domingo, 7 de agosto de 2011

You can´t go outside today

Como el mismo título indica, llevo encerrada en mi habitación desde anoche, y no por estar haciendo malabarismos sexuales, por desgracia. Me he levantado a las 10 a.m., ¡ah, sí! he salido de la habitación para dirigirme a la sucia cocina que compartimos con seis rooms más (ya os hablaré un poco de mis vecinos raros), he desayunado unos deliciosos mini-muffins de arándanos (¿por qué en el Lidl de mi barrio no tienen éstas cosas?) y cuando ya estaba duchada y vestida ha empezado a llover como si no hubiese un mañana.

Cuando ha llegado S (S is my Sister, no Serena la de Gossip Girl) de correr dispuesta a vestirse para irnos a visitar Greenwich, nos hemos dicho: -Buah, démonos prisa que seguro que pronto parará-. Pooooobres inexpertas en la vida londinense. Y ahí estábamos las dos, vestidas, sentadas en nuestras respectivas camas y mirando por la ventana cruzando los dedos para que estos ingleses cerrasen el p*** grifo.

Y como me he leído el libro de 'El secreto', mi mente ha atraído el sol y la lluvia ha parado. Pero como no puedo estar atrayendo el pensamiento de forma constante, en cuanto hemos cogido las cosas se ha ido el sol y ha vuelto a llover a mares. Y así unas cuantas veces más: -Corre S, que ya sale el sol-, y el sol -Que noooooo chicas, que era broma-. Hasta tal punto que ya nos hemos tenido que quedar aquí a comer una ensalada de salmón... ¡me van a salir las ensaladas de salmón por las orejas! porque como nos da asco cocinar en esos sospechosos fogones solo nos hacemos ensaladas (eso sí, ayer fuimos al mercado de Portobello en Notting Hill y comimos una paella que me supo a gloria).

Y ahora otra vez sale el sol ¿será verdad esta vez? Por si acaso ya tengo el bolso en la mano (el paraguas y la canoa).

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