada cuál tiene sus dones para desarrollar una función: yo escribo, hablo... pero no actúo. Además, y esto lo explicaré en otro post más adelante, el porno me parece muy machista en ocasiones. Eso sí, me encanta escribir relatos eróticos... ¿alguna idea?

P.D.: Estoy preparando un post sobre 'porno para mujeres', un género cada vez más extendido y que es tremendamente excitante. Con el tiempo van surgiendo más directoras/es de cine X para mujeres. Como aperitivo os dejo unas declaraciones que la directora (productora y periodista) Erika Lust hizo para la revista Sexologies: 'El cine X para hombres es porno, y el porno es aburrido, feo y repetitivo'; Los hombres 'han tenido el monopolio durante décadas. Las pelis X que hoy invaden el mundo representan solamente su sexualidad masculina'; 'la mujer es libre de usar su cuerpo a su antojo, y promovemos decididamente la libertad sexual'.

martes, 11 de octubre de 2011

¡Te han pillao bacalao!

Dar consejos es muy fácil. Todos damos consejos, los MEJORES CONSEJOS. Siempre sabemos cuál es el modo correcto de actuar si estuviésemos en la situación de fulanito o menganito ¡Y nunca nunca haríamos tantas cosas...! Nunca, nunca hasta que nos toca. Y estoy empezando por la moraleja.

Hace un tiempo estaba yo con una amiga y su novio hablando de infidelidades. Yo decía que para mí lo peor era la mentira, porque ésta puede significar ausencia de arrepentimiento, y mi amiga decía que estaba de acuerdo. Su novio, en plan 'yosoysúpersincero' decía que las mujeres no estábamos preparadas para saber la verdad (¿¿La verdad?? ¡¡¡¡Tú no puedes soportar la verdad!!!!- Jack Nicholson, 'Algunos hombres buenos'), pero que él SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE iba a ser sincero con ella. A su vez reconocía que no podía evitar sentir ganas de tirarse a otras y, de hecho, sabía que podía pasar, pero que si alguna vez pasaba lo diría porque él era MUY SINCERO (y añadía un: 'eso les pasa a todos los hombres, no os engañéis').

Je,    Je,   Je

Decía que los hombres que mentían demostraban inmadurez e incoherencia, que cuál era el problema para no ser justo contigo mismo y con tu pareja y admitir que eso es natural en un hombre y que, en caso de pasar, no tendría ni la menor importancia. Llegado este punto, siento la gran necesidad de añadir una de las quinientas respuestas que di: ¿Crees que las mujeres no sienten deseo de tirarse a otros? ¿O que no son infieles? Y él, como muchos otros afirman, decía que, en el sexo, las mujeres buscamos un vínculo sentimental, no lo hacemos por hacer.

Jajajaajajajajajajaja... Permíteme que me ría don 'yosoysúpersincero'. Si tú supieras... pero no sabes porque '¡¡¡Tú no puedes soportar la verdad...!!!'.

A todo esto, imaginaos la poker-face de mi amiga, que aunque algo intuía, se daba de morros contra la súpersinceridad troglodita por primera vez. En ese momento empezó a asarse un buen pollo y quise salir por patas cuanto antes porque no tenía mucha hambre... ¡Que es que a mí el pollo ajeno se me hace bola!

Pues bueno, hace unos días don 'yoNOsoysúpersincero' sufrió un '¡Te pillé!'. Y además de la forma más absurda en que te pueden pillar. 'Yosoysúpersincero' (sí, lo repetiré con resquemor cien veces) se iba de viaje por trabajo y mi amiga le estaba preparando una bolsa con sus cosas... y metiendo y sacando (qué ironía) topó con un preservativo. Y diréis... buaaaaaaaaaaah ¿eso es todo? pues vaaaaaaaya pillada... no, no, con un preservativo usado, llenito (al menos usó condón 'yosoysúpersincero'). Y entonces él dijo que se arrepentía, que no lo volvería a hacer, que no quería hacerla daño, que era porque habían discutido... ejem, ejem... ¿Pero tú no eras 'yosoysúpersincero'? ¿Pero no decías que era algo natural, que los hombres sois así? ¿Pero no decías que tú, si pasaba, SIEMPRE SIEMPRE lo contarías porque no significa nada?

'Te han pillao bacalao' le cantaría mi hermano de 8 años...

Es mejor no asegurar las cosas con tanta pasión. Cada uno tiene sus propios valores y éstos son respetables (casi siempre). Siendo conocedores de la verdad podremos elegir libremente, pero esto no quiere decir que ser sincero sea fácil. Que no prime a veces más nuestro propio egoísmo o interés. O el miedo a no ser aceptados. Sólo sé que siempre hay que pensar antes de hablar, que errores cometemos todos (como consejeros y como aconsejados) y que la empatía es fundamental, complicada y, a veces, imposible.

Eso sí, el 'Zas, en toda la boca' te lo comes con patatas.

jueves, 6 de octubre de 2011

Pánico en el ascensor

¿Hay algo peor que estar encerrada durante seis pisos en un ascensor con un tío bueno sin tener nada que decir? Síiiii, es peor estar encerrada con un desconocido con cara de maníaco sexual ¿Hay algo peor? Pues sí, es peor estar encerrada en el ascensor de un hospital con 20 abuelos pegándose. Algo que me recuerda a la película de 'Sin Compromiso' en una escena en la que una chica termina en un acsensor con un montón de abuelitos de por los menos 800 años, después de decir literalmente 'los viejos me dan miedo'.

Como en cualquier hospital la cola para esperar el ascensor trae conflictos (bueno, como cualquier cola en la que haya un abuelo). Cuando llega, después de que te han salido patas de gallo esperando, todos los abuelos quieren entrar en bandada (a pesar de que llegan a la cita 2 días antes por si las moscas). Hasta aquí todo normal. Pero, tras hacer un hueco a una joven dama que va a la planta 2000 (y que llega más bien dos días tarde), entre bastones y bolsos, empieza la batalla:

- ¡¡Las puertas no se cierran!!
- Eso es porque hay sobrepeso, señor. Somos demasiados.
- No señora. Eso es porque su bolso bloquea las puertas.
- ¿Mi bolso? Señor, no es mi bolso, es que alguien se tiene que bajar del ascensor.
(Nadie se baja y finalmente las puertas se cierran porque la mujer se aparta, sin pretenderlo claro).

- Pero si está bajando y no subiendo.
- No me diga, pero estos ascensores son el mismo infierno.
- No, es que no le han dado a los botones de las plantas.
- Pero claro, pues dele al número 11 (no al 12, no al 3 primero, no primero el 1...).
(Y todos los abuelos pegándose por darle primero al botón. Creía que iban a empezar a volar dentaduras).

Yo entre tanto sentía tanta vergüenza ajena que me iba metiendo hacia el fondo, luchando con pechos y barrigas para pasar (a pesar de no atreverme a decir a la planta que iba ni mucho menos acercarme a los botones, Dios me libre). Los abuelos seguían con sus peleas sobre si el ascensor sube, baja, o si oiga que mi planta se ha pasado y no me he bajado, en qué planta estoy y todo acompañado de 'Madre mía, cómo es la gente', 'Uy por favor, ni que regalasen algo', etc., etc. Y yo diciendo, 'Mire señora, apártese que me bajo en marcha'.

Obviamente he bajado por las escaleras. Sólo les ha faltado decirme un 'Ahora vas y lo cascas' en plan José Mota. La próxima vez contrato una grúa de mudanzas para que me suban atada a una cuerda (porque ni se me ocurriría subir por las escaleras, claro...).

domingo, 2 de octubre de 2011

Cómo perder a una chica en diez segundos

Hace tiempo conocí a un chico cuya carta presentación era: -Soy modelo/actor/Dj- (y cito literalmente). Con semejante currículum ya puedes hacerte una idea del perfil, pero como no me gustan los prejuicios intenté no tenerlos. Pero como dice mi abuela, no se le pueden pedir peras al olmo.

