lunes, 12 de septiembre de 2011

El rollo-post

The end of holidays. Este es el tema del post que me digno a escribir después de más de dos semanas de ausencia (estoy muy vaguilla ¿eh? Se me deben estar yendo las fuerzas por otro lado). Y encima, después de tantos días de vacaciones blogueras, no se me ocurre otra cosa que un rollo-post, es decir, un post que es un  súper rollo (por si también estáis vagos y no lo habíais pillado a la primera). Nada de hablar de sexo ni de situaciones ridículas ni de pánico a ser detenida en el extranjero... ¡Pues vaya tostón de tía!

Como todos sabéis, septiembre es al año lo que el lunes es a la semana: *muuuuuuu duro. Otra vez el trabajo, la uni, las entregas, las lecturas obligatorias que usarías para avivar un fuego, las clases de inglés (que no de francés), el gimnasio (poco a poco, no os vayáis a hacer daño), los propósitos para la temporada 2011/2012, etc. Dicho mal y pronto, un 'coñazo'. (Ya he metido algo de sexo en el post. Es que si no no me quedo a gusto ¿sabes?).

Pero al tema, que no nos sobra el tiempo. Tengo que escribir un pequeño parrafito sentimental. La vuelta a la vida real siempre es dura, pero lo es más después de un mes de aventura londinense. Por ello, me quedaría con las ganas si no dijese que ha sido una experiencia increíble con la que he aprendido muchas cosas y que ha conseguido cambiar mi visión de otras (y que me ha desmelenado un poco, sí, o un poco más de lo que ya estaba). He conocido a gente a la que guardaré un gran cariño y con la que espero seguir en contacto (sé que alguno utiliza el traductor de Google para leer carnaza, pero esta vez no ha habido suerte, lo siento). Les agradezco de corazón su ayuda, el estar siempre dispuestos a echar un cable en el aprendizaje del idioma con una paciencia de santos, y confieso que estoy más que encantada de haberl@s conocido a tod@s.

Los últimos días en territorio anglosajón fueron muy tristes para mí. Paseé por la ciudad como si fuese la última vez (sí, soy un poco melodramática). La última tarde fuimos a Greenwich, nos sentamos en lo alto del monte y nos quedamos a ver, en silencio, como anochecía y empezaban a iluminarse todos los rascacielos de Canary Wharf y de la City (como el famoso Gherkin, más conocido como El Pepinillo, El Supositorio, El Pene... ¡uy! sexo otra vez) con el Támesis haciendo eses por el skyline de la ciudad. Esa es la imagen con la que me quedo.

Y bueno, no creáis que todo son lágrimas porque, aunque difícil, la vuelta también me deparaba agradables sorpresas: clima veraniego (pero veraniego en plan spanish, no en plan english), manjares cocinados por papá y unos días de playita/relaX/no-tan-relaX en el Algarve (sur de Portugal). Maravillosa vuelta ¿no? Una buena forma de frenar el impacto de la caída de morros al mundo real.

Compartiré una pequeña memoria en imágenes de My English Month en cuanto me quite esta vaguería de encima que es como un neopreno. Y aún queda en mi despensa alguna que otra historieta londinense que compartir, habrá que buscarle un buen enfoque.  Si no, siempre quedará empezar la cacería de carne fresca para el blog.

Espero que hayáis tenido un verano genial.
P.D.: pero no tan genial como el mío, que si no no tiene gracia :)

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