sábado, 24 de septiembre de 2011

Cibersexo


No os engañéis, el cibersexo no es algo aislado, está a la orden del día. Tampoco es nada nuevo, pero gracias a Whatsapp se ha reinventado porque lo puedes hacer hasta andando por la calle, con cuidado claro, porque te conviertes en un elemento inflamable. Hay personas, como algunos me han dicho, que no le encuentran la gracia a todo este asunto (ayyyy qué sosos) y supongo que menos aún si tienes pareja y la posibilidad de disfrutar del sexo real cuando quieras. Aún así, es una buena herramienta cuando: a) entre dos personas existe una limitación espacial; b) dos personas acaban de conocerse y no han tenido la oportunidad de darse un revolcón, pero están más calientes que el sol; c) una persona o las dos tienen mucha imaginación y gran capacidad de transmitir con palabras hechos sexuales. Además, el cibersexo puede ser complementario al sexo real en situaciones específicas o simplemente en un momento dado en el que te apetezca ser más atrevido con tu pareja (o con quien sea)  y salir de lo habitual. Jugar con las palabras para describir un polvo es excitante para el que lo escribe y para el que lo lee, y sobre todo si tienes arte para hacerlo.

Para aquellos que nunca lo han hecho y que les cuesta meterse en el papel, he de decir que no es una práctica absurda. Los niveles de calentón a los que puedes llegar son muy serios. Todo depende de la capacidad 'literaria' e imaginativa de uno y otro. Y sobre todo depende de que no te cortes ni un pelo y utilices expresiones muy explícitas ¿Cómo? Por ejemplo, detallando qué querrías que te hiciesen o qué es lo que te gustaría hacer, además de averiguar qué es lo que le gustaría al otro/a que le hicieran. Todo esto, obviamente, va mezclado con la masturbación, porque llegar a esas altas temperaturas y luego irte a dormir no puede ser sano para el cuerpo (pero eso ya es elección de cada cual).

Como todo, el cibersexo tienes sus ventajas y sus inconvenientes:

VENTAJAS. Siempre lo vas a hacer como a ti te gusta, porque sólo tienes que imaginarlo. También es una buena forma de ir calando un poco a la persona, conocer sus gustos y dejar caer los tuyos para un posible futuro encuentro. 

INCONVENIENTES. Puesto que tú siempre vas a imaginar el mejor sexo, el cibersexo puede desembocar en una decepción. Sí, puede ocurrir. A todos nos pueden gustar las mismas cosas, pero la clave está en cómo se hagan esas cosas. Por eso no está de más dejar caer los gustos propios, es un buen modo de hablar de ello sin que parezca que estás haciendo un pedido en el McAuto.

Luego puedes dar un paso más. Algo que, para mi gran sorpresa, también es muy habitual. El cibersexo no es sólo intercambiar mensajes sexuales explícitos (calientes/sucios). Un extra es el intercambio de fotografías. O el intercambio de vídeos. E incluso utilizar la web cam en vivo y en directo. -¡Esto ya es vicio! Pensarán muchas personas-. Pues sí, obviamente es puro placer, pero no hay nada de malo en dar una alegría a nuestro cuerpo dejando volar la imaginación... e incluso recreándote en momentos que han sido muy placenteros para ti.

Y para terminar, un pequeño apunte. Buscando información en internet he visto que esta práctica es tan habitual que hay numerosos estudios alrededor de ella para determinar los límites sobre qué es cibersexo y qué no, para establecer cuáles son las causas/motivos y cuáles las consecuencias a largo plazo (he leído que una es el 'aislamiento social' por la adicción al sexo a través de internet, por lo que añado que en este post hablo de cibersexo como una práctica excitante con alguien, sin más apreciaciones ni valoraciones). Es un tema realmente interesante que plantea muchos debates como, por ejemplo, si el cibersexo puede ser considerado infidelidad o no.

lunes, 12 de septiembre de 2011

El rollo-post

The end of holidays. Este es el tema del post que me digno a escribir después de más de dos semanas de ausencia (estoy muy vaguilla ¿eh? Se me deben estar yendo las fuerzas por otro lado). Y encima, después de tantos días de vacaciones blogueras, no se me ocurre otra cosa que un rollo-post, es decir, un post que es un  súper rollo (por si también estáis vagos y no lo habíais pillado a la primera). Nada de hablar de sexo ni de situaciones ridículas ni de pánico a ser detenida en el extranjero... ¡Pues vaya tostón de tía!

Como todos sabéis, septiembre es al año lo que el lunes es a la semana: *muuuuuuu duro. Otra vez el trabajo, la uni, las entregas, las lecturas obligatorias que usarías para avivar un fuego, las clases de inglés (que no de francés), el gimnasio (poco a poco, no os vayáis a hacer daño), los propósitos para la temporada 2011/2012, etc. Dicho mal y pronto, un 'coñazo'. (Ya he metido algo de sexo en el post. Es que si no no me quedo a gusto ¿sabes?).

Pero al tema, que no nos sobra el tiempo. Tengo que escribir un pequeño parrafito sentimental. La vuelta a la vida real siempre es dura, pero lo es más después de un mes de aventura londinense. Por ello, me quedaría con las ganas si no dijese que ha sido una experiencia increíble con la que he aprendido muchas cosas y que ha conseguido cambiar mi visión de otras (y que me ha desmelenado un poco, sí, o un poco más de lo que ya estaba). He conocido a gente a la que guardaré un gran cariño y con la que espero seguir en contacto (sé que alguno utiliza el traductor de Google para leer carnaza, pero esta vez no ha habido suerte, lo siento). Les agradezco de corazón su ayuda, el estar siempre dispuestos a echar un cable en el aprendizaje del idioma con una paciencia de santos, y confieso que estoy más que encantada de haberl@s conocido a tod@s.

Los últimos días en territorio anglosajón fueron muy tristes para mí. Paseé por la ciudad como si fuese la última vez (sí, soy un poco melodramática). La última tarde fuimos a Greenwich, nos sentamos en lo alto del monte y nos quedamos a ver, en silencio, como anochecía y empezaban a iluminarse todos los rascacielos de Canary Wharf y de la City (como el famoso Gherkin, más conocido como El Pepinillo, El Supositorio, El Pene... ¡uy! sexo otra vez) con el Támesis haciendo eses por el skyline de la ciudad. Esa es la imagen con la que me quedo.

Y bueno, no creáis que todo son lágrimas porque, aunque difícil, la vuelta también me deparaba agradables sorpresas: clima veraniego (pero veraniego en plan spanish, no en plan english), manjares cocinados por papá y unos días de playita/relaX/no-tan-relaX en el Algarve (sur de Portugal). Maravillosa vuelta ¿no? Una buena forma de frenar el impacto de la caída de morros al mundo real.

Compartiré una pequeña memoria en imágenes de My English Month en cuanto me quite esta vaguería de encima que es como un neopreno. Y aún queda en mi despensa alguna que otra historieta londinense que compartir, habrá que buscarle un buen enfoque.  Si no, siempre quedará empezar la cacería de carne fresca para el blog.

Espero que hayáis tenido un verano genial.
P.D.: pero no tan genial como el mío, que si no no tiene gracia :)