jueves, 27 de diciembre de 2012

Los armarios y las pollas, grandes

Era demasiado fácil y he intentado posponerlo, pero al final me he rendido a los encantos de este delicado tema: Los penes y su tamaño ideal. Se oyen todo tipo de opiniones y leyendas, 'alguien me dijo una vez...', 'una amiga cree...', 'mi novia me aseguró...'. Y para ser sincera, sólo he escuchado a una mujer afirmar que prefiere penes pequeños. Y es lesbiana.

A mí los penes pequeñitos me dan pereza. Para hacerse un dedo estoy yo y ni siquiera me gusta especialmente. Aunque todo puede suplirse con otras cualidades. El sexo no es sólo penetración, lo deberíamos haber entendido ya. El sexo oral me enloquece (no todo el mundo lo hace igual de bien, claro, pero se aprende), así que no me importaría sustituir el "inconveniente" físico por una buena comida ("los chochos no se chupan, se comen"). O con una buena masturbación en pareja. Hay muchas posibilidades. Pero para la penetración, ¡un pene grande, ¡por favor!

martes, 4 de diciembre de 2012

Perdóname padre porque he pecado

Últimamente me siento fatal. Como sucia e impura. Creo que me he desviado del camino de la luz, acercándome más al del pecado y la perversión ¡Ay señor! ¿Hay algún remedio? ¿O mejor me voy acostumbrando a pecar? *(ver final)

#Confesión 1.

El pelo de las mujeres me excita. Soy fetichista. Iré compartiendo el resto de fetiches poco a poco, que pecar -¿o picar?- tanto de una vez me da como cosilla.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Día Internacional contra la Violencia de Género

Sería buena señal que este día no existiese dentro del calendario de Días Internacionales. Por desgracia, existe.

Y como una imagen vale más que mil palabras...

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El placer de una pluma

Aquí me tenéis... ¡Dibujando plumas para el nuevo diseño del blog! (foto)

Sé que os encantaría que contase que están acariciando mi suave cuerpo con una de estas plumas, por lugares recónditos (no diré inexplorados, aunque quede bonito, porque estaría mintiendo mucho), provocándome sensaciones muy placenteras y un deseo intenso de que recorran mi cuello, mi espalda, mis glúteos... Para bajar después por la cara interna de mis muslos y acariciar mi... coño (¡ay! Por fin lo he dicho... Me ENCANTA la palabra "coño", me pone a cien).

sábado, 3 de noviembre de 2012

Ojos negros

Su mirada es negra. Oscura y profunda. Con ella quiero que recorra cada parte de mi cuerpo, más algunas. Quiero que me desnude. Sus ojos siempre brillan y ocultan palabras que no se dicen en público, pero sí en la intimidad de las sábanas. En mi cabeza no paran de sonar. Estoy segura de que en la suya también. Sus ojos dicen lo que sus labios callan. Son puro sexo. Hablan de agarrar, de coger, de empujar, de empotrar... Hablan de placer. Y yo lo entiendo todo. Y quiero decirle que sé lo que piensa. Y que me excita. Su mirada quema, como yo. Como el lugar de mi cuerpo en el que se unen mis piernas. Ya lo he dicho. Me gustan los ojos descarados, que no se cortan, que se lanzan sobre ti. Los que esconden deseos ardientes.

domingo, 7 de octubre de 2012

He vuelto... Y más caliente que nunca

Vale. Esto no se puede consentir. Llevo casi dos meses sin escribir en el blog. Es la primera vez que hago una cosa así, pero tengo excusa. Llevo dos meses sin parar de follar. No he dormido siquiera. De día, de noche... Con uno, con otro, con varios a la vez... Rubios, morenos y MUY MORENOS. He adelgazado varios kilos sólo por el agua que he perdido de tanto sudar. Tengo hasta más músculo (vaginal, por supuesto). He cumplido muchas de mis fantasías (queridos, todas sería totalmente imposible en dos meses escasos). Ahora tengo una relación como la de la peli "Salvajes", que vi ayer y me inspiró (por decirlo con palabras bonitas porque, en realidad, la situación me puso cachonda y pensé: ¡qué zorra la tía! Porque me moría de pura envidia, de la malísima, por los dos pivones a los que se está tirando a la vez). Bueno, ¡qué digo! ¿por qué iba yo a tener envidia si tengo mi propio triángulo amoroso y feliz? 

lunes, 27 de agosto de 2012

¿Dónde follamos?

¡Por dios! ¿Es que ya está todo inventado? "El ser humano es extraordinario", lo dice Aquarius (y lo que dice Coca-Cola Company va a misa). Al grano. Me han descubierto una aplicación que es un milagro. Se llama MISPICADEROS.net. Me pilla a mí con con 18 (19, 20, 21, 22...), en mi época picaderomovil,  y les completo la base de datos madrileña en una semana.

Es una aplicación que localiza los puntos "donde puedes hacer el amor". Vamos, donde puedes ir a follar según tu provincia, población, barrio... (only Spain). ¡Madre del amor hermoso! Metes "Madrid" (bueno, tú mete lo que quieras, yo empiezo por meter "Madrid" en el buscador) ¡¡¡y te salen casi 900 puntos!!! E incluye mapa para que no te quedes con ninguna duda geográfica (no vaya a ser que no mojes por eso) y una breve explicación del lugar como: Fácil acceso con el coche o ¡Cuidado!, hay mirones. Además, puedes contribuir a ensanchar esta rica fuente de conocimiento con los lugares que tú conozcas (pillín/a).

lunes, 20 de agosto de 2012

Infiel tú, ¿infiel yo?

Bacanal - Paul Cézanne
ATENCIÓN: Zona de arenas movedizas. Partiendo de la base de que cada uno tendrá en este campo su opinión y experiencia y que yo hablo de la mía, lanzo mi pregunta: ¿Perdonaríais una infidelidad? 

"¿YO? Nunca en la vida, jamás de los jamases". De primeras, todos tenemos respuesta. Tenemos nuestros valores, estamos convencidos de ellos, por eso son nuestros. Pero tanto si estamos seguros de que no lo perdonaríamos, como si estamos seguros de que sí... no lo sabremos hasta que no pase (y cruzo los dedos por ti, baby). Unos dicen "jamás", otros dicen "por qué no". Pero muchas veces se convierte en una tragedia griega.

