lunes, 28 de marzo de 2011

Las mujeres y el sexo

El pasado sábado tuve una revelación. Hasta la fecha, basándome en las conversaciones con mis amigas más cercanas, sostenía que las mujeres, en general, disfrutan del sexo igual que los hombres y no pueden vivir sin él. Por supuesto, excluyendo de este club a aquellas mujeres con unos ideales más conservadores.

Sin embargo, cenando con un grupo de amigas a las que podría decir que conozco de toda la vida, descubrí una realidad diferente e interesante que me hizo pensar y replantear mi teoría. Hay un porcentaje altísimo de mujeres a las que les cuesta mucho llegar al orgasmo. No es una tarea fácil para muchas y están muy limitadas a veces por el grado de entrega del hombre en dicha causa (es decir, por el interés que tenga éste en seguir las pautas que ella sabe que le gustan). Entonces, se abrían ante mí dos caminos:

- En primer lugar, es posible que muchas mujeres entreguen las riendas del acto sexual al hombre y se pongan en sus manos, vendiéndose por completo a los gustos que él tenga, que a veces no coinciden. En este caso, hay dos opciones más: puede que el hombre simplemente desconozca los gustos de la mujer en cuestión (y por eso no puede satisfacerla al 100% o al 80-90%) o puede que estemos ante el prototipo 'egoísta' (amante suspenso) que busca su propio placer y no se para a pensar en el de ella (existe, aunque cruzo los dedos para que no abunde). El porqué de que haya mujeres que se ponen en manos del hombre a la hora de tener relaciones sexuales es desconocido para mí ¿Puede ser timidez? ¿Inexperiencia? ¿Desinterés? Aún tengo que darle vueltas y hacer preguntas. Sin embargo, la solución es clara: La mujer debe coger las riendas a veces, compartirlas otras y entregarlas conscientemente cuando quiera (jugando al mismo nivel que el hombre), ya que la entrega puede ser muy satisfactoria, igual que el dominio. Para eso, es muy muy importante que una mujer se conozca, que descubra sus gustos, investigue, hable con otras mujeres y aprenda. Regla esencial: TENEMOS QUE CONOCERNOS A NOSOTRAS MISMAS (si no, quién nos va a conocer).

- Esto me trae al segundo camino: Un elevado número de mujeres no conoce sus gustos sexuales (o los conoce superficialmente), no se conoce a sí misma a fondo. Y aquí tengo más dudas, porque ¿qué es lo que hace que unas se conozcan y otras no? ¿es producto de la casualidad? ¿de la experiencia? ¿de la práctica? No sabría contestar, pero pondría la mano en el fuego al decir que, como pasa con todo, cuanto más practicas más sabes.

Por supuesto, no me olvido de que el sexo es cosa de dos. Puedes tener la suerte de dar con un amante de sobresaliente (SB), con el que encajas a la perfección y puedes explorar y ambos aprender mil cosas... puedes dar con el buen amante (B) con el que llegas a disfrutar mucho... o puedes dar con un amante regular (R) o pésimo (P) con el que no eres capaz de avanzar o, incluso, hay peligro de retroceso.

- Hay un claro tercer camino, que dejaba para el final porque es más obvio: Hay mujeres a las que les cuesta llegar al orgasmo, pero que se conocen tan bien que no supone un problema (si no dan con un amante R o P) porque saben sobradamente el camino que hay que seguir. Y hasta un cuarto camino, quizá menos frecuente, de aquellas mujeres que tienen mucha facilidad para llegar al orgasmo y que me atrevo a decir que siempre coincide con que se conocen muy bien a sí mismas (aunque también puedan chocar con un amante P, que convertiría el sexo en algo así como conducir con el freno de mano puesto).

miércoles, 23 de marzo de 2011

Un juego de café

No hay nada como la inocente ignorancia para hacer reír. Y es ésta una característica que define en ocasiones a nuestros abuelos, a los que tanto avance les viene grande. Pero a la vez, les hace mucho más enternecedores, sobre todo si ellos mismos se ríen de las situaciones en las que se meten sin querer.