El último día que le vi fui a su casa y nada más abrirme la puerta me dijo: -Tengo algo para ti, no te vayas sin recordármelo-. PÁNICO. Sus ideas a veces daban miedo, y pensé en qué perla se le habría ocurrido esta vez, cruzando los dedos para que no se acordase. Pero Murphy siempre hace de la suyas... Así que cuando ya estaba cruzando el umbral de la puerta me dijo: -¡Ey! Que te vas sin lo que tenía para ti- y yo, con mi cara de falsa-emoción, le seguí. Y con una sonrisa en la cara va y me regala una foto suya de un composite, que son esos cartoncitos con tamaño de medio folio, con una foto de su cara en primer plano y por detrás varias de cuerpo entero, con sus medidas incluidas… ¡Madre mía! ¿Por qué me pasan a mí estas cosas? Quise preguntarle si estaba de broma, pero su gesto decía que no. Me entraron ganas de llorar, y no de emoción.

Ojalá alguien hubiese podido grabar mi cara en ese momento, porque debía ser un cuadro (y no precisamente de Botticelli, si no más bien de Picasso). Como sabía que no era un alarde de egocentrismo, si no más bien de pocas luces, por educación no quería reírme en su cara... así que acudí a la socorrida ironía y de broma le dije: -Bueno, ya si quieres puedes dedicármela-. Oh no... nunca subestimes la capacidad crédula de nadie... le halagó mi idea y fue a buscar un bolígrafo. Y yo me quedé muerta y ligeramente avergonzada. Se me quitaron hasta las ganas de reír por pensar en: a) ¿Qué tipo de persona estúpida debía parecerle yo para pedirle un autógrafo? b) ¿Qué tipo de persona... (jo estúpida suena muy mal...) 'especial' no capta la ironía de la situación?

Obviamente, desde ese día dejé de contestar sus mensajes y llamadas... pero el tío insistía... y yo pensaba 'Bueno, ya lo entenderá', porque no sabía cómo explicarle que me había espantado. Hasta que ya un día una amiga me dijo: -Mira, convéncete, este tío no lo pilla-. Y se lo tuve que explicar. Bueno, maquillé la realidad y usé alguna que otra excusa. Y lo debió pillar, porque dejó de hablarme de forma radical... pobre angelito...

P.D.: Y para que veáis que a veces el destino te concede una tregua, esta historia le consiguió un trabajo. Resulta que yo me llevé el composite a casa de mi amiga por si no se creía que la historia era cierta y lo dejé allí. A ella le debió dar pena y en vez de tirarlo lo metió en la primera carpeta que encontró. Y un día, yendo a la presentación de su proyecto para la publicidad de una ONG la foto apareció entre sus papeles y como necesitaban chicos de todas las razas ella se tiró el rollo y dijo que hasta se había molestado en buscar algún modelo que encajase en el perfil. Y le llamaron. estoy esperando a ver el anuncio en la tele... Entonces, a lo mejor le busco y le digo que me firme un autógrafo porque he perdido el primero.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Cibersexo


No os engañéis, el cibersexo no es algo aislado, está a la orden del día. Tampoco es nada nuevo, pero gracias a Whatsapp se ha reinventado porque lo puedes hacer hasta andando por la calle, con cuidado claro, porque te conviertes en un elemento inflamable. Hay personas, como algunos me han dicho, que no le encuentran la gracia a todo este asunto (ayyyy qué sosos) y supongo que menos aún si tienes pareja y la posibilidad de disfrutar del sexo real cuando quieras. Aún así, es una buena herramienta cuando: a) entre dos personas existe una limitación espacial; b) dos personas acaban de conocerse y no han tenido la oportunidad de darse un revolcón, pero están más calientes que el sol; c) una persona o las dos tienen mucha imaginación y gran capacidad de transmitir con palabras hechos sexuales. Además, el cibersexo puede ser complementario al sexo real en situaciones específicas o simplemente en un momento dado en el que te apetezca ser más atrevido con tu pareja (o con quien sea)  y salir de lo habitual. Jugar con las palabras para describir un polvo es excitante para el que lo escribe y para el que lo lee, y sobre todo si tienes arte para hacerlo.

Para aquellos que nunca lo han hecho y que les cuesta meterse en el papel, he de decir que no es una práctica absurda. Los niveles de calentón a los que puedes llegar son muy serios. Todo depende de la capacidad 'literaria' e imaginativa de uno y otro. Y sobre todo depende de que no te cortes ni un pelo y utilices expresiones muy explícitas ¿Cómo? Por ejemplo, detallando qué querrías que te hiciesen o qué es lo que te gustaría hacer, además de averiguar qué es lo que le gustaría al otro/a que le hicieran. Todo esto, obviamente, va mezclado con la masturbación, porque llegar a esas altas temperaturas y luego irte a dormir no puede ser sano para el cuerpo (pero eso ya es elección de cada cual).

Como todo, el cibersexo tienes sus ventajas y sus inconvenientes:

VENTAJAS. Siempre lo vas a hacer como a ti te gusta, porque sólo tienes que imaginarlo. También es una buena forma de ir calando un poco a la persona, conocer sus gustos y dejar caer los tuyos para un posible futuro encuentro. 

INCONVENIENTES. Puesto que tú siempre vas a imaginar el mejor sexo, el cibersexo puede desembocar en una decepción. Sí, puede ocurrir. A todos nos pueden gustar las mismas cosas, pero la clave está en cómo se hagan esas cosas. Por eso no está de más dejar caer los gustos propios, es un buen modo de hablar de ello sin que parezca que estás haciendo un pedido en el McAuto.

Luego puedes dar un paso más. Algo que, para mi gran sorpresa, también es muy habitual. El cibersexo no es sólo intercambiar mensajes sexuales explícitos (calientes/sucios). Un extra es el intercambio de fotografías. O el intercambio de vídeos. E incluso utilizar la web cam en vivo y en directo. -¡Esto ya es vicio! Pensarán muchas personas-. Pues sí, obviamente es puro placer, pero no hay nada de malo en dar una alegría a nuestro cuerpo dejando volar la imaginación... e incluso recreándote en momentos que han sido muy placenteros para ti.

Y para terminar, un pequeño apunte. Buscando información en internet he visto que esta práctica es tan habitual que hay numerosos estudios alrededor de ella para determinar los límites sobre qué es cibersexo y qué no, para establecer cuáles son las causas/motivos y cuáles las consecuencias a largo plazo (he leído que una es el 'aislamiento social' por la adicción al sexo a través de internet, por lo que añado que en este post hablo de cibersexo como una práctica excitante con alguien, sin más apreciaciones ni valoraciones). Es un tema realmente interesante que plantea muchos debates como, por ejemplo, si el cibersexo puede ser considerado infidelidad o no.

lunes, 12 de septiembre de 2011

El rollo-post

The end of holidays. Este es el tema del post que me digno a escribir después de más de dos semanas de ausencia (estoy muy vaguilla ¿eh? Se me deben estar yendo las fuerzas por otro lado). Y encima, después de tantos días de vacaciones blogueras, no se me ocurre otra cosa que un rollo-post, es decir, un post que es un  súper rollo (por si también estáis vagos y no lo habíais pillado a la primera). Nada de hablar de sexo ni de situaciones ridículas ni de pánico a ser detenida en el extranjero... ¡Pues vaya tostón de tía!