Venga, me mojo.

jueves, 26 de julio de 2012

"Agente, he sido mala"

¿Qué nos pasa a las mujeres con los uniformes? Para qué mentir, a mí me ponen bruta, aunque podría decir "nos ponen", porque somos muchas. Podría hacer referencia a unas cuantas conversaciones femeninas de lo más salvajes. Quizá, la frase más típica y conocida es la dirigida a los bomberos: "Apaga mi fuego con tu graaaan manguera, por favor, ¡que ardo!". Pero os voy a contar un secreto. A mí el que más me gusta es otro los clásicos: El policía. "Sí, señor agente, he sido muy mala... he cometido un grave delito. Creo que debería ponerme las esposas y detenerme, porque soy muyyyy peligrosa". Me encanta. Me lo paso pirata yo sola. Si me oyese decir esto uno de mis mejores amigos, me mataría. Odia a los polis.

viernes, 13 de julio de 2012

Educación sexual

Tenía 16 años cuando se me rompió un preservativo por primera vez (y última, porque creo recordar que no me ha vuelto a pasar). Era sábado por la noche y, en ese momento, la píldora del día después la vendían sólo con receta médica. En urgencias no las hacen y no había centros de planificación familiar abiertos (donde las dan gratis). Tuve que llamar a mi madre y contarle lo que había pasado. El domingo por la mañana me llevó a una clínica privada donde nos hicieron una receta. Después no podía faltar la charla sobre sexo (síii, quizá un pelín tarde). Me dio mucha vergüenza, pero menos mal que estaba ella para ayudarme. Durante meses tuve miedo de que me volviese a ocurrir.

miércoles, 4 de julio de 2012

Una relación, un juego de poder

Siempre he dicho que las relaciones de pareja son juegos de poder. Una cuerda con un miembro en cada extremo tirando de ella. El poder es el que es, por eso cuanto más tiene uno, menos tiene el otro. En toda relación una parte tiene más poder que la otra. Es muy común oír a los amigos quejarse de su pareja egoísta, que siempre hace lo que quiere... que lleva la batuta. Y el que tiene menos poder sigue el ritmo del baile como puede, igual que yo en mi primera clase de aeróbic. Se va adaptando. Va aceptando más y más cosas para evitar las discusiones que surgen cuando los deseos de los miembros no cuadran.

jueves, 28 de junio de 2012

Tengo un hijo

Película "Como la vida misma"
¿Qué pasa cuando te estás ligando a alguien y, de repente, te dice "tengo un hijo"?

Con X años (no seré yo quien diga cuántos) no es nada alarmante, nada del otro mundo. Pero cuando estás en plena veintena puede dar un poco de pánico. A mí por lo menos. Pero oye, pensando en lado positivo... tiene sus ventajas ¿no? Se presupone que la persona será más responsable (mmm... no tiene porqué), con los objetivos más claros (mmm... no tiene porqué) y unas prioridades definidas (mmm... no tiene porqué).

¿Qué es lo que nos da tanto miedo? Sólo puedo hablar por mí. Hace unos años, ligué con un chico que iba al mismo gimnasio que yo. Yo no me cortaba ni un pelo y él se mostraba un poco tímido. Hablábamos por MSN, la cosa se ponía calentita, ambos teníamos claro a lo que íbamos y, VOILÁ:

jueves, 21 de junio de 2012

La curiosidad mató al gato

Una vez, cuando era más joven (je-je-je), mi novio leyó mi diario. Pobre. Ahí comprendí bien lo que quiere decir la expresión "la curiosidad mató al gato". Llevábamos dos años saliendo, pero la cosa estaba más que muerta y yo era incapaz de dejarle. Le quería mucho, pero, y aquí viene el topicazo number one, no estaba enamorada de él.

Un día empecé a salir por un ambiente nuevo, a conocer gente nueva y, sobre todo,  a entrar en contacto con chicos nuevos. Una tarde rondaba por allí un chico que me llamó mucho la atención (que estaba como un queso). Yo estaba "comprometida" y la infidelidad no era una opción, pero el chico me atraía muchísimo. Todo empezó con unas miradas de lejos. Miradas que no se pueden evitar cuando alguien te ha gustado físicamente, con las que no pretendes nada, sólo alegrarte la vista. En un momento dado, él se acercó a mí y empezó a hablar conmigo. Era algo más mayor que yo (mi debilidad). Me sentía fatal, porque estaba cerca de entrar en paro cardíaco de la excitación que me producía sólo su mirada y cómo me hablaba.

jueves, 31 de mayo de 2012

Es míiiio, mi tesoro...

Reconozco que soy una persona con unos niveles de paciencia por debajo de cero. Muy por debajo. Y también reconozco que soy cero objetiva, porque a veces me sacan de quicio las mismas cosas que hago yo con toda naturalidad.

Me gusta participar en los planes ajenos. Pero no me gusta que participen en los míos sin previa invitación (y cuando digo previa no digo que te tengan pillado por los huevos, sino que salga de mí de forma voluntaria). Hago bromas que me revienta que me hagan o lanzo comentarios (cual dardos) que, de hacer su recorrido en sentido inverso, se me clavan profundamente (y no esos "dardos" ni ese "profundamente"). Suelo contar cosas a mis amigas que no me gustaría que otros contasen a sus amigos... y dejémoslo en un "etc.".

domingo, 13 de mayo de 2012

Amigas y novios y viceversa


¿Con quién creéis que tenéis más compromiso, con amig@s o con novi@s?

Tras mi prolongada ausencia (porque había atasco... ¡ah no! que eso es lo que digo cuando llego tarde...) por período de exámenes, durante la que he ido viendo cómo las visitas diarias bajaban poco a poco (qué rápido os rendís ¿eh? Nadal no llegó a la cima tirando la toalla a la primera de cambio), me he encontrado en un momento de "Y ahora, ¿sobre qué escribo?". Ya sabéis, el típico bloqueo de artista... [ejem, ejem]. Así que he recurrido a mi "Cuaderno SOS" en el que apunto situaciones que en un momento dado me parecen idóneas para comentar (ese momento puede ser, perfectamente, bajo los [siempre leves] efectos del alcohol y, como resultado, el tema puede no ser taaaan idóneo como en un principio parecía). Pero como dice mi abuela: "A falta de una buena torrija, buena es una galleta de diabéticos".

Proseguiré mi planteamiento inicial con un ejemplo (hablaré para las mujeres heterosexuales porque si no voy a plagar el post de arrobas y de "os/as", pero es perfectamente adaptable). Imagínate que tienes un novio y una buena amiga (pero buena, buena). Si ambos se liaran ¿quién te decepcionaría más? Si miramos el lado positivo (sieeeeeeeeempre lo hay, tenemos que autoconvencernos de ello), te has librado de un cabrón con mayúsculas. Pero ¿y tu amiga? Tu amiga es una zorrona (también con mayúsculas). Tranquila, ya nos encargaremos el resto de amigas de ella. De hecho, una amiga mía (buena, buena de verdad ¿eh?) me ha comentado que existe un mal de ojo que consiste en escribir el nombre de la zorrona en un papel y meterlo en el congelador en un tarro con vinagre blanco (en Internet encontraréis varias versiones... ¡y yo me reía! ¡qué bien me habría venido a mí este hechizo de haberlo conocido antes!).

jueves, 19 de abril de 2012

¿Cómo se lo montan tus vecinos?


¿Alguna vez habéis escuchado a vuestro/a vecino/a gimiendo de placer? ¿Alguna vez habéis sentido un odio profundo (pura envidia) mientras a vuestro/a vecino/a se le ponían los ojitos en blanco, podemos suponer, del pedazo de polvo loco que estaba echando? 

