miércoles, 28 de diciembre de 2011

Ojito en la carretera

Chicas, me he rallado ¿Alguna de vosotras conduce? Yo, tras seis años de conducción, puedo afirmar que conducir, como el fútbol, saca lo peor de las personas (vale, saca la peor de mí). ¿Y por qué me he rallado? Porque hace un par de meses vi un vídeo en plena M-30 de Madrid tras el que confirmé que hay gente que está muy muy loca (por si me quedaban dudas). Consejo: No os metáis en líos jamás.

En ese momento me dije a mí misma que tenía que dejar mi actitud chulesca y controlar la furia que me genera la gente que conduce como si estuviese en Grand Theft Auto. Pero es que me cuesta no llamar 'gilipollas' al típico mamón de coche negro, con alerón, bajos y cristales tintados que se cree Michael Knight en su Coche Fantástico. Y es que se me llena la boca...  (insultándoles, obviamente, ¿qué habíais pensado?).  

Dos situaciones:
  • Mamón de coche negro. Mi calle. Hora: dejémoslo en media noche. Maniobra: Voy a sacar el coche y veo de lejos al tonto de turno que acelera a un kilómetro de distancia sin apartarse al carril izquierdo para evitar que yo salga. Pasa por mi lado con cara de capullo y le enseño mi precioso dedo corazón. Frena. Me cago. Saco el coche e intento adelantarle pero acelera y no me deja pasar ni cambiarme de carril ni nada. Me cago de miedo elevado al cuadrado. Pero me envalentono y le doy las largas... ¡en qué momento! Disminuye la velocidad hasta casi frenar impidiendo que yo le pase. Al final él gira por una calle a la izquierda y ya puedo seguir mi camino, eso sí, con el corazón que parecía estar bailando samba (esto no es sexo, aquí sí se permite).
    Conclusión: Evitar roces con Seat León negro, Golf negro tuneado, Opel Astra con cristales tintados y, sobre todo, con el Renault Mégane dos modelos anterior.
  • Camionero come-culos. La carretera sigue la ley por la que se rige la naturaleza, sólo sobrevive el más fuerte. Y los camiones lo saben. Pero noooo, yo NO-ME-ACHANTO chicas (verbalmente, por supuesto). Si un camionero me cierra, yo le pongo a parir y le enseño una vez más mi tan recurrido dedo corazón, el cual saco por la ventana si es verano o golpeo contra el cristal si es invierno (raspándome bien los nudillos), a la vez que vocalizo bien la palabra C-A-B-R-O-N-A-Z-O. En una ocasión, la consecuencia de mi actitud (demasiado barrio-bajera, lo reconozco) fue que tuve a un camión pegado a mi culo durante unos 3 km más o menos y dándome las largas. Y si estás pensando en por qué narices yo no aceleré, te has adelantado. Pisé a fondo, lo que no es mucho contando con que no tengo un Aston Martin (ojalá), si no un Nissan Micra al que le pesa el culo como si se hubiese zampado todo el turrón de Madrid (aunque le adoro). Y esta pequeña circunstancia es lo que no me permitió darle esquinazo antes a pesar de que el camión fuese a 90 km/h. Eso sí: yo voy memorizando matrículas con la intención de ser tan capulla de escribir a su empresa para poner en su conocimiento que cuenta en su plantilla con un trabajador que conduce poniendo en riesgo la seguridad vial... porque el que ríe el último, ríe mejor.

Y ya sin bromas. Por favor, no conduzcáis como si estuvieseis en los coches de choque de la feria de vuestro pueblo, sed responsables... Que no estáis solos en la carretera (y me pongo seria).

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