miércoles, 23 de marzo de 2011

Un juego de café

No hay nada como la inocente ignorancia para hacer reír. Y es ésta una característica que define en ocasiones a nuestros abuelos, a los que tanto avance les viene grande. Pero a la vez, les hace mucho más enternecedores, sobre todo si ellos mismos se ríen de las situaciones en las que se meten sin querer.

Ayer, estuvimos cenando en casa de mi abuela. Al terminar, nos preparó unas infusiones y nos dijo muy contenta que había comprado un juego nuevo de tazas de café precioso que había visto muy barato en el escaparate de una tienda (uno más de 100). 'Son unas tazas llenas de flores y conejitos de colores... ahora os las pongo para que las estrenemos'.

Al principio ni siquiera nos fijamos, pero al empezar a beber en nuestras tacitas de estreno, caímos en que esos conejitos tan tiernos con tantos colores eran los conejitos de Play Boy. Por poco le escupo el poleo en la cara a mi abuela de la risa que me entró. Y por si los dibujos de fuera no eran suficientes, unas letras enormes con 'PLAY BOY' ocupaban el culo de la taza (para que puedas verlo bien cuando beba tu acompañante) por fuera y por dentro... os podéis imaginar las bromas que reinaban en la mesa en ese momento y la cara de mi abuela cuando se lo explicamos (con lo que es mi abuela) y le dijimos que había unas revistas a juego con las tazas que le llevaríamos el próximo día...

Eso sí, no hay que olvidar al dependiente que le vendió a mi pobre abuela semejantes tazas. Obviamente sería consciente de que ella desconocía la procedencia de esos dulces conejitos (no creería que era una abuela caliente... ¿o sí?), así que se lo debió pasar pipa envolviendo las tazas y le contaría a sus compañeros de piso barbudos al llegar a casa, partiéndose de risa (fijo), que había vendido unas tazas de 'simbología porno' a una tierna abuelita.

¡Ay estos abuelos! En cuanto les dejas sueltos te la lían... jaja.

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