Tengo una vecina que folla que da gusto. Y además, suele coincidir que siempre se oyen sus gemidos los sábados (a lo mejor es que el resto de días de la semana no me pilla en casa porque estoy yo, con un poco de suerte, haciendo lo mismo que ella los sábados... quién sabe). Tiene entre 50 y 60 años, se conserva muy bien y desprende cierto aire de femme fatale. A mí me recuerda un poco a Samantha, mi queridísimo personaje de Sexo en Nueva York. Ya querrían muchas de 20 y de 30 tener su fuerza sexual... ¡Vaya tigresa! Y la descubrí porque, cada vez que estaba "de faena", mi hermana me llamaba, con los ojos hechos chiribitas, porque gritaban y hablaban tan alto que parecía que estaban en su habitación. No miento. Sólo nos falta hacernos unas palomitas, porque nos sentamos y comentamos los detalles de la jugada cual cronista de eventos deportivos (de goles va la cosa).

Después tengo otro vecino, éste en la veintena, que también corre el riesgo de romper copas de cristal cada vez que se lo monta con su novia. Luego ves a la parejita y jamás dirías que podrían alcanzar esos niveles pasionales, son tan formalitos y tan monos... aunque realmente, a la que más se oye es a ella, que debe ser una amazona salvaje en sus artes amatorias. Pongamos que mi vecino se llama, por ejemplo, Luis (no desvelaré su identidad): -¡Ay, Luis! ¡Luis! ¡LUIIIIIIIIIIIIIIIIIIIS! ¡Síiiiii! ¡Para, para, paaaaaara! ¡Noooo! ¡Sigue! ¡Aaaaaahhh! ¡Aaaaaaaaaaaaaaaahhh!- ¡Pero qué bárbaro! ¡Qué bien se lo montan!

Y claro, podéis imaginar que mientras lo estás escuchando, te estás "comiendo los mocos", como se dice vulgarmente, porque si estuvieses como ellos, no les oirías ¡Qué tortura, dios mío! (bueno, tú dios tápate los oídos, que esto en el cielo no está permitido...).

martes, 10 de abril de 2012

Pasividad sexual

El otro día recibí un mensaje por Twitter que me pareció muy interesante. Un tuitero compartía conmigo un consejo para hacer que un hombre repitiese contigo en la cama:
“También nos gusta que sean activas. Caso verídico: Una chica detrás de mí durante meses, muy calientes ¡¡¡Se quita la ropa sola!!! Se tumba y me dice ‘hazme algo si quieres’. Andando, todo el erotismo al traste… No la volví a llamar”.

Me metí en situación y se me pusieron los pelos de punta (y no de excitación). Lo entiendo perfectamente y comparto esta opinión en los dos sentidos (obviamente), tanto para chicos como para chicas. Cada persona tiene unos gustos y cada uno jugamos un papel en la cama (no todas vamos a ser una amazonas calientes ni todos van a ser Mr. Fucker). Pero es cierto que cuando te gusta el sexo (y ya no digo si eres un hooligan sexual) disfrutas de una sesión si la otra persona está activa. Si vas, te quitas las bragas o los boxer y ¡hala! ¡Sírvete tú mismo/a! Como si contigo no fuese la cosa… es un bajón de narices. De hecho, a mí me pasaría exactamente igual. Ya no sólo es que no hubiese vuelto a llamar, sino que, seguramente, no habría hecho nada… habría respondido -¿¿Si quiero?? ¿Qué eres, una máquina expendedora? Pues mira no, ahora ya no quiero, gracias-.

Y no confundamos. Cuando te va la marcha y eres fan de los “juegos de poder”, tienes que posicionarte: o eres el que manda o eres el que “obedece”.  Siempre hay una de las dos personas que lleva la batuta (exactamente igual que cuando bailas). Pero, BAJO NINGÚN CONCEPTO, esto significa que seas pasivo. Que te tumbes en la cama y te dejes hacer. Hasta cuando obedeces o eres el “mandado” puedes/debes/deberías tener una actitud activa. Es decir, que participes en el juego. A lo mejor estás sentado en una silla atado de pies y manos, no te mueves, pero gimes, gesticulas, haces fuerza, dices que te gusta o que no, sueltas expresiones (más o menos light según la persona). Este es un claro ejemplo (algo extremo) que demuestra que puedes ser activo aún sin poder moverte. Pues más aún en una situación de sexo más convencional. A lo mejor te tapan la boca, pero puedes emitir sonidos, mover las manos… 

Otro ejemplo. Reconozco que a mí me encanta estar encima en la cama. Ser yo la que se mueve y marca el ritmo. Pero también me encanta “el misionero”. Y que se me entienda, el misionero parece tener mala fama porque es la típica postura clásica de tú me penetras y yo me dejo penetrar… y no tiene por qué. Un misionero adaptado a mi gusto. Tú me penetras y yo subo las caderas hacia arriba, o te pido que me agarres del culo, o subo las piernas, te cojo la cintura, te araño la espalda (si te gusta), te azoto… vamos, nada que ver con la pasividad. 

 No todos vamos a ser igual de inquietos ¡Ojo! Que en ningún momento pretendo convencer a nadie de que se haga alumno cum laude de esta asignatura. Hay personas más y menos desinhibidas para el sexo, pero es cierto que abrir un poco la mente o, al menos, poner un poco de interés en buscar aunque sea tu propio placer, no está mal. Si no, para una persona que sí disfruta (tanto de recibir como de dar placer), sinceramente, es una putada verse en una situación tan forzada (¿o sería ya forzosa?).

domingo, 1 de abril de 2012

Sueño oral


Ayer soñé que tenías tu cabeza entre mis piernas. Me gusta tanto que no la separo de mí ni cuando duermo. Buscabas y buscabas y yo no te dejaba encontrar, y tenías que seguir buscando. Te agarraba del pelo, te empujaba contra mí, te pedía más y más, y gemía sin parar. Mis piernas temblaban. Toda yo estaba en tensión y tú te excitabas tanto al verme así que te ponías duro, muy duro. Yo lo sabía y, por saberlo, me ponía más y más cachonda. Parabas y yo me quejaba. Sabías muy bien las reglas del juego. Y yo no paraba de suplicar “sigue, sigue… por favor…”. Pero no era una súplica amable, era una exigencia, una orden. Y tú, deseando seguir, continuabas. Y toda tu lengua, mojada, subía y bajaba. Y dibujaba círculos sobre mí. Lo que empezaba como un lento recorrido, una cauta exploración del territorio, iba cogiendo velocidad y fuerza. Pruebas, te gusta (aunque lo sabes bien) y sigues comiendo como si fueses el hombre más hambriento de la tierra. Yo no podía pensar, sólo sentía más y más placer… estaba a punto de alcanzar uno de los mejores orgasmos que he tenido… y te mandaba parar. Para volver a empezar. Tu cara estaba empapada, una mezcla de ti y de mí. Y yo pasaba mi mano por tu boca para secarte (una excusa, sólo quería notar lo intenso de mi excitación). Y sin decir nada, volvía a guiar tu cabeza agarrándote de la nuca para que continuases con tu tarea (hay alimentos que por más que comes nunca se acaban). Entre jadeos, me decías “córrete para mí”, y yo perdía por completo el control sobre mi propio cuerpo. Después de hacer todo el recorrido curvo del terreno, te centrabas en lamer el punto exacto. Justo. Ahí. No pares. Y ya no había marcha atrás. Me decías que me corriese en tu boca. Y nada me pone más que escuchar eso. Yo no obedezco, yo mando, Pero ¡qué te voy a decir! Cómo me gusta que me mandes correrme... Así que te hacía caso, y tú, sin parar de mover tu magnífica y entrenada lengua, notabas con tu boca como toda yo vibraba entre gritos de placer.

lunes, 26 de marzo de 2012

Recomiendo: The Hole

"Hay que estar en el agujero... para salir del agujero"

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tantísimo de un espectáculo (para ser sincera, no he visto nada igual en mis 25 años de vida). Ni siquiera con Zarkana, del Cirque du Soleil, que vi en navidad, y mira que me gustó.