Como todos sabéis, septiembre es al año lo que el lunes es a la semana: *muuuuuuu duro. Otra vez el trabajo, la uni, las entregas, las lecturas obligatorias que usarías para avivar un fuego, las clases de inglés (que no de francés), el gimnasio (poco a poco, no os vayáis a hacer daño), los propósitos para la temporada 2011/2012, etc. Dicho mal y pronto, un 'coñazo'. (Ya he metido algo de sexo en el post. Es que si no no me quedo a gusto ¿sabes?).

Pero al tema, que no nos sobra el tiempo. Tengo que escribir un pequeño parrafito sentimental. La vuelta a la vida real siempre es dura, pero lo es más después de un mes de aventura londinense. Por ello, me quedaría con las ganas si no dijese que ha sido una experiencia increíble con la que he aprendido muchas cosas y que ha conseguido cambiar mi visión de otras (y que me ha desmelenado un poco, sí, o un poco más de lo que ya estaba). He conocido a gente a la que guardaré un gran cariño y con la que espero seguir en contacto (sé que alguno utiliza el traductor de Google para leer carnaza, pero esta vez no ha habido suerte, lo siento). Les agradezco de corazón su ayuda, el estar siempre dispuestos a echar un cable en el aprendizaje del idioma con una paciencia de santos, y confieso que estoy más que encantada de haberl@s conocido a tod@s.

Los últimos días en territorio anglosajón fueron muy tristes para mí. Paseé por la ciudad como si fuese la última vez (sí, soy un poco melodramática). La última tarde fuimos a Greenwich, nos sentamos en lo alto del monte y nos quedamos a ver, en silencio, como anochecía y empezaban a iluminarse todos los rascacielos de Canary Wharf y de la City (como el famoso Gherkin, más conocido como El Pepinillo, El Supositorio, El Pene... ¡uy! sexo otra vez) con el Támesis haciendo eses por el skyline de la ciudad. Esa es la imagen con la que me quedo.

Y bueno, no creáis que todo son lágrimas porque, aunque difícil, la vuelta también me deparaba agradables sorpresas: clima veraniego (pero veraniego en plan spanish, no en plan english), manjares cocinados por papá y unos días de playita/relaX/no-tan-relaX en el Algarve (sur de Portugal). Maravillosa vuelta ¿no? Una buena forma de frenar el impacto de la caída de morros al mundo real.

Compartiré una pequeña memoria en imágenes de My English Month en cuanto me quite esta vaguería de encima que es como un neopreno. Y aún queda en mi despensa alguna que otra historieta londinense que compartir, habrá que buscarle un buen enfoque.  Si no, siempre quedará empezar la cacería de carne fresca para el blog.

Espero que hayáis tenido un verano genial.
P.D.: pero no tan genial como el mío, que si no no tiene gracia :)

lunes, 29 de agosto de 2011

Express yourself in sex (Aviso: contiene expresiones obscenas)

Desde el primer día en Londres una pregunta me corroía por dentro ¿Cómo es posible acostarte con alguien en otro idioma? Vale, vale. Ya sé lo que estáis pensando, que para tener sexo no hace falta hablar... ¿Pero qué pasa con las frases calientes que decimos cuando estamos en acción? (Las que digáis algo claro) ¿A alguien se le había ocurrido pensar en qué diría o cómo se expresaría? Pues sí, a mí.

Como a veces la curiosidad me mata, me puse manos a la obra en la búsqueda de alguien que pudiese resolver mis dudas (tampoco fue muy difícil). Y durante una cena con mis vecinos griego y chipriota surgió la conversación, a la que se entregaron en cuerpo y alma aportando el vocabulario, además de sus propias experiencias (que compartiré por parecerme 'información de interés general').

Así que aquí estoy para ilustraros con mis nuevos conocimientos del idioma:

**AVISO: A continuación aparecerán frases sexuales 'sucias', las conciencias más 'correctas' pueden ofenderse. Y el que avisa no es traidor.

- En primer lugar están las expresiones para las más tímidas, las que uno debe decir como mínimo (si quieres que se note que estás ahí, claro): 'I like it!' (si te gusta), 'I love it!' (si te encanta), 'Do it like that!' (si no quieres que pare de hacerlo de esa manera o si vas a enseñarle cómo hacerlo). Si, por ejemplo, no te gusta o no te ha gustado, una expresión que me parece muy socorrida y elegante es 'We don´t have chemistry' (no conectamos, no tenemos química), la cual podéis acompañar siempre de un 'sorry!' antes o después.

- En el segundo grupo añadiremos alguna que otra expresión un algo más hot: 'You are turning me on' (me pones), 'You make me hot' (me pones caliente) o 'I´m horny' (estoy caliente).

- Vamos subiendo el tono y la temperatura con: 'Is that the best you can do?' (-¿es así lo mejor que puedes hacerlo?- si quieres motivarle a hacerlo mejor o hundirle en la miseria, según se vea), 'Give me some more' (dame más), 'Suck my finger' (chupa mi dedo), 'Spank me' (azótame), 'Grab my hair' (agárrame del pelo).

- En el último grupo encontramos las expresiones para las más más más atrevidas (si eres fácil de escandalizar NO SIGAS ADELANTE):  'Fuck me hard' (házmelo más fuerte), 'I like the way you fuck me' (me gusta como me follas), 'Suck my pussy' (cómemelo), 'Suck my dick' (chúpamela- ellos también tienen derecho ¿no?), 'I want to feel [your dick / it] inside me' (quiero sentirla dentro de mí), 'I want to feel [my dick / it] inside your pussy' (quiero sentirla dentro de ti).

- Y para terminar, y separadas de todas las demás expresiones por su grandísima importancia: 'I´M CUMING' (me estoy corriendo), 'I CUM' (me corro), 'CUM' (córrete),'CUM FOR ME' (córrete para mí).

Y ahora ¡A practicar! (o a darse una ducha de agua fría).

P.D.: A muchos y muchas 'les pone' que utilices este tipo de expresiones. Así que ¡no te cortes ni un pelo!
P.D.2: A un alto porcentaje le pone que les hables en tu idioma, aunque no tengan ni pajolera idea de lo que estás diciendo (muchas y diferentes experiencias con distinto origen lo confirman).

miércoles, 24 de agosto de 2011

Want a friend? Come to London!

Para vivir en Londres tienes que cambiar el chip. Aquí las relaciones sociales van a otro ritmo, un paso más allá. Y es así. O te acostumbras o te acostumbras (o mueres, tú verás). Puedes ir caminando por la calle y de repente un Bob Marley, pero vivo (aunque cuesta creerlo por su aspecto), te sonríe, te sigue y en el momento menos pensado te lo encuentras detrás: -Hi! What´s your name Lady? I´m Bob Marley, nice to meet you! I´m from Jamaica, you know? Bla, bla, bla-. Y tú, que en España no acostumbras a parar el tráfico de peatones, te quedas con cara de 'eing?'. Pero el susodicho prosigue con su discurso de forma natural, sin pensar siquiera que a ti pueda llegar a incomodarte esa actitud. Y es más, no sólo es que se pare a hablar unos segundos contigo, es que te cuenta su vida, te apunta su teléfono y te invita a ponerte en contacto con su familia si en algún momento vas a Jamaica (obviously, con quien quieras). O te dan su teléfono para que llames si alguna vez vas a Tailandia. O te piden que les agregues a Facebook por si te apetece salir a tomar algo una tarde (porque aquí la gente se desmelena a partir de las 18.00)...

No se trata de sucesos aislados. Y a mí que de pequeñita me decían -No hables con desconocidos-, estas situaciones me descolocan. Hasta el punto de que el domingo un chico nos llegó a decir (en inglés): -Tranquilas, que no pretendo robaros el bolso-... ¡Toma ya! -No si en eso ya tengo experiencia, temo que me hagas oler un perfume que me haga desmayarme y luego abuses de mí, que lo he leído en un email en cadena español-. Y creedme si os digo que esto no es algo que me haya ocurrido a mí de forma eventual, no, no. Es que, por lo visto, es muy común. Por ejemplo: tú vas en el metro y si escuchas a alguien hablando en español te pones a hablar y quedas 'de buen rollo' para tomar cervezas o para salir con los amigos ingleses del recién estrenado amigo español. He de aclarar que es imposible que hables con todos los españoles, porque hay tantos que no existen días en el calendario para atenderlos a todos/todas.

