sábado, 13 de agosto de 2011

Embarrassing trouble

Primera 'liada' londinense.
Lugar:Wetmister.
Hora: Mediodía.
Suceso: Cual guiri en el rastro de Cascorro de Madrid, saco mi súper cámara de fotos del bolso y me lo dejo abierto. Paseo tranquilamente como una inocente turista y al ir a pagar la comida ¡sorpresa! Where´s my wallet? Shit!!! Fuck!!! (¿dónde está mi cartera? etc., etc.). Sí, estaba en lo cierto, no era una de esas veces en las que tu cartera se pierde en lo profundo de tu bolso de Mary Poppins. Bye, bye a mis libras en efectivo, mi DNI, mis tarjetas de crédito y mi tarjeta SIMM del móvil español. Voy tan despistada por la vida que lo mismo un día me roban el tanga y sólo me entero porque me da mucho el aire (ya, vaaaaaale, tampoco un tanga te 'abriga').

Pero esa no es la liada no. Ojalá. Lo más triste viene a continuación.

Íbamos de camino a la comisaría a poner la denuncia cuando a mis padres se les encendió la bombilla y nos dijeron que alegásemos que había sido un robo (y no un hurto) por temas de seguro (¡qué miedo, a  ver si ahora me van a cazar por contarlo en el blog!). Total, que dejo a mi hermana todas mis cosas (no podía entrar con el bolso y decir que me lo habían robado, que soy muy lista) y me dirijo a la comisaría intentando practicar lo que iba a denunciar, puesto que como ya os imagináis, tenía que hacerlo en inglés. Espero un rato y llega mi turno. Me atiende un policía muy amable al cual doy todos los datos de mi 'robo' con una cara de pena que me llega hasta el suelo (seguro que quería abrazarme, pero la ley no se lo permitió). Y después de tomar nota me dice: -Wait a minute, lady- se levanta y se mete en una sala. Y yo justo en ese momento caigo en que en Londres hay cámaras por todos los rincones... ¡ay madre! me dieron ganas de salir corriendo, ya me veía entre rejas, con el atuendo de rayas (-¡Con lo mal que me quedan las rayas, tía!-) y la cadena y la bola en el pie.

Y llegó de nuevo el poli y al ver mi cara de acojone me dijo (traduzco) -No se preocupe señorita, ahora va a venir a buscarla un coche patrulla y van a llevarla a la zona donde ocurrió el delito para ver si encuentra su documentación y reconoce al ladrón- (y pretendía animarme el amigo). En ese momento se me saltaron las lágrimas por meterme en semejante berenjenal (¿no nos decían siempre los padres que no había que mentir?). ¡Shit! ¡Shit! ¡Shit!. Mientras esperaba a que me detuviesen avisé a mi hermana del suceso, que a su vez avisó a mis padres del suceso, los cuales a su vez me quemaron a llamadas, las cuales yo no cogía por miedo a que hubiese micrófonos con traductores detrás esperando mi confesión. Como no cogía las llamadas me mandaban mensajes en plan: 'Di que no sabes hablar inglés' (después de haber hecho la denuncia en el mejor inglés que me ha salido en la vida) y yo pensaba -Madre mía, menos mal que se supone que me quieren, si no pensaría que pretenden deshacerse de mí- ; o 'Hazte la tonta' y yo -si digo que no sé inglés ya van a pensar que soy tonta-; o 'Huye, rápido' -Vale, soy tonta, les he dicho hasta mi talla de sujetador... podrían venir a buscarme en 0,5 segundos-... OMG! (traducción: Oh my God! y cara de pijo-de-pelo-raya-en-oreja)¡Vamos, que no tenía escapatoria!

Cuando llegó el coche de policía me metieron en una especie de sala de confesiones como las de las pelis, con espejo y todo. Vi mi cara de tonta reflejada en él, sí. Seguro que Horatio (CSI) estaba partiéndose detrás del cristal. Me hicieron las mismas preguntas y yo estaba a punto de reventar y confesar como Brenda la del trono de 'Mujeres y Hombres y Viceversa' el otro día (ese programa que alimenta nuestra cultura general de una forma escalofriante). Y entonces empecé a hacerme la tonta, a cambiar unas palabras por otras y a decir que nooooo, que no podía reconocer al chico, que no había sido un tirón de bolso y que -Sorrrrrrrry, i don spikkkk inglis veri güel-. Y ya, cuando confirmaron que realmente no era muy lista, me dejaron marchar. Yo no sabía si alegrarme o irme del país por vergüenza (con el ego que yo tengo, oiga usted).

Y ahí estaba mi hermana, esperándome en la esquina entre lágrimas, con mi bolso debajo de la cazadora, diciéndome -Ayyyyyy ¡qué miedo he pasado! Creí que la próxima vez que te vería sería dentro de un horario de visitas-. No sé que habría sido mejor si eso o que pensasen que tenía un problema cerebral.

P.D.: Ssshhhhhhh, que esto no me ha pasado a mí ¿eh? que es a una amiga de una amiga de una amiga de su pueblo y seguro que no es ni verdad ¡vamos, hombre!

2 comentarios:

  1. jajajajaja me parto!

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    1. Yo ahora también, pero imagínate en el momento... pocas risas me salían a mí. Jaja.

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