The Hole es una mezcla entre lo excitante del cabaret, lo provocador del burlesque, lo impactante de una actividad circense, lo hilarante de una comedia y el ritmo de un musical. Vamos, que lo tiene todo. El resultado es sexualidad, sensualidad y diversión no apta para paladares que se achanten ante el pecado.

Cuerpos femeninos que quitan el hipo con sus pechos turgentes y sus siluetas voluptuosas y duras (Vinila Von Bismarck es INCREÍBLE, con sus curvas sexis, su piel de porcelana, sus movimientos y una voz que hasta Jessica Rabbit envidiaría); y cuerpos masculinos que... bueno, que querrías que te lo quitasen todo: abdominales que parecen las armaduras de Gladiator, espaldas en las que se puede estudiar anatomía, unos glúteos en los que podrías partir nueces y, en concreto, una buena verga que vuela ante tus ojos en una acrobacia dejándote con la boca abierta (porque en boca cerrada no entran... "moscas"... por eso mejor abierta).

Tangas, ligas, medias, pezoneras, fracs que dejan ver los culos de cuatro divertidos personajes que ponen los pelos de punta con sus voces a capella... The Hole es un placer visual, con una sencilla, pero llamativa puesta en escena aliñada con un magnífico juego de luces que te hacen sentir parte de un club privado parisino de los años 20 (e ilegal por rozar el escándalo sexual). Es también un placer para el oído, con una selección musical brutal, llena de ritmo. Y, por supuesto, el plato fuerte (si es que puede ser más fuerte) lo trae el circo: acróbatas que parecen volar, gimnastas de goma y patinadores que superan todos los límites de la seguridad, te mantienen en tensión durante las dos horas que dura el show.


Y qué decir del maestro de ceremonias (Paco León, Álex O'Dogherty, que actuaba cuando fui yo, o Eduardo Casanova) que guía y une toda la trama contando su relación con una rata (rata real y de tamaño considerable) entre generosas dosis de humor canalla, ironía política y provocación constante... la viva imagen de lo políticamente incorrecto, sin pelos en la lengua. No te deja perder la atención ni un segundo.

Si tengo que poner una nota sobre 10, le pongo un 11. Y si alguien se pregunta si el espectáculo puede excitarte en algún momento diría, sin lugar a dudas, que sí, en muchos momentos. Sobre todo si eres fan del descaro y la osadía ¡Yuju!

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Perdona? Creo que no he entendido bien

Ayer recibí este comentario sobre el post Lo Irresistible en un hombre:

Cuando lo leí sentí una puñalada. Seguidamente, me cagué en todo. Después, eché espuma por la boca y despotriqué. Luego me di cuenta de que ''Anónimo'' no había entendido nada (mira que tampoco había mucho que entender) ni tenía sentido del humor (que es algo que debemos cultivar y que en este blog persigo). Tampoco llegué a entender qué pudo llevarle a formar dicha opinión. 

No siempre vas  a gustar a todo el mundo, hay que asumirlo. Y eso es aplicable a todas las facetas de la vida. No a tod@s les vas a parecer un bombón ni a t@dos les vas a caer bien ni a tod@s les va a gustar cómo la/lo chupas (¿¿¿no???). Pero las primeras críticas siempre son las peores (como los primeros polvos, que son de risa).

Pero el comentario era ofensivo y no encajaba con el espíritu del blog ni con el mío. Y no iba a consentir que una persona que sí demuestra ser machista (algo que explico a continuación) me relacionase a mí y a mi trabajo con algo que desprecio profundamente.


Así que esta fue y es mi respuesta:
No soy partidaria de eliminar comentarios porque me gusta (y acepto) que haya opiniones de todo tipo mientras se den con respeto. Con este comentario he dudado. Pero creo que es mejor aprovecharlo en mi propio beneficio.
No sé si es porque no te has leído el post o porque te has equivocado de blog, porque no veo relación entre tu opinión y lo que yo escribo.
Sí, hay personas (hombres y mujeres, muuuuchos) que disfrutamos con los azotes, con que nos tiren del pelo, con que nos aten, nos tapen la boca o nos digan cosas "subidas de tono" (muy subidas), porque nos pone cachondos follar así (no tiene por qué ser siempre) y es respetable. No tenemos ningún problema en reconocerlo porque nos sentimos libres y sabemos que siempre, siempre es un juego CONSENTIDO (como bien especifico en el post). También hay personas a las que les gustan las caricias, los besos, los abrazos y las expresiones dulces mientras ''hacen el amor'' (los primeros pueden también querer esto en otras ocasiones). Y luego hay personas intransigentes que creen que en el sexo sólo hay un camino correcto y un modo correcto y que lo que esté fuera de ese molde merece ser rechazado.
Soy una feminista convencida. Una mujer que sueña con una igualdad de género que, aunque muchos se engañen, no existe aún. Una mujer que sigue esa corriente del feminismo que defiende la libertad de ser una misma, que puede ver porno (¿quién no puede disfrutar de las películas de Erika Lust?), que disfruta de un sexo pleno y libre, que respeta todo tipo de gustos y opciones CONSENTIDAS (aunque no las practique). Una mujer de ideología izquierdista, a punto de terminar su segunda carrera, con muchas inquietudes culturales y que siente asco por el machismo, la hipocresía y los convencionalismos que no respetan abanicos de opciones, sino que se encierran en una sola. 
Ni paso el machismo ni permito que se relacionen mis gustos sexuales (y los de tantos hombres y mujeres) con la violencia de género. Porque soy libre de elegir y porque más machista es aquella persona que cree que una mujer debe ser siempre de la misma manera y que debe cumplir unos requisitos y gustos sexuales. 
Os podéis imaginar que escribí esto muy enrabietada, tanto que sin querer borré el post (CATÁSTROFE), aunque luego lo pude recuperar. ¿Habéis leído Lo irresistible en un hombre? ¿Qué os parece el comentario? Vuestras opiniones, más que nunca, son bienvenidas.

lunes, 12 de marzo de 2012

No es un polvo, es EL POLVO

Espero que todas sepáis de qué hablo cuando me refiero al POLVO. Si no lo sabéis os tenéis que poner a ello con urgencia, no os lo perdáis. Es una experiencia que todo ser humano debe vivir antes de morir (y más de una vez, todas la veces que sea posible). Supera los límites naturales. Va más allá de la frontera del placer.