Y lo más desconcertante es que el objetivo de estos acercamientos no es ligar (me han dicho). O no siempre, obviamente. El otro día estaba desayunando con mi 'recién estrenado amigo español' (¿qué pensabais? Integrarse o morir) y me decía que aquí la gente es súper sociable (SÚPER) y que muchas veces no pretenden 'tirarte la caña', sólo conocer gente nueva. Algo comprensible si piensas en que gran parte de la población que vive aquí viene de fuera y no conoce a nadie. Eso sí, como quieran ligar van a por todas... imposible frenarles.

He de puntualizar en que en todo esto de 'socializar' excluimos a los italianos, porque si hay algo que me queda claro después de un mes aquí, es que los tópicos sobre los hombres del país con forma de bota son ciertos. Es increíble el grado de 'acoso y derribo' al que llegan los amigos... algo inaudito. Tanto que hasta ahora tenía muchas ganas de vivir en Italia y se me han quitado. Para hablar de esto necesitamos otro post.

sábado, 13 de agosto de 2011

Embarrassing trouble

Primera 'liada' londinense.
Lugar:Wetmister.
Hora: Mediodía.
Suceso: Cual guiri en el rastro de Cascorro de Madrid, saco mi súper cámara de fotos del bolso y me lo dejo abierto. Paseo tranquilamente como una inocente turista y al ir a pagar la comida ¡sorpresa! Where´s my wallet? Shit!!! Fuck!!! (¿dónde está mi cartera? etc., etc.). Sí, estaba en lo cierto, no era una de esas veces en las que tu cartera se pierde en lo profundo de tu bolso de Mary Poppins. Bye, bye a mis libras en efectivo, mi DNI, mis tarjetas de crédito y mi tarjeta SIMM del móvil español. Voy tan despistada por la vida que lo mismo un día me roban el tanga y sólo me entero porque me da mucho el aire (ya, vaaaaaale, tampoco un tanga te 'abriga').

Pero esa no es la liada no. Ojalá. Lo más triste viene a continuación.

Íbamos de camino a la comisaría a poner la denuncia cuando a mis padres se les encendió la bombilla y nos dijeron que alegásemos que había sido un robo (y no un hurto) por temas de seguro (¡qué miedo, a  ver si ahora me van a cazar por contarlo en el blog!). Total, que dejo a mi hermana todas mis cosas (no podía entrar con el bolso y decir que me lo habían robado, que soy muy lista) y me dirijo a la comisaría intentando practicar lo que iba a denunciar, puesto que como ya os imagináis, tenía que hacerlo en inglés. Espero un rato y llega mi turno. Me atiende un policía muy amable al cual doy todos los datos de mi 'robo' con una cara de pena que me llega hasta el suelo (seguro que quería abrazarme, pero la ley no se lo permitió). Y después de tomar nota me dice: -Wait a minute, lady- se levanta y se mete en una sala. Y yo justo en ese momento caigo en que en Londres hay cámaras por todos los rincones... ¡ay madre! me dieron ganas de salir corriendo, ya me veía entre rejas, con el atuendo de rayas (-¡Con lo mal que me quedan las rayas, tía!-) y la cadena y la bola en el pie.

Y llegó de nuevo el poli y al ver mi cara de acojone me dijo (traduzco) -No se preocupe señorita, ahora va a venir a buscarla un coche patrulla y van a llevarla a la zona donde ocurrió el delito para ver si encuentra su documentación y reconoce al ladrón- (y pretendía animarme el amigo). En ese momento se me saltaron las lágrimas por meterme en semejante berenjenal (¿no nos decían siempre los padres que no había que mentir?). ¡Shit! ¡Shit! ¡Shit!. Mientras esperaba a que me detuviesen avisé a mi hermana del suceso, que a su vez avisó a mis padres del suceso, los cuales a su vez me quemaron a llamadas, las cuales yo no cogía por miedo a que hubiese micrófonos con traductores detrás esperando mi confesión. Como no cogía las llamadas me mandaban mensajes en plan: 'Di que no sabes hablar inglés' (después de haber hecho la denuncia en el mejor inglés que me ha salido en la vida) y yo pensaba -Madre mía, menos mal que se supone que me quieren, si no pensaría que pretenden deshacerse de mí- ; o 'Hazte la tonta' y yo -si digo que no sé inglés ya van a pensar que soy tonta-; o 'Huye, rápido' -Vale, soy tonta, les he dicho hasta mi talla de sujetador... podrían venir a buscarme en 0,5 segundos-... OMG! (traducción: Oh my God! y cara de pijo-de-pelo-raya-en-oreja)¡Vamos, que no tenía escapatoria!

Cuando llegó el coche de policía me metieron en una especie de sala de confesiones como las de las pelis, con espejo y todo. Vi mi cara de tonta reflejada en él, sí. Seguro que Horatio (CSI) estaba partiéndose detrás del cristal. Me hicieron las mismas preguntas y yo estaba a punto de reventar y confesar como Brenda la del trono de 'Mujeres y Hombres y Viceversa' el otro día (ese programa que alimenta nuestra cultura general de una forma escalofriante). Y entonces empecé a hacerme la tonta, a cambiar unas palabras por otras y a decir que nooooo, que no podía reconocer al chico, que no había sido un tirón de bolso y que -Sorrrrrrrry, i don spikkkk inglis veri güel-. Y ya, cuando confirmaron que realmente no era muy lista, me dejaron marchar. Yo no sabía si alegrarme o irme del país por vergüenza (con el ego que yo tengo, oiga usted).

Y ahí estaba mi hermana, esperándome en la esquina entre lágrimas, con mi bolso debajo de la cazadora, diciéndome -Ayyyyyy ¡qué miedo he pasado! Creí que la próxima vez que te vería sería dentro de un horario de visitas-. No sé que habría sido mejor si eso o que pensasen que tenía un problema cerebral.

P.D.: Ssshhhhhhh, que esto no me ha pasado a mí ¿eh? que es a una amiga de una amiga de una amiga de su pueblo y seguro que no es ni verdad ¡vamos, hombre!

domingo, 7 de agosto de 2011

You can´t go outside today

Como el mismo título indica, llevo encerrada en mi habitación desde anoche, y no por estar haciendo malabarismos sexuales, por desgracia. Me he levantado a las 10 a.m., ¡ah, sí! he salido de la habitación para dirigirme a la sucia cocina que compartimos con seis rooms más (ya os hablaré un poco de mis vecinos raros), he desayunado unos deliciosos mini-muffins de arándanos (¿por qué en el Lidl de mi barrio no tienen éstas cosas?) y cuando ya estaba duchada y vestida ha empezado a llover como si no hubiese un mañana.

Cuando ha llegado S (S is my Sister, no Serena la de Gossip Girl) de correr dispuesta a vestirse para irnos a visitar Greenwich, nos hemos dicho: -Buah, démonos prisa que seguro que pronto parará-. Pooooobres inexpertas en la vida londinense. Y ahí estábamos las dos, vestidas, sentadas en nuestras respectivas camas y mirando por la ventana cruzando los dedos para que estos ingleses cerrasen el p*** grifo.

