viernes, 25 de noviembre de 2011

El mago

Hoy es el cumpleaños de mi hermano pequeño y me ha venido a la cabeza su cumple del año pasado:

Mis padres contrataron a un mago para que entretuviese a todos los demonios que no paran de gritar, saltar, correr y lanzarse comida. El tío era realmente bueno (que no es lo mismo que 'estaba realmente bueno', porque el pobre... ¡es que ni la magia hace milagros!). Como hermana, me tocó hacer de conejillo de Indias para uno de los números. No creáis que no intenté negarme, pero no podía tirarme al suelo y patalear (¿podía?) y tampoco iba a quedar como 'la hermana aguafiestas'. La historia iba de telepatía y la verdad es que, si el chico hubiese sido otro, habría sido divertido que me leyese la mente y decirle un par de cosas. Pero en este caso ni de broma. Pues bien, empezó pidiéndome que apuntase mi teléfono en un papel y lo metiese en su bolsillo, a lo que yo respondí instintivamente: '¿estarás de coña no?' (como animales que somos, nuestro instinto de supervivencia salta cual airbag). Mientras, los padres se reían y decían 'anda listo' y cosas del estilo (yo ya estaba empezando a estar hasta el moño de la gracia). 'Ese teléfono es falso señorita', me dice. Y, tras varios intentos de timarle, terminé poniendo mi teléfono real (ya por miedo a que tuviese poderes de verdad o a que los niños terminasen lanzándome pelotazos por pesada). Mi hermana me dijo: -eres gilipollas, ¿cómo apuntas tu teléfono real?-.

No recuerdo exactamente el truco (oficial), pero tampoco es el caso. Sin embargo, sí recuerdo lo que me pareció el truco del almendruco. Al terminar su show se acercó a mí y me pidió perdón si me había molestado, que era parte del número. Me sentí fatal: 'jope, qué malpensada soy...' me dije. Pues bien, a las dos semanas, más o menos, me llamó un número que no conocía. Primero me preguntó '¿Eres...?' y cuando dije que sí, dijo que era 'el mago' (ganas de colgar). Me dijo que sentía el atrevimiento, pero que sólo quería saber si podía enviarle fotos del espectáculo de ese día para su web (a día de hoy, no existe aún ¡Claro! como no le envié las fotos...). Yo le dije que llamase a mi madre para eso, que era la que le había contratado. Me dio la razón y me pidió perdón. También me dijo que no pensase mal (y lo remarcó). Pero semanas después me volvió a llamar. Yo no lo cogí, ya me estaba tocando las pelotas. Y entonces me mandó un par de mensajes a los que, por supuesto, no contesté. Y después se rindió, menos mal...

Conclusión: 1- La magia no existe, porque si no este tío habría sido Brad Pitt. 2- Los magos siempre han sido muy listos. 3- No seáis tan pardillas como yo y poned teléfonos falsos (a no ser, mentes calenturientas, que queráis que os llamen. Si es así, acompañad el número con alguna frase sugerente).

2 comentarios:

  1. Desde luego, Dora, ¿hay algo que no te haya ocurrido a ti?

    Suerte en los exámenes y que lo más especial que te ocurra en ellos sea aprobarlos todos. Bueno, si encuentras un mago, pero de los buenos, aprovéchalo.

    ResponderEliminar
  2. Ya lo tengo apuntado en mi arta a los Reyes Magos... jaja.

    ResponderEliminar

¿Qué opinas?