¿Pero cómo definimos EL POLVO? Cada persona le pondrá unos requisitos, así que ahí van los míos.

1. Imprescindible. EL POLVO es aquel que hace que al día siguiente no puedas ni levantar un vaso. No por culpa de posturas imposibles (propias del Kamasutra), sino porque tienes agujetas hasta en las puntas de los pelos por la tensión a la que tu cuerpo se ha visto expuesta gracias al exceso de placer. Un placer que hace que se te salten las lágrimas con sólo recordarlo (de hecho, creo que tengo ganas de llorar...).


2. Mucho más que recomendable. Suele aportarte varios orgasmos (bueno, vale con uno muyyyy bueno) u obligarte a contenerlo constantemente con el objetivo de llegar al SÚPER ORGASMO (que es aquel que no se puede describir con palabras, sólo con gemidos, lo siento). Te retuerces de placer.


3. Salvaje. Te pone agresiva (bueno, agresividad consentida). Quieres tirar del pelo, morder, azotar, arañar... (cada uno tendrá sus gustos).

4. Inevitable. Te hace sudar como si hubieseis estado follando dentro de un microondas. Porque lo estás dando todo, porque estás a tope.

5. Creativo. Es el que te empuja a pronunciar todo tipo de expresiones cachondas y pornográficas, subidas de tono. EL POLVO te inspira. ''HAZME LO QUE QUIERAS''.

6. Relajante. Te deja sin respiración, exhausto, pero como si levitases después de correrte. Es una gran terapia para los que sufren insomnio o para los que padecen ''mala leche crónica'' (mejor que comer All Bran, seguro 100%) porque te deja suave como un jersey de cachemir, sin asperezas.

¿Recuerdas a alguien? Si recuerdas a varios es que eres muy muy afortunada, amiga. ¿Alguna persona con la que hayas compartido tu mejor o tus mejores revolcones? ¿Con la que hayas tenido una atracción sexual inigualable...? ¡Comparte tus requisitos con nosotras!


domingo, 4 de marzo de 2012

Entre las piernas II: El experimento

Ya hace meses que escribí la primera parte del post en el que compartía ejercicios para fortalecer el suelo pélvico y disfrutar así de una vida sexual más placentera. Pero quería hablar también de las bolas chinas. Y antes de hablar, hay que informarse y probar.

Pregunté a varias mujeres (por desgracia, no conozco a muchas que las usen), busqué información, pregunté en Sex Shops, leí, leí y leí... Y, por supuesto, las probé. Pero como no bastaba con unas cuantas veces aisladas, me propuse usarlas durante una semana completa y, además, me lo tomé como un experimento de excitación personal. Por partes.

Os recomiendo leer este post y este otro del blog intimsecrets sobre salud sexual y sexo en pareja. Hay muchísima información sobre las bolas chinas, pero aquí está muy bien explicada y resumida. Hacer un uso regular de éstas sólo aporta beneficios, pero como cualquier músculo que queramos trabajar, hay que hacerlo poco a poco (nunca pretenderías ponerte como Madonna en un día ¿verdad?): Empezando por unos minutos, con constancia, hasta un máximo de tres horas (yo las tuve cuatro horas porque creía recordar que eran cuatro y no tres. Y ¡Oye! aquí sigo, más contenta que unas castañuelas y sin agujetas ni contracturas musculares).

Mi experiencia personal. Soy un poco bruta, pero he de reconocer que tenía plena confianza en mi vagina por el gran control que tengo sobre ella. Y no puedo estar más orgullosa después del experimento. Durante la semana pasada las llevé entre dos y cuatro horas diarias, cinco días seguidos haciendo mi vida normal sin gran esfuerzo (pero llevo toda mi vida prestando gran atención a mi músculo favorito). Le pondría hasta una medalla si tuviera donde colgársela...
Imagen compartida por la sexóloga Sylvia de Béjar


Placer. Siempre se ha oído hablar de las bolas chinas como una herramienta para la masturbación femenina, pero es un mito. Puedo decir abiertamente que su uso continuado no me ha proporcionado placer sexual, y mira que mi vagina es agradecida. Es cierto que mientras conducía sentí alguna que otra leve descarga de placer (baches, zonas de la calzada levantadas...), al igual que bajando rápido las escaleras. Pero no podría tener un orgasmo con su uso corriente ni saltando a la comba. Las pequeñas vibraciones de cada bola al moverse (ya que tienen dentro otra pequeña bola más pesada que es la que te obliga a contraer la vagina cuando las llevas puestas) son insuficientes para correrse. Me encantaría conocer a alguna mujer que lo haya conseguido para ponerla en mi lista de 'Mujeres admiradas'. Sin embargo, me sirvieron para confirmar que tengo una entrepierna 'cachas'. Una vagina fuerte como Hulk (pero no verde, tranquilos, es dulce como una princesa Disney).

Introducir las bolas en mi interior fue una experiencia fascinante. Debería haber mini-reportajes sobre el tema. Las mías son dos bolas rosas (una princesa Disney, lo que os decía) del tamaño aproximado de pelotas de ping-pong. No entran con facilidad sin el uso de lubricante (pero no lo quise usar porque odio la sensación resbaladiza de los lubricantes vaginales). Por eso tuve que empujar un poco y, de repente, la vagina las absorbió como si fuese una planta carnívora. Como cuando tus labios envuelven un Chupa-Chups al sacarlo de la boca, pero en dirección contraria. Es decir, es tu vagina la que envuelve a las bolitas, que permanecen en la cavidad como si hubiese sido siempre ese su hogar (pura poesía...).

Excitación. Pero hay algo que sí me gustó especialmente y por lo que repetiré la experiencia (además de por seguir poniendo en forma a esta maravillosa amiga que la naturaleza me ha regalado, como si yo fuese su personal trainer). Cómo lo explico. Podría decir que por algo similar (muy similar) a lo que siente un exhibicionista cuando un voyeur le observa. Fue una sensación de provocación silenciosa. Pensar que si la gente de mi alrededor supiera que llevaba unas bolas chinas puestas no les sería indiferente me excitaba. Fui con ellas a la universidad, al trabajo, de compras... Reconozco que la provocación me excita, sí. Obviamente, soy yo la que siente esa provocación, porque cada cual recibiría la información de un modo distinto (¡A saber! lo mismo muchos ni siquiera reaccionarían), pero hacerme a la idea de que sí, me pone.    