Y como me he leído el libro de 'El secreto', mi mente ha atraído el sol y la lluvia ha parado. Pero como no puedo estar atrayendo el pensamiento de forma constante, en cuanto hemos cogido las cosas se ha ido el sol y ha vuelto a llover a mares. Y así unas cuantas veces más: -Corre S, que ya sale el sol-, y el sol -Que noooooo chicas, que era broma-. Hasta tal punto que ya nos hemos tenido que quedar aquí a comer una ensalada de salmón... ¡me van a salir las ensaladas de salmón por las orejas! porque como nos da asco cocinar en esos sospechosos fogones solo nos hacemos ensaladas (eso sí, ayer fuimos al mercado de Portobello en Notting Hill y comimos una paella que me supo a gloria).

Y ahora otra vez sale el sol ¿será verdad esta vez? Por si acaso ya tengo el bolso en la mano (el paraguas y la canoa).

jueves, 4 de agosto de 2011

Here in London

Ya por fin puedo decir que estoy instalada en Londres para pasar un mes. La verdad es que desde que llegamos hemos ido cargando con nuestras maletas de un lado a otro por diferentes motivos que no viene al caso comentar (de momento mejor así, porque aún no soy capaz de sacarle el lado gracioso al asunto). Sin embargo, he aprendido algo estos días: 1º- Si en Ryanair el límite de peso es de 15kg, es de 15kg, no de 18kg o de 25kg (como fue mi caso... no comment!); 2º- Me han educado muy bien y soy una persona limpia y ordenada, quizá demasiado, pero no es el caso de la gran mayoría de los jóvenes (y no tan jóvenes) de hoy en día que, con perdón, son muy guarros y donde yo veo mierda ellos ven amapolas y mariposas.

Otra cosa que he aprendido, esta vez sobre meteorología, es que no es imposible tener las cuatro estaciones del año en un mismo día. Y esto obviamente es un problema, porque te levantas con el diluvio universal, sales de casa vestida para esa ocasión  y de repente sale el sol y te achicharras como una salchicha a la brasa. Pero si te pones sandalias y shorts puede pasarte lo contrario y convertirte en una salchicha pasada por agua (o no, porque el tiempo aquí es como una lotería). Y entre un extremo y el otro hay mil posibilidades meteorológicas, por lo que para acertar tendrías que salir de casa como un caracol con tu armario a cuestas... y como 'va a ser que no', pues 'ajo y agua' (like we say in spanish).

A pesar de ese pequeño [risas] detalle, disfruto muchísimo de Londres, la mezcla de razas y culturas me encanta y me hace darme cuenta de que en España aún estamos retrasados en ese sentido. Aquí es muy común ver a jóvenes musulmanas con el velo trabajando en tiendas como Top Shop o Primark (dejando a un lado si nos parece bien o no), hinduistas por la calle cantando el Hare Krishna, diferentes tribus urbanas con atuendos realmente impactantes, turbantes, burkas, vestidos africanos, etc., etc. Aquí hay de todo y todos son iguales a pesar de sus diferencias. Tuve esa misma sensación cuando estuve en Nueva York. Si no pudieses ver el paisaje urbano y sólo te fijases en la gente, no sabrías decir en qué país estás.

Y por hoy me despido. Durante este mes viviré el día a día fijándome en cada detalle para ver si puedo encontrar  'lo gracioso' de las cosas que me rodean aquí. De momento ya tengo un par de ideas así que... No cambien de canal, please!!

Kisses from London.

miércoles, 27 de julio de 2011

Un paquete exclusivo

Es increíble lo difícil que resulta, a veces, tener la iniciativa para ligarte a alguien. Aunque notes el interés de esa persona, tener el valor de dar el primer paso siempre cuesta. Pero a ella le atraía tanto que no se lo pensó dos veces antes de tirarle los tejos. Y él respondió muy bien al cortejo, mejor de lo que ella había esperado, porque parecía tan tímido…

Le provocó tanto que, sin haber cruzado apenas tres frases, él, que no vivía en Madrid, la invitó a pasar unos días en su casa. Casi todas sus amigas le decían que estaba loca: -¡Pero si no le conoces!-, -¡Pero si ni siquiera te ha llamado por teléfono!- y ella todo el rato respondía: -Pero ¿qué creéis que me va a hacer? ¿Que me va a forzar?-, -Pues sí-, -¿Forzarme? Pero si se me caen las bragas al suelo cada vez que hablo con él… ¡podría hacer palomitas en ellas!-, -Sí, definitivamente quiero que me fuerce-. Era lo que ella necesitaba, algo nuevo, diferente y emocionante. Una historia que guardas para el futuro (y para dar envidia a las amigas, por supuesto).

Ni corta ni perezosa, llenó su maleta de ropa interior sexy (o lo más sexy que encontró en su cajón) y se fue a la playa deseando que él le diese ‘la bienvenida’ (y no precisamente con globos de colores).Y no viajó de cualquier forma, no, si no que se puso su minifalda más corta y unas medias de encaje que pedían a gritos ‘¡Méteme mano, YA!’. Él conseguía sacar la parte más descarada de ella porque provocarle era muyyyyyyy fácil.

Y nada más verle, quiso decirle -Házmelo aquí mismo- ¡Pero qué tío más jodidamente sexy! Y con todo lo segura que estaba ella, notó que empezaba a ponerse nerviosa. Y mientras iban en el coche sólo pensaba -Por favor, que me meta mano ¡Que me va a dar algo!-. Y por fin, sin pensárselo dos veces, él le entró. Y ella seguía sin dejar de pensar en lo caliente que estaba. Y es en ese momento cuando empieza la historia realmente.

Ella se había propuesto ir despacio. Pero no despacio en plan -ve más despacio, por favor, que no estoy preparada-. No, no, más bien: -vamos despacio porque me estoy volviendo loca y quiero disfrutar cada segundo y si vas a toda leche… tengo un orgasmo ahora mismo-. Pero no fue posible. Una vez que la desnudó, ella perdió el control por completo y pensaba -¿tendrá algún defecto este hombre? Por favor, Dios, no me castigues, que no la tenga pequeñita-. Sí, las chicas comentamos con las amigas este tipo de detalles de vital importancia. -¡DIOS MÍO! Voy a llorar de la emoción ¡¡¡Es perfecto!!!-. Ella jamás había conocido a un chico tan dispuesto a dar placer… TANTO PLACER. El recuerdo la pone húmeda (no lo entiendo, quizá necesitaría que él me lo explicase).

Un par de días de sexo intenso, se podría decir. No hay dedos en las manos para contar el número de polvos -¿Será adecuado usar la palabra ‘polvo’?-. Perdieron la cuenta la primera noche, aunque tiene grabado en la memoria la imagen de él, con sus abdominales que parecían de mentira (de la peli de 300), sudando encima de ella o ella encima de él o él detrás de ella o… dejémoslo ahí, no hace falta poner la miel en los labios al público. Perdió la cuenta del número de orgasmos que tuvo… no pasaron más de tres horas sin hacerlo en esos días. La llevó a comer a un restaurante desde el que se veía un acantilado con el falo más bonito que había visto (¡uy! digo faro…), y ella no podía dejar de pensar (sí, otra vez) en lo caliente que estaba... ¿la comida? no, aunque también se come. Y él, con su cara de no haber roto un plato, que jugaba mucho a provocar con sus miradas nada inocentes, la guió hacia el baño más cercano donde, para no perder el ritmo, terminaron enganchados una vez más.

