martes, 25 de enero de 2011

¿Cabeza? ¿Corazón?

Cuando lo que te dicta el corazón está reñido con lo que sabes que te conviene, tienes un problema ¿Y qué haces? Para sentirte mejor necesitas escuchar y seguir a tu corazón, eso reconforta. Pero a la larga eso puede convertirse en un problema peor, por lo que ¿es mejor guiarse por la cabeza?

Cuando venimos al mundo nadie nos da un manual para sobrevivir. Tenemos un cuaderno en blanco que vamos llenando con cachos de experiencias propias, pero nunca tenemos la plena certeza de estar haciendo lo correcto. Solo el tiempo aclara las dudas (pero sin carácter retroactivo). Ni siquiera cuando afrontamos situaciones nuevas o difíciles se nos ofrece un tomo de consejos para vivir.

El caso es tomar una decisión: Seguir haciendo un papel que no sientes, pero el que dicta más o menos la poca razón que nos queda bajo presión, o arriesgarte a actuar como te apetece en cada momento, ser tú mismo, darlo todo y, quizás, afrontar las consecuencias y buscar un hombro sobre el que llorar después.

¿Qué es mejor: cabeza o corazón?

sábado, 22 de enero de 2011

Sin malos humos

Anoche salimos. A la hora de vestirnos pensábamos, como siempre, en no utilizar prendas difíciles de lavar. No nos acordábamos de la Ley Antitabaco. Pero al llegar al primer sitio... ¡olía a vainilla! Tardamos en darnos cuenta... No hay tabaco, no hay humo ¡Qué maravillosa sensación es levantarte por la mañana. oler tu ropa, y que huela a tu perfume! He podido guardar por primera vez una falda en el armario después de salir una noche y mis tacones de ante no apestan a cenicero.

Estoy encantada con que no se pueda fumar, aunque entiendo el cabreo de los hosteleros. Aún así, no todo es perfecto. En las puertas de las discotecas había montañas de colillas en el suelo, parecía una alfombra de almohadillas. Me cuesta mucho entender la falta de sensibilidad de la ciudadanía: que la gente escupa en el suelo del polideportivo en el que trabajo, que los fumadores dejen todos sus residuos tirados o que haya gente que, por sus coj****, siga fumando en el baño de una discoteca cual adolescente quinceañera que se esconde de sus papis.

Supongo que, como todo en la vida, debemos ir poco a poco, hasta que al final se llegue a la meta propuesta. Aunque por el camino se nos olvide a veces el respeto y la empatía con el prójimo.

jueves, 20 de enero de 2011

Año nuevo ¿vida nueva?

Es una frase muy frecuente, aunque absurda. Ya sólo por pasar de un día a otro (como hacemos los 364 días restantes del año) parece que estamos destinados a encontrar un baúl lleno de novedades. Lo odio.

El año 2010 ha sido uno de los años más felices de mi vida en varios aspectos. Lo he tenido todo, hasta un punto en el que, por momentos, me llegaba a plantear si no estaría aprovechándome demasiado de la suerte, por si se me agotaba. Pero habría firmado porque el 2011 fuese igual. No mejor, sólo igual.

Por desgracia, nuestras vidas no dependen sólo de nosotros mismos y nuestras ganas. Tampoco de que seamos buenos o malos. Todo influye, y un pequeño hecho puede dar un vuelco a tu existencia en menos de un minuto. Y te miras al espejo y te preguntas si eres la misma persona del día anterior, y te tocas tu cuerpo y crees que te falta algo, y miras en tu interior y, por más que buscas, no eres capaz de encontrar esa gran felicidad que sentías hace escasos días. ¿Dónde se ha quedado? ¿En el 2010?

viernes, 14 de enero de 2011

Dos besos

Hay ocasiones en las que uno se para a pensar sobre las costumbres y le da la risa por lo absurdo o estúpido que es en el fondo ese 'gesto común'. Lo hacemos de forma casi inconsciente, por pura rutina, por mera repetición social y, puesto que vivimos los días sin casi pararnos a analizar desde una perspectiva crítica todo lo que nos rodea, seguimos haciéndolo y enseñando a los que vienen detrás a repetirlo.

Hablo de la tan española costumbre de dar dos besos ¿Qué es un beso? Un gesto de cariño, de amistad o de amor ¿no es así? Y, sin embargo, vamos regalando por ahí besos sin sentido, vacíos de sentimiento y significado. A veces incluso, de forma muy acertada, podríamos llamarlos 'golpes de la cara por cortesía'. Si contásemos todos los besos que hemos dado en nuestra vida adulta, podríamos llegar a la conclusión (sobretodo los menos amorosos) de que hemos repartido más besos entre gente ajena/desconocida/sin-interés que entre la gente a la que queremos. Ni te cuento ya en las culturas que dan tres besos.

Pues bien, me he cansado. Ya no quiero repartir besos vacíos (aunque a veces no hay más remedio). A partir de ahora, daré un solo beso y la mano cuando la ocasión lo requiera (como en la mayoría de los países del mundo). Muchos no-españoles 'flipan' con esta costumbre (me di cuenta en Londres en navidad). 

Como apreciación os diré que los niños, esos seres inocentes que aún no han sido corrompidos por la sociedad y la cultura, que aún viven sin prejuicios (los que tienen suerte), que son materia bruta, sin limar... dan un sólo beso, un beso cargado de significado y sentimiento... ¿En qué momento de nuestras vidas perdimos esa pureza, esa honestidad?

Contad besos y analizad el significado.

Un beso ;-)

lunes, 10 de enero de 2011

Volvemos a empezar

Con todo el dolor, digo adiós a las vacaciones navideñas y hola al nuevo año. Desaparecen los adornos, se apagan las luces, vuelven los atascos de hora punta y el estrés postvacacional. Poco a poco (o no tan poco a poco) nos vamos incorporando de nuevo al ritmo cotidiano, con el recuerdo fresco aún de esas mañanas sin despertador, de esos días de descanso o de esos momentos en los que hemos disfrutado de aquello que nos apetecía hacer.

La entrada al año nuevo siempre llega cargada de nuevos propósitos que llenan los gimnasios, enriquecen a los dietistas y nos llenan de ánimo por dentro con objetivos para ser más felices. Algunos permanecen y se cumplen, otros no llegan ni a marzo.

Para mí, esta segunda 'vuelta al cole', lo único que tiene de bueno es que a medida que pasan los días, éstos son más largos, hace mejor tiempo y nos vamos acercando pasito a pasito a la mejor estación del año: el verano. Año tras año, pienso en septiembre que ya queda poco para navidad y en enero que queda poco para el verano. Hay que ser optimista y fijar la mirada en algo que nos ilusione, que haga que nuestro choque de nuevo con la vida real sea menos duro.

Y si no, siempre nos quedan las rebajas y disfrutar de las cosas que nos han traído los Reyes Magos o Papá Noel. Yo disfrutaré de mis dos nuevos pares de botas, mis dos pares de botines y mis dos pares de zapatos... ellos siempre nos dan felicidad :-)