Lo que queda claro chicas, o más claro aún, es que debemos cuidar y ejercitar nuestras vaginas, que son potenciales fuentes de placer sin límite. Y debemos hacerlo por nosotras, por nuestra salud sexual, porque aprenderemos a buscar/encontrar/contener los orgasmos para llegar a la cima del mejor de los placeres. El sexo es maravilloso, y con información lo es muchísimo más. Tenemos que convertirnos en conductoras profesionales de nuestro propio placer ¿Os apuntáis?

martes, 28 de febrero de 2012

Shame


El domingo fui a ver Shame con una amiga. Había oído muchas opiniones sobre la película y tenía ganas de formar la mía propia. Pensaba que al tratar un tema sexual desde una perspectiva tan arriesgada y poco convencional causaría el shock de la mayoría, y por ese 'riesgo', entre otras causas, sería considerada carne de festival y premios. Pero me decepcionó (y eso que iba muy motivada). Michael Fassbender hace un papel impresionante, es innegable, y la historia está representada con maestría, es capaz de transmitir el malestar, la agonía y desesperación de los personajes, el sentimiento. Pero aún así, a mí no me ha calado del todo. Su visión del sexo desde un punto de vista patológico (sea o no justificado), no me termina de convencer. Sin embargo, creo que está adelantada a su tiempo. La sociedad aún mira con demasiado recato todo aquello relacionado con el sexo 'libre', por lo que hace falta un poco más de sexo en las pantallas, de sexo sano, antes de poder pararse a entender los conflictos. Pero precisamente por estar adelantada a su tiempo, supone un boom y está siendo tan aplaudida.

[Spoilers]
Cualquier cineasta intelectual, al que, como bien diría una persona a la que quiero mucho, me imagino con zapatos Camper, jersey de cuello cisne, pelo semi-largo alborotado y gafas de pasta negras (muy del tipo de personaje de Woody Allen), en un Starbucks sentado con su MacBook, nos diría que es un film arriesgado y potente (porque él diría film, nunca película). Con una temática que aborda posibles problemas en la infancia que se transforman en la madurez del personaje en la imposibilidad de mantener relaciones sexuales corrientes. Aunque no de forma explícita, se entreve una relación tormentosa entre ambos hermanos, producto quizás de esos problemas con los que cargan que no se esclarecen.

Mi versión real, lejos de ser la crítica de una cineasta experimentada (sorry), pero sí de una persona con ciertas inquietudes intelectuales, sería más o menos, en lenguaje de a pie, la siguiente: El protagonista es un hombre plagado de inseguridades y problemas psicológicos (seguramente, relacionados con un pasado complejo del que no se sabe nada porque no es el tema) que le llevan a buscar sexo compulsivamente (hasta debajo de las piedras), pero que sólo puede mantenerlo masturbándose como si no hubiese un mañana (de ahí que tenga esos brazos cachas, claro), follándose a putas y practicando cibersexo, pero que no se empalma cuando quiere acostarse con una mujer normal. Ese sería el resumen B de la película (porque yo digo 'película', no 'film').

Desde luego, independientemente de que el tema guste más o menos, lo que no puedo negar es que Steve McQueen  lleva a cabo un magnífico trabajo de dirección, digno de Oscar.

Para gustos, los colores. Pero si la habéis visto ¿Qué opináis?

martes, 14 de febrero de 2012

¡Feliz día Sex Valentín!


¿Odias San Valentín o te encanta? ¿O quizás te es indiferente? Si eres de la segunda opción, seguro que te gustan los regalos y, ya que te pones, si regalas algo que sea original ¿Qué querría yo que me regalasen o qué me gustaría a mí regalar? Nada de flores y bombones, demasiado típico ("los clásicos" pueden tener su gracia si les damos una vuelta de tuerca más ¿no? ¡Cómete el coco!). Aún así, me convence más la versión picante de San Valentín (¡Cómo no!). Se me ocurren ideas para todos los bolsillos. Si os gusta alguna, la apuntáis y para el año que viene.

Soy una mujer con muchas fantasías. Tantas que un día voy a explotar cual olla express por los niveles de excitación que alcanzo con mis pensamientos impuros. Lo que me da una idea: Regala una fantasía ¿Qué es lo que más te gustaría experimentar? ¿Qué escena de película es tu favorita? ¿Qué es lo que más cachonda te pone? Haz una lista con tus delirios más íntimos, entrégasela a tu chico-a/amigo-a/rollitodeprimavera y que elija. No te cortes ni un pelo.
NOTA: ¿Crees que entrará en el juego? Cabe la opción de que crea que eres una pervertida que derrocha imaginación (bien, bien) ¿Lo eres y él no? Pues busca a tu pervertido particular, pasa de los sosos.



Otra opción es preparar una sesión de sexo algo más elaborada. Unas velas perfumadas, una venda para los ojos y una cuerda o lazo para atar las manos... aceites y cremas aromáticas (¿sabes que los hay con feromonas para aumentar el deseo?), instrumentos para acariciar (¿o eres más de azotar?), hielos, etc. Un baño/ducha rodeado de velas donde tú no puedas lavarte, sólo tu acompañante podrá hacerlo. Una cena en la que tengas las manos atadas y haya que darte de comer... ¡Es sencillo! ¿no?
NOTA: ¿por qué no disfrutar de un buen ambiente en solitario? Una película de Erika Lust (directora de cine porno para mujeres), un libro erótico, música de Ella Fitzgerald, una copa de vino blanco... Puro romanticismo para ti misma.


¿Usas juguetes sexuales? ¿Sí? Prueba uno diferente, deja que te recomienden en una erotic boutique. ¿No? Pues ahí tienes un regalo. Los vibradores teledirigidos pueden dar mucho juego en pareja. La lista de opciones es infinita, basta con que te acerques a una tienda erótica y dejes volar tu hambre sexual.


Hace poco descubrí la marca de mobiliario sexual Margarita Bonita. Es increíble. Muebles modernos, minimalistas, con función "oculta". Puedes tenerlos en el salón y tu abuela no se escandalizará. Me he enamorado del 'Neotantra sofa', aunque las 'Love pillows' no se quedan atrás y cuestan diez veces menos.
Queridos Reyes Magos: Ya sabéis qué quiero para las próximas Navidades.

Siguiendo esta línea, puedes regalar una noche en una 'Suite Margarita Bonita', una buena forma de disfrutar del mobiliario sin tener que sangrar tu cuenta bancaria. De momento sólo hay un hotel disponible (Girona), pero apuntadlo, porque fijo que no será el único (*reedito en 2013: Ya hay más de una).

Bien sabéis mi afán por la ropa interior. La lencería es un fetiche para mí, me excita. Por eso es un regalo perfecto. No es necesario dejarse medio sueldo en un conjunto de marcas como Agent Provocateur (abre a finales de este mes en Madrid - *reedito en 2013: Ya está abierta, en la calle Claudio Coello). También puedes ir a Intimissimi o a H&M, donde encontrarás diseños geniales. En Londres descubrí Ann Summers y me encantó (sus diseños son súper eróticos), pero por desgracia sólo conozco tiendas en Reino Unido.

Un masaje casero con cremas y aceites es otra opción económica. Eso sí, no hagas como me hicieron a mí una vez, que lo que pretendía ser un masaje sensual terminó convirtiéndose en una paliza terapéutica. Sí, muy reconfortante, pero no es esa la idea. Eso mejor para otro momento. Lo más acorde con la situación es dar un masaje que encienda la mecha de la pasión.

