jueves, 30 de junio de 2011

Luces, rebajas y acción

Estamos en época de rebajas. Eso quiere decir que durante las próximas semanas gastaremos, como decía Richard Gere en Pretty Woman, 'cantidades indecentes de dinero' y pasaremos largas horas deambulando entre tienda y tienda.

Ya son muchos los años de experiencia, pero hay algo que nunca cambia: Las malditas luces de los probadores. Es algo muy comentado entre el público femenino, algo para llevarnos las manos a la cabeza y tirarnos de los pelos. Parece mentira que con lo estudiado que está el espacio en un comercio (la ubicación de las prendas, las zonas frías y calientes, los puntos muertos...) obvien (a sabiendas) algo esencial como es el probador.

Pues bien, entras en la tienda, cargas con toneladas de prendas maravillosas, paseas alegremente de un lado a otro y llegas al probador (donde, por supuesto, tienes que agruparlas de seis en seis y dejarle a la dependienta el triple de prendas de las que vas meter, para luego estar saliendo a medio vestir 'te dejo éstas y cojo éstas'). Y entonces sucede la catástrofe. Hay probadores hechos aposta para que no compres, todo culpa de la luz. A quién se le ha ocurrido, por Dios, poner luces desde arriba. Es una norma básica: desde arriba desfavorece y muestra todas nuestras imperfecciones (a unas más y a otras menos, claaaaaaro). Llegado este momento, solo queda llorar. Son muchas las mujeres que deciden ponerse a régimen (o bien no volver a comer en la vida), apuntarse al gimnasio (o no dejar de correr en la vida) y beber 50 litros de agua al día en este momento (u optan por vestir túnicas desde entonces).

Y es que es algo temido por todas. Pero hay excepciones. Los probadores de H&M son la repera. Si tuviese que elegir un sitio para ligarme a un tío, elegiría un probador de H&M. Curvas sinuosas, piel tersa... ¿y por qué? Porque no hay luz. Sin embargo, el último sitio donde se  me ocurriría ir es a un probador de Blanco... tiene que haber algún extraño motivo por el cual desean arruinarnos la vida... o es que han pactado con la revista In Touch o Cuore, porque cuando sales de ahí te dan ganas de comprártelas para ver las secciones de 'Aaaaargg' donde puedes ver todos los culos de las famosas dinamitados con Photoshop (sí, lo siento chicas, Photoshop también se usa para jod** cuerpos) y después, pasado el momento de ansiedad y calmado el espíritu, hasta te planteas permitirte un helado con extra de toppings.

Pido, de corazón, que se replantee la colocación de las bombillas en los probadores. Al fin y al cabo estamos en época de crisis y hay que potenciar el consumo ¿no? No se me ocurre una forma mejor de hacerlo... :-)

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