Y poco a poco esta historia iba llegando a su fin. Un final feliz, claro, no podía ser de otro modo, porque si no estás feliz después de haber echado un número incontable de polvos ¿cuándo lo estarás? Y así llegó ella de nuevo a la estación, después de despedirse de él (poniéndose el despertador antes de la hora para poder disfrutar del último ‘nomequedanpalabras’), arrastrando su maleta (esta vez ya con pantalones), con un sueño de la leche (demasiado desgaste físico y poco descanso) y sabiendo que no podría abrir las piernas hasta que sus hijos fuesen a la universidad…

Ojalá ofertaran viajes de este tipo en Atrápalo.com. Creo que voy a patentar la idea.

lunes, 18 de julio de 2011

Una chica más

Esta es la historia de una chica enamorada. Una chica más. Pero tan, tan enamorada que no veía defecto ni quería verlo. Para ella rozaba la perfección. Era capaz de hacer todo por él. Jamás creyó que hubiese en el mundo un chico igual. Jamás pensó que pudiese sentir alguna vez algo tan fuerte por nadie más ¿Que si sentía mariposas? Cada día ¿Que si veía la vida de color de rosa? Sin duda. Es la ceguera del amor incondicional y dicen que no hay más ciego que el que no quiere ver.

Ella podría ser cualquiera de nosotras.

En los cuentos siempre hay una bruja, así que en nuestro cuento no podía ser menos. Más concretamente, suele haber una zorra. Incluso más de una. Las mujeres siempre tenemos una en la que pensar. Hay ocasiones en la vida en la que alguna se convierte sin darse cuenta (o sin querer) en esa zorra odiada. Pero el cuento sigue. Y a esa chica enamoradísima hasta los huesos le parten el corazón. Un capullo, por supuesto. A veces se juntan capullo y zorra, una mezcla explosiva.

Una vez más, esa chica podría ser casi cualquiera de nosotras.

Pero la experiencia nunca está de más. Así que esa chica, después de pasar el 'período de luto' correspondiente, aprendió y, sobre todo, comprendió sus errores (vale, dejémoslo en parte de ellos). La siguiente fase suele ser la de cerrar con llave el candado del amor (-cerrado por vacaciones- se puede leer). Para después abrirlo a su debido momento (con los 'warning' encendidos, por si acaso).

Y es que ¿qué nos pasa muchas veces? Que esperamos demasiado y lo damos todo, todo y todo. Nos perdemos a nosotras mismas para convertirnos en una parte de ellos. Y hasta que no te dan *** ****, no lo ves. Eso sí, cuando lo aprendes, le haces un corte de mangas al capullo, a la zorra y a la madre que les parió y cierras la puerta, pero con doble candado. Y luego ya veremos. Porque el amor es lo que tiene,  nos da mucha felicidad, sí, pero también es lo que nos quita el hambre, el sueño y la capacidad de pensar racionalmente.

domingo, 10 de julio de 2011

El sexo oral no cuenta

En las últimas semanas he escuchado de boca de amigos una serie de experiencias muy contradictorias. Y me resulta especialmente curioso, ya que tampoco es la primera vez que oigo cosas como lo que voy a contar desde que 'el sexo' está entre mis temas de conversación (osea desde... a ver... ¿18? ¿16? ¿15? Sí, más bien 15).

Resulta que hay personas que no deben considerar sexo al sexo oral. Ya, ya, la gran mayoría pensará que qué gilipollez es ésta (yo lo he dicho en cada ocasión). Pero los hechos así lo demuestran:

Caso 1: Hace un tiempo una amiga se enteró de que su novio le había sido infiel. Lo cierto es que ella se lo fue primero a él (sólo fueron un par de besos y no es porque sea mi amiga) y no habían vuelto a estar bien, la desconfianza flotaba en el aire. Pero un día ella le notó especialmente raro y aunque, en un principio, se mostró reticente, terminó confesando ¿Y qué confesó? -Mira, estaba borracho y ella me entró y yo no quería, pero subió conmigo a casa y bueno... tranquila, no lo hicimos- A lo que ella responde incrédula: -¿Pero cómo que no lo hicisteis? ¿y qué hacía en tu casa?- Y su explicación: -Pues bueno, a ver... sólo me la chupó-. Supongo que no es necesario que cuente lo demás, pero ¡qué coño se creía este tío que iba a pasar! -Ahhhh bueno, si sólo te la chupó...-. Aluciné en colores con esta historia.

Caso 2: Más de lo mismo, pero al revés. Esto no lo sé de primera mano, me lo han contado. Un día llega al vestuario del equipo de fútbol (por lo visto este lugar es un patio de marujas, para que luego digan de nosotras) el pobre desgraciado y cuenta que su novia le ha puesto los cuernos. Bueno no, en teoría, según el punto de vista de ella, no se los ha puesto: -¡Pero si no nos acostamos, sólo se la chupé!-. ¡Madre mía! ¿Pero estamos locos o qué? Y encima tuvo que aguantar el regodeo de los compañeros de equipo... a veces los tíos pueden llegar a ser muy capullos.

Caso 3: Tengo un amigo al que le gustaba una chica. Ella era un poco... tímida (sexualmente), pero después de cuatro citas con cena, copa y agradable conversación, accedió a subir a su casa. Todo parecía ir sobre ruedas. Sin embargo, después de tres horas de calentamiento (tres horas de reloj, según él), con los dos desnudos entre las sábanas, y después de haber practicado sexo oral mutuamente, ella dijo que no podía hacerlo aún, que era demasiado pronto. Y yo no daba crédito (imaginaos él)... osea que, hablando mal, si te la metes en la boca no cuenta como sexo, eso se puede obviar. Pero si ya hay penetración vaginal vas al infierno... no entiendo nada.

Caso 4: Tengo otro amigo que lleva con una chica tres meses (y ambos superan los 30 y no son vírgenes). Tuvieron un comienzo muy romántico: se besaban, paseaban de la mano, hablaban durante horas, buscaban encuentros furtivos, se escribían cartas y mensajes amorosos... Después de más de un mes empezaron los tocamientos en el coche (sí, quizás no es el lugar más cómodo del mundo, pero sobre eso puedo escribir otro post) y los dos disfrutaban mucho. Mi amigo es muy respetuoso, así que dejaba que fuese ella la que marcase los tiempos (y lo sigue haciendo). Al principio sólo tenían sexo oral (bueno, y al final también), pero después de dos meses más, yo le preguntaba con curiosidad si había algún motivo por el cual no iban más allá. Y es que parece que ella quiere asegurarse de que él no va sólo a lo que va... ¡¿Pero no es suficiente aguantar más de tres meses sin correrte (con perdón) para demostrar que no buscas sólo eso?! Dudo que alguien que sólo busca sexo aguante tanto. Pero es que además me pregunto una vez más... ¿es que chuparla no cuenta como sexo?

A veces este mundo es de locos.

jueves, 30 de junio de 2011

Luces, rebajas y acción

Estamos en época de rebajas. Eso quiere decir que durante las próximas semanas gastaremos, como decía Richard Gere en Pretty Woman, 'cantidades indecentes de dinero' y pasaremos largas horas deambulando entre tienda y tienda.

Ya son muchos los años de experiencia, pero hay algo que nunca cambia: Las malditas luces de los probadores. Es algo muy comentado entre el público femenino, algo para llevarnos las manos a la cabeza y tirarnos de los pelos. Parece mentira que con lo estudiado que está el espacio en un comercio (la ubicación de las prendas, las zonas frías y calientes, los puntos muertos...) obvien (a sabiendas) algo esencial como es el probador.

Pues bien, entras en la tienda, cargas con toneladas de prendas maravillosas, paseas alegremente de un lado a otro y llegas al probador (donde, por supuesto, tienes que agruparlas de seis en seis y dejarle a la dependienta el triple de prendas de las que vas meter, para luego estar saliendo a medio vestir 'te dejo éstas y cojo éstas'). Y entonces sucede la catástrofe. Hay probadores hechos aposta para que no compres, todo culpa de la luz. A quién se le ha ocurrido, por Dios, poner luces desde arriba. Es una norma básica: desde arriba desfavorece y muestra todas nuestras imperfecciones (a unas más y a otras menos, claaaaaaro). Llegado este momento, solo queda llorar. Son muchas las mujeres que deciden ponerse a régimen (o bien no volver a comer en la vida), apuntarse al gimnasio (o no dejar de correr en la vida) y beber 50 litros de agua al día en este momento (u optan por vestir túnicas desde entonces).