Podría eternizarme pidiendo por esta boquita que mis padres me dieron (¡si ellos supieran!). Todas estas ideas sirven tanto para un roto como para un descosido, es decir, dejando a un lado el refranero español, son regalos bienvenidos en cualquier momento. San Valentín sólo es una excusa. ¡Ah! Y si no tienes con quién disfrutar del día de Sex Valentín, pero te gustaría tenerlo ¡no te olvides de ti! ¡Eres tu mejor compañía!


*Reedito 14/02/2012: 
Me acabo de comprar estos instrumentos en una tienda erótica y me han regalado una flor  ¿Veis como celebrar San Valentín con autorregalos tiene sus sorpresas?


miércoles, 8 de febrero de 2012

Lo irresistible en un hombre

Llevo muchos años apuntando mentalmente qué cosas hacen irresistible a un hombre, qué nos gusta más a las mujeres y qué menos. Obviamente, no podía escribir este post contando sólo con mi opinión (aunque tendría mucho que decir, os lo aseguro). Así que he echado mano a la tecnología y me he liado a mandar mensajes a amigas, familiares, compañeras, etc.: 'Help!!! ¿Qué cosas hacen irresistible a un hombre para ti?'

- Lo más irresistible: El olor. El buen olor obviamente, nada de gilipolleces de esas de 'olor a hombre' ¿A qué narices huele un hombre? Ahhhh te refieres a olor a rata muerta... ya, ya. Unas se conforman con olor a limpio, a jabón. Otras pierden las bragas por los perfumes masculinos (eso va por mí). Pero todas coinciden en querer hombres que huelan muy bien.

- Nos gustan los tipos duros. Es un tópico, lo sé y lo reconozco. Nada de osos amorosos. Hombres que te den un poco de caña (que no cabronazos que te arruinen la vida y en los que no puedas confiar ni para que te guarden el bolso), pero con un fondo romántico. Me viene a la cabeza la película '10 Razones para odiarte', una de mis favoritas en la adolescencia... ese tío me volvía loca perdida.

- Un coco amueblado. A mí, por ejemplo me pone ver a un hombre que me guste físicamente leyendo (y se entiende que no es leyendo el Marca). La FNAC puede convertirse en un observatorio de pájaros, es como darse un paseo por el mercado cuando tienes hambre (os recomiendo que echéis un vistazo). Nos pierden los hombres que saben mantener una conversación interesante (bueno, a las que saben mantenerla también, claro), hombres que te enseñen algo. Otra cosa que me gusta es que un tío me corrija (en el plano académico y nunca en plan listillo). Al principio me pico, claro, pero si es una 'correcta corrección', le valoro más (porque yo soy perfecta y no me equivoco nuuuunca... jaja).

- Nos gustan las miradas sucias, los hombres que nos sepan mirar con deseo. Una mirada que diga 'te follaría aquí mismo porque me encantas', y que transmita que nada le impide hacerlo (de hecho, se está conteniendo). Es decir, nos gusta la iniciativa y la seguridad (partiendo de la base de que el tío nos guste. Si no, como mires demasiado y no seas correspondido lo mismo te llevas un bufido). Síiiiiiiiii, lo séeeee, las mujeres también debemos tener iniciativa, pero ahora estamos hablando de hombres.

- Una sonrisa bonita tiene un alto porcentaje del cortejo ganado. Que un hombre te sonría y sea como 'cuñao' (que, por cierto, murió la semana pasada...) no mola nada. El ejemplo es exageradísimo, pero sois muy listos, sabéis a qué me refiero. Sonrisas como la de David Meca, que te iluminen el pasillo por la noche.

- Nos encantan los chicos graciosos, pero nunca los graciosillos. Los graciosillos que se hagan pajas.

- Que tengan estilo. Nadie dice que tenga que ser Marc Jacobs, pero al menos que tenga buen gusto para vestir, sea su estilo el que sea. Que no te dé vergüenza salir con él a la calle es importante... (es broma).

- Vamos con el físico. Los brazos fuertes son la cualidad más repetida. Brazos que puedan subirte, bajarte, forzarte (siempre consentido)... Donde estén unos buenos brazos, con unos buenos hombros... pero no cachas (los cachitas no gustan a las mujeres, en general). Fuertes, fibrados, definidos...

- Unas manos grandes y esbeltas, y unos pies bonitos. Esto me lo han dicho un par de mujeres y me sumo. Me encantan las manos masculinas, manos aptas para tocarte bien: Bien, bien, no te dejes nada. Gracias.

- La barba de un par de días. De verdad que hay hombres a los que les queda de miedo. No a todas las mujeres les gusta, algunas prefieren la suavidad de las caras recién afeitadas con olor a aftershave, pero a muchas sí. Y no a todos los hombres les queda bien, esa es otra, pero ¡ayyyy! a los que les queda bien... uffff.

La lista podría alargarse y alargarse ¡Hay tantas cosas que nos gustan! (Y tanta que no y que escribiré en otro post). Y para terminar, tengo que compartir lo que más gracia me hizo de todo lo que me dijeron: 'Me gusta que nunca lleguen a tener la suficiente confianza como para tirarse pedos o eructar' ¡Qué gran acierto! No pude parar de reírme en un buen rato... y es que a veces pienso ¿qué coño le puede pasar por la cabeza a un hombre para llegar a este punto? Libido cero (o menos 10).

P.D.: En el próximo episodio... ¡Especial San Valentín! Pero un San Valentín diferente... ¿Os gusta este día? ¿Lo celebráis? ¿Lo odiáis, quizás? ¿Preferís no salir de casa con tanto corazón en cada esquina?



lunes, 30 de enero de 2012

Por qué los hombres aman a las cabronas

Estoy en plan rebelde. Pero no es mi culpa... es que a nuestro alrededor todo incita a la rebeldía (Señoría,yo no quería, soy inocente). Por ejemplo, el otro día, leyendo un artículo sobre cómo convertirte en escritor, uno de los consejos que daba uno ya consolidado era: 'para ser un buen escritor tienes que meterte en líos, es la única forma de tener algo que escribir'. Y claro, yo que soy muy obediente [risas] y que quiero ser una buena escritora, me he propuesto hacerle caso (obviamente, meterte en líos no es atracar a una abuela, no es necesario que quebrantéis la ley). Por otro lado están las míticas frases de escritoras feministas como Laurel Thatcher Ulrich: 'well-behaved women seldom make history' (Las mujeres que se portan bien no suelen hacer historia)... ¡Y quién no quiere hacer historia...! Habrá que portarse mal entonces... O las de la provocadora actriz Mae West: 'Cuando soy buena, soy buena; pero cuando soy mala, soy mucho mejor' o 'Las mujeres buenas van al cielo, las malas a todas partes'.