Ayer, estuvimos cenando en casa de mi abuela. Al terminar, nos preparó unas infusiones y nos dijo muy contenta que había comprado un juego nuevo de tazas de café precioso que había visto muy barato en el escaparate de una tienda (uno más de 100). 'Son unas tazas llenas de flores y conejitos de colores... ahora os las pongo para que las estrenemos'.

Al principio ni siquiera nos fijamos, pero al empezar a beber en nuestras tacitas de estreno, caímos en que esos conejitos tan tiernos con tantos colores eran los conejitos de Play Boy. Por poco le escupo el poleo en la cara a mi abuela de la risa que me entró. Y por si los dibujos de fuera no eran suficientes, unas letras enormes con 'PLAY BOY' ocupaban el culo de la taza (para que puedas verlo bien cuando beba tu acompañante) por fuera y por dentro... os podéis imaginar las bromas que reinaban en la mesa en ese momento y la cara de mi abuela cuando se lo explicamos (con lo que es mi abuela) y le dijimos que había unas revistas a juego con las tazas que le llevaríamos el próximo día...

Eso sí, no hay que olvidar al dependiente que le vendió a mi pobre abuela semejantes tazas. Obviamente sería consciente de que ella desconocía la procedencia de esos dulces conejitos (no creería que era una abuela caliente... ¿o sí?), así que se lo debió pasar pipa envolviendo las tazas y le contaría a sus compañeros de piso barbudos al llegar a casa, partiéndose de risa (fijo), que había vendido unas tazas de 'simbología porno' a una tierna abuelita.

¡Ay estos abuelos! En cuanto les dejas sueltos te la lían... jaja.

martes, 15 de marzo de 2011

Felices 24

Un año más ha llegado una de las fechas más esperadas por mí en el calendario: Mi cumpleaños.

Por desgracia, esta vez no estaba precisamente ilusionada con el día de hoy. Demasiados cambios en mi vida. Lo que no ha cambiado, sin embargo, es que me he tirado todo el día estudiando.

Por suerte, me he escapado un rato de mi habitación para salir a cenar a un restaurante italiano con mi familia, que me ha regalado un equipo de esquí, dos abalorios más para mi pulsera Pandora, el diccionario de uso del español María Moliner y el perfume Hipnotic Poison de Dior que huele de maravilla. Tengo que decir que me ha hecho especial ilusión saber que mi hermano de 7 añitos se ha gastado sus ahorrillos en comprarme una de las dos piezas de Pandora... y la verdad es que dice mucho de él.

Este año no he pedido un deseo al soplar las velas. Me he enfadado con el mundo porque no se ha cumplido el deseo que pedí el año pasado, que era poder reunirme otra vez este año con todas las personas que estuvieron conmigo ese día... Ha sido un cumpleaños realmente raro. Ni siquiera como un día más.

Y aquí estoy otra vez, sentada delante de mis apuntes de Historia, intentando no pensar en la larga noche que me queda por delante para poder hacer algo útil en el examen de mañana. Eso sí, cuando salga de la universidad, lo primero que voy a hacer va a ser comprarme MIS regalos de cumpleaños.

Ya queda poco para las 00.00, lo estoy deseando...

domingo, 6 de marzo de 2011

La vida es lo que tú hagas de ella

Es una norma suprema de supervivencia. Y es cierta. A veces nos pasamos la vida lamentándonos, justificándonos y luchando contra viento y marea a la vez que decimos <<¿Por qué todo tiene que ser tan difícil?>> Y no lo es. Nosotros lo hacemos difícil, nosotros enrevesamos nuestras vidas.

Tenemos en nuestras manos el volante que guía nuestra existencia, el poder de convertirnos en aquella persona que queremos ser. Y, sin embargo, perdemos el tiempo intentando convencernos de que es complicado, de que hay trabas. No hay tantas. ¿Cómo quieres ser? Una persona sincera, de buenos sentimientos, respetuosa, inteligente, amable... Pues manos a la obra. No será una evolución rápida, pero tenemos mucho tiempo para construirnos a nosotros mismos.

De nada sirve refugiarnos en la lástima que nos damos si no hemos agotado todas nuestras herramientas para terminar de encajar el Lego.

Y si las has agotado y no lo has conseguido, entonces sí, ya puedes lamentarte...