Y es que es algo temido por todas. Pero hay excepciones. Los probadores de H&M son la repera. Si tuviese que elegir un sitio para ligarme a un tío, elegiría un probador de H&M. Curvas sinuosas, piel tersa... ¿y por qué? Porque no hay luz. Sin embargo, el último sitio donde se  me ocurriría ir es a un probador de Blanco... tiene que haber algún extraño motivo por el cual desean arruinarnos la vida... o es que han pactado con la revista In Touch o Cuore, porque cuando sales de ahí te dan ganas de comprártelas para ver las secciones de 'Aaaaargg' donde puedes ver todos los culos de las famosas dinamitados con Photoshop (sí, lo siento chicas, Photoshop también se usa para jod** cuerpos) y después, pasado el momento de ansiedad y calmado el espíritu, hasta te planteas permitirte un helado con extra de toppings.

Pido, de corazón, que se replantee la colocación de las bombillas en los probadores. Al fin y al cabo estamos en época de crisis y hay que potenciar el consumo ¿no? No se me ocurre una forma mejor de hacerlo... :-)

martes, 21 de junio de 2011

¿En qué piensan las mujeres?

Anoche estuve cenando en casa de una amiga con otras cinco amigas suyas. Era una reunión para hacer, como llamamos dentro del gremio [femenino], 'terapia de grupo'. Es terrible ver cómo somos las mujeres, en general. Cada una lleva consigo su historia de sufrimientos a cuestas. Pero es que parece que lo buscamos, perseguimos las historias más complicadas y nos fijamos en el tío 'prometo-buenas-sesiones-de-lágrimas' -¡Ése, ése para mí! ¡Que no se escape!-.

Y no existen entre nosotras los escarmientos. No, no. Buscamos la piedra para tropezar otra vez. Después de salir de una historia, digamos, jodidilla, vas y te fijas en ése que te dice 'mira, es que yo en este momento de mi vida no busco tener nada serio con nadie' -¡Ah! ¡Pues para mí entonces!- y luego estamos las amigas que decimos -buah tía, pero mira, Fulanito me decía eso y mira ahora- o las que más sensatamente dicen -Ufff, si ya empieza poniendo una barrera... pero bueno tía, nunca se sabe-. También puedes fijarte en ese que tiene novia o en el que acaba de dejarlo, pero no lo ha superado... cualquier complicación suma un punto a su atractivo... ¡Y luego nos lamentamos! (juntas, claro).

Pero es que no nos entendemos ni nosotras. Cada una tiene su versión, su trozo de historia, su consejo que dar en base a la propia experiencia. Y nunca se puede generalizar, porque hay más casos que días en el calendario (y que hombres en el mundo). Eso sí, en ciertos aspectos solemos coincidir: 'Sé tú misma', 'Ese tío es un capullo', 'Piensa en ti ¿quién lo va a hacer si no?', 'haz lo que te apetezca', etc., etc.

Pero ¿por qué? ¿por qué nos complicamos tanto?

miércoles, 15 de junio de 2011

El mito del socorrista buenorro

Como cada año, llega la fecha de apertura de la piscina de la 'urba'. Y como cada año también, las mujeres de cada casa nos preguntamos -¿Cómo será este año el socorrista?-. Madres, hijas y vecinas comparten sus fantasías el día antes, siempre recordando a nuestro querido Mitch Bucanan y rezando para que este año (por fin) sea él quien tenga que quitarse la camiseta y tirarse al agua para socorrernos.

Yo llevo años sin decir nada en voz alta, porque creo que nos trae mala suerte. Pero al final no me ha quedado más remedio que participar para escuchar como todas decían: 'a ver si este año nos toca un tío que nos alegre la vista y que además sea simpático' (sí y que sea licenciado, tenga dinero y un descapotable rojo en la puerta... por pedir...). Con tantas cualidades ¿Qué haría en un puesto de socorrista? ¿Trabajando de sol a sol por 6 euros la hora? Ah claro... ya sé... vendría a vernos a nosotras, a encontrar el amor de su vida o a quitar las telarañas a más de una en el 'cuarto del socorrista' (me consta que esto es una fantasía para muchas mujeres).

Y como cada año, de nuevo, llega la mañana de la apertura. En mi casa todos nos asomábamos a la ventana cada 5 minutos. Mi hermano para ver si estaban sus amigos jugando al fútbol y pegando pelotazos a diestro y siniestro, mi padre para ver si bajaba a mi hermano y... disimuladamente, mi madre, mi hermana y yo (en turnos separados) para descubrir 'la sorpresa', cual regalo del huevo Kinder.

Pues bien, este año nuestro socorrista lo tiene todo: tripa, tetas, calva y mala leche... Es un pack completo que nunca nos habíamos planteado comprar. Mi hermana, en un ataque de sinceridad, decía que creía que un socorrista debía tener cierta imagen (a ver, al menos que parezca que si te estás ahogando no va a intentar sacarte con el palo de quitar los bichos del agua), a lo que mi padre respondía que a él le da igual si tiene tableta de chocolate o no (claro, faltaría más), que lo importante es que haga bien su trabajo... ya, ya... pero si hace bien su trabajo y tiene tableta de chocolate ¡mejor!

Lo que es seguro es que este año no se quiere ahogar ninguna. Atrás quedaron esas bromas de '¡Me ahogo! ¡Hazme el boca a boca!'... ¿Dónde se quedó el mito del socorrista buenorro?

miércoles, 8 de junio de 2011

Canciones de amor

El lunes estuve en el concierto de un amigo. No había escuchado la gran mayoría de las canciones y muchas de las letras me parecieron realmente sinceras, muy buenas. Mientras estaba ahí sentada, entre las mejores butacas que nos podían tocar dentro del Teatro Häagen Dazs en la madrileña plaza de Jacinto Benavente, no podía parar de pensar en cómo las historias de amor nos inspiran. Las de amor y, sobre todo, las de desamor. También hay un hueco para los encuentros sexuales pasados o los que esperamos que lleguen.

Y es así. Diría que más del 90% de las creaciones artísticas se basan en el amor/desamor/deseo. Hasta los roqueros más duros se dejan seducir por esta musa. Muchas veces apuesto en mi interior por si esas historias estarán o no basadas en experiencias reales de la persona que las crea o si son pura invención. Casi siempre apuesto porque hay algo de verdad en ellas, miramos en nuestro interior y buscamos entre nuestros recuerdos o entre lo que nos gustaría poder recordar pero que no llegamos a conseguir.

Pero por otro lado sé que no. Sé que nuestras mentes tienen una capacidad de invención extrema. No todas las historias son reales ¿O acaso debería creer que Shakespeare se inspiró en alguna vivencia personal para crear Romeo y Julieta? (Espero que no, porque no hay historia de amor más triste y con final más absurdo).

Aún así, no puedo evitar recordar las palabras de un profesor que tuve, que decía que no podemos inventar absolutamente nada que no exista ya, nada que nuestros ojos no hayan visto. Podemos reformar, customizar (palabra muy de moda), renovar, cambiar, cerrar los ojos y dejar crear a nuestro subconsciente... pero todo tiene un nombre. Algo que no tiene una palabra que lo defina no existe para nosotros y no podemos pensarlo.

Es decir, todas las historias de 'amor' tienen algo de realidad ¿no? ¿o todo?

jueves, 2 de junio de 2011

Recomiendo: Cortometraje Trolls 2009



Comparto con vosotros este divertidísimo corto de 6 minutos acerca de cómo entienden y explican los niños el sexo... Y ¡cuidado! La historia de la cigüeña que trae a los bebés de París ya se pasó de moda.

jueves, 26 de mayo de 2011

Entre las piernas I

No... no es lo que pensáis. No es éste un nuevo post de temática sexual (o quizá sí... pero desde un punto de vista más técnico).

El caso es que hace tiempo dije que compartiría algunos ejercicios para las mujeres (*nota al final) y son muy recomendables los que sirven para fortalecer el suelo pélvico (un conjunto de músculos internos). ¿Para qué sirve fortalecerlo? En primer lugar, para recuperar los músculos de la vagina después de un embarazo o para fortalecerlos antes de él. En segundo lugar, prevenimos las futuras pérdidas de orina. Y en tercer lugar (quizá el que más me interesa compartir), reforzar el músculo pubocoxígeo hará mejorar nuestra vida sexual, procurándonos orgasmos más placenteros, además de conseguir que lleguemos a ellos más fácilmente y que vayamos siendo capaces de controlarlos poco a poco (es decir, que seamos capaces de decidir cuando queremos tenerlo, adelantarlo o retrasarlo). ¿Eficacia? Yo diría que muy alta, aunque los resultados se van notando muy poco a poco, después de unos meses, pero ¿merece la pena no?

Son tres ejercicios diferentes:
  1. Es sencillo, y se puede realizar utilizando la típica pelota blanda con dibujitos que utilizan los niños para jugar (y que es sólo un poco más pequeña que un balón de fútbol). Consiste en sentarse en el suelo (a ser posible encima de un step o, en su defecto, encima de un escalón) y colocar la pelota entre las piernas a una altura media entre la cadera y las rodillas. Una vez colocada, tenemos que apretarla un mínimo de 20-25 veces repetidas en tres series. Deberíamos practicarlo, al menos, cuatro veces a la semana. 
  2. Otro ejercicio son las  elevaciones de pelvis: Nos tumbamos en posición decúbito supino (boca arriba, la espalda debe estar apoyada completamente en el suelo) con las rodillas flexionadas y elevamos la pelvis apretando bien los glúteos y aguantando arriba tres segundos. En este caso haríamos 15 repeticiones en 3 series. Podemos combinarlo con el anterior.
  3. Y, por último, las contracciones del músculo pubocoxígeo (para entendernos, contracciones como las que hacemos para contener la orina): recomiendan hacer unas 200 repeticiones todos los días. Pero, en este caso, podemos realizarlo en cualquier momento y lugar. Es muy efectivo.
En el siguiente post compartiré una forma más efectiva de fortalecer los músculos vaginales.

(** Nota: practicar los ejercicios de Kegel es también recomendable para hombres, una muy buena forma de aprender a controlar el orgasmo/eyaculación).

viernes, 20 de mayo de 2011

Formas de querer

Decía el otro día mi prima que lo que nos engancha al final de una persona es su forma de querernos. Le he estado dando vueltas. Es cierto, pero no creo que sea una forma específica ni genérica, sino que, de forma casual, esa forma es nuestra forma. No importa tanto no tener todas tus aficiones en común. De hecho solemos enamorarnos de personas distintas a nosotros (ya sabéis eso de 'los polos opuestos se atraen'). Lo que importa es que esa persona en concreto tiene una forma de quererte que la convierte en un imán para ti.

Y esto ocurre tanto en una vertiente positiva como en una negativa. Porque también hay personas 'atadas' a un amor perjudicial, mujeres adictas a hombres inconvenientes (y viceversa). Éste sería el caso más grave: estar en busca y captura de la infelicidad constante. Sin embargo, si disfrutas de la vertiente positiva te ha tocado la lotería.

Casi todo el mundo ha tenido en su vida a una persona que le ha marcado (¿puede haber más de una?). Si estás junto a ella lo sabes, sabes que ese sentimiento que te produce es algo especial... una fuerza magnética (si tienes con quien compararlo, claro). Si ya no estás, dentro de ti reconoces que nunca se irá.

No es fácil olvidar a alguien a quien te unen fuerzas 'físico-químicas' o sentimientos muy intensos (llamémosle como queramos). No es fácil alejar de nosotros esa 'forma de querer' que nos engancha. Y más si sabes que de un modo u otro, esa persona estará en ti de por vida, ya sea contigo o sin ti.

jueves, 28 de abril de 2011

El chocolate ¿sustitutivo del sexo?

Dicen que el chocolate es un sustitutivo del sexo... y no entiendo por qué. Parece ser que estimula el cerebro, igual que lo hace el sexo, pero eso son cosas de los científicos, que analizan aquí y allá realidades que las personas normales ni entendemos ni podríamos entender, seguramente. Pero vamos, que haya más actividad en nuestro encefalograma cuando comemos chocolate y que también la haya cuando practicamos sexo... no me parece que sea razón suficiente para decir que uno puede sustituir al otro.


Yo soy un poco más objetiva y no veo por ningún lado la similitud que tienen ambas actividades, por muy bueno que esté el chocolate (¡con leche o blanco, por favor!). Últimamente, me ha dado por comer una barrita al día... y a mí las ganas no se me pasan . A lo mejor es que hay que comer toneladas, para que se te pasen las ganas del atracón que te has metido. Y además, veo ciertas diferencias:
  • El chocolate engorda, el sexo adelgaza.
  • El chocolate afecta negativamente a la piel, el sexo hace que sudemos y liberemos toxinas, por lo que limpia nuestros poros.
  • Con el chocolate siempre tenemos que andar controlándonos, con el sexo podemos repetir (si nos dejan).
  • Para bajar esa barrita de chocolate, hay que hacer algo de ejercicio (puede ser sexo, por qué no) y el sexo es un ejercicio en sí mismo.
  • El placer del chocolate es instantáneo y pasajero, una vez que te lo has comido, se acabó el placer (y llega el sentimiento de culpa). El placer sexual es pasajero, pero relaja los músculos y la tensión del cuerpo.
  • Y lo más importante, al menos a mí, el chocolate no me produce orgasmos (los nachos con queso, a lo mejor podrían :-) y el sexo sí.
Debo reconocer que mi teoría no es 100% verídica y exenta de crítica, porque he leído en algún artículo o post, puntos que defienden lo contrario... ¡pero oye! que por más que lo pienso no lo entiendo.

lunes, 25 de abril de 2011

Tú ya me entiendes

R: No entiendo que las mujeres se acuesten con un hombre en la primera cita.
Yo: ¿Por qué no?
R: Creo que es de ser un poco fresca.
Yo: Yo lo he hecho... [momento de tensión].
R: Bueeeeno, pero a ver, una vez es otra cosa...
Yo: Yo lo he hecho más de una vez.
R: A ver, no quiero decir... bueno, no sé, tú me entiendes.
Yo: mmmmm... no.

(*R es mujer)

C: Me parto contigo, hay un programa de radio en el que tendrías que trabajar.
Yo: ¿Cuál?
H: ¿De qué va?
C: Joder tío, pues es un programa en el que salen hablando tías cachondas de sexo. Muy guarrillas... te ponen bruto.
H: [risa nerviosa, señal de que lo ha captado].
Yo: Ajá, ¿y decías que te parecía que yo tenía que trabajar ahí?
C: ¡Sí! ...No, a ver, no quería decir que tú fueses... no, a ver... bueno, tú ya me entiendes.
Yo: No... yo creo que no.

(*C y H son hombres)

Disfruto muchísimo con las meteduras de pata ajenas (las de este tipo, claro). Sobre todo con los rostros teñidos del color del tomate y las justificaciones trabadas que a veces no hacen más que empeorar el planteamiento inicial... está claro que por muy liberales que intentemos mostrarnos, aún hay muchos prejuicios en el 'binomio' mujer-sexo ¿pensamos lo que decimos o decimos lo que pensamos?