¿Y todo este párrafo inicial para hablar de qué? Pues bien, para hablar sobre una 'guía de comportamiento'. Hace ya unos meses me recomendaron leer 'Por qué los hombres aman a las cabronas' de Sherry Argov (una vez leído creo que debió ser un error que me lo recomendasen a mí). El título prometía, y el antetítulo -guía  sencilla, divertida y picante para la seducción- agoraba pasar un buen rato. Al principio me daba la impresión de que estaba leyendo consejos útiles (y cuando digo al principio, me refiero a la introducción). Sin embargo, a medida que el libro avanzaba me preguntaba ¿¿¿Cuándo se escribió esto??? ¿¡¡En 2008!!? Creía en 1920 ¿Qué película me está contando esta tía?

Por echarle un cable a Sherry diré que la base de todo es que las mujeres tenemos que ser independientes (gracias por el descubrimiento Sherry, no se qué habríamos hecho sin ti). La autora dice constantemente que no abandones tus hobbies, no dejes de lado a tus amigos, no te calles lo que no te gusta, no aceptes todo... es decir, que no seas una sumisa (si no me lo llega a decir ella lo mismo ahora lo sería... ¡qué alivio!). Pero es que Sherry te vende a una mujer súper independiente que no necesita un hombre para ser feliz porque lo es por sí misma y, sin embargo, todo el libro es una guía para 'cazar' a uno a la desesperada, como si no hubiese vida mientras tanto.

Y lo peor son algunos de los consejos tan TAN machistas como el Principio nº 21: [Si un hombre tiene que esperar para acostarse con una mujer, no sólo la verá más hermosa, también tendrá tiempo de apreciar quién es ella]. Resumen: No tienes que acostarte con un hombre en la primera cita ¿Cuándo debes hacerlo? Cuanto más tarde mejor. Si te acuestas muy pronto con él pensará que no mereces la pena. ¿PERDONAAAAAA? Que en pleno siglo XXI tenga yo que leer esto escrito por otra mujer... mira, acuéstate con un chico cuando, donde y como te apetezca, no finjas un papel (ni hacia un lado ni hacia el contrario). Si por esa causa él piensa que 'no mereces la pena', es que es un machista que no te merece la pena a ti.

Durante todo el libro me dio la sensación de que la señorita Sherry jamás se plantea que una mujer puede querer disfrutar del sexo sin necesidad de buscar un compromiso. Es absurdo. Con comentarios como el anterior o con otros como el Principio nº 23: [Antes del sexo, el hombre no está pensando con claridad y la mujer sí. Después del sexo es al revés; el hombre está pensando con claridad y la mujer no]. Ayyyyy Sherry... ¡Cuánto te queda por aprender! Sinceramente, ésta es una perspectiva machista. Yo tampoco pienso con claridad antes del sexo, porque la lujuria (pecado, pecado, pecado para Sherry) ocupa todo mi cerebro, y no soy un hombre.

Y lo peor de todo lo que he leído es que Sherry afirma que cuando un hombre quiere que le hagas la comida (y no esa que estáis pensando), le laves la ropa y se la planches es que está implicado en la relación... porque ve en ti una buena ama de casa... ¡qué tierno! (creo que voy a llorar).
'Aunque sabemos que el hombre se siente excitado por la mujer independiente que no puede tener, va a tratar de convertirte en su mamá. Querrá que cocines, limpies y laves la ropa. Lo que toda chica buena debe saber es que por más que hagas un esfuerzo para ser el ama de casa ejemplar, él va a seguir queriendo que seas una pu tras las puertas cerradas'.
OLÉ.

Para terminar, voy a hacer mi propia guía de comportamiento para la seducción (a la vista está que la puede hacer cualquiera):

- Sé tú misma. SIEMPRE. Si a un chico le gusta, genial. Y si no, que le den (no es el único en el mundo, te lo digo yo).
- Diviértete, riéte, haz todo lo que te apetezca y te guste. Como dice Sherry 'demuestra que tienes apetito por la vida. Por tu vida'.
- Dedícale tiempo a tus amigos, estés soltera o no. Son igual de importantes y te enseñan muchas cosas.
- Sé independiente. SIEMPRE. Si empiezas a dejar de serlo, empiezas a tener una relación insana (también te lo digo yo).
- Aunque suene egoísta, piensa mucho en ti. Nadie lo va a hacer si no eres tú.
- Algo que me gusta del libro de Sherry es el Principio nº 24: Puedes salirte con la tuya diciendo muchas más cosas con humor de lo que lograrías con una cara larga.
- Acuéstate con un chico cuando te de la gana. Bueno, en mi opinión, cuanto antes mejor... polvo que no echas, polvo que te pierdes.
- Sigue el ejemplo de las abuelas. Cuando van a comprar fruta tocan todas las piezas para escoger la mejor. Si no, ¿cómo sabes que era el mejor mango entre los que había?

Y en el próximo episodio... ¿Cuáles son las cosas que hacen irresistibles a los hombres? ¿Se te ocurren algunas?

martes, 17 de enero de 2012

Ni una ceja ni dos cejitas

Existe un fenómeno extraño dentro del amplio mundo de la estética. Más extraño incluso que los ovnis o que el matrimonio entre la duquesa de Alba y Alfonso Díez. O que las cejas de Zapatero, que vienen al caso. Me refiero a la depilación de las cejas masculinas.

Tras una exhaustiva observación, podemos diferenciar entre tres tipos de hombres:
1. El que ni siquiera se las toca (porque no le hace falta o porque le gusta tener sólo una ceja ¡para qué queremos dos si hay criiiisis!).
2. ¡A mí me pone dos, señora! Es decir, el que de forma acertada decide tener dos cejas para evitar el apodo 'CJ' (vaaaaale ¿ha sido muy malo?). Para ello, se depila únicamente los pelos sobrantes.
3. El que se las depila y perfila a conciencia, con ganas, como un ilustrador con su pincel de tinta china.

Vale que cada vez es más frecuente ver hombres que se cuidan. Y es genial, de verdad. Ya no se lleva el macho español peludo y con manos ásperas (yo me depilo y te gusta ¿no? pues depílate tú que a mí también me gusta... ahhhh ¿es un coñazo? pues te jodes aguantas). Pero todo tiene un límite. Por ejemplo, a mí no me gustaría que mi chico tardase en estar listo más que yo porque tiene que depilarse, maquillarse, peinarse , pintarse las uñas, darse mechas o teñirse... NO. Y los hay. Y lo respeto. E incluso hay a chicas a las que les gusta ¿eh? (perdonad, pero ahora no se me ocurre ninguna, a ver... déjame ver... nada).

Todo esto parece exagerado, pero claro, pasamos del retrosexual (el macho ibérico histórico) al metrosexual (que seguro que es capaz de ver un grano a su novia y querer quitárselo) y, después, molaba más el ubersexual (vamos, el típico 'parezco desaliñado y no me había dado cuenta'). Y es que no es plan de competir por la corona de miss universo (que ya nos la quedamos nosotras, gracias). Nos gusta que los chicos nos digan: ¡estás muy guapa!, pero no termina de convencerme la respuesta de: ¡tú estás guapísimo! te veo algo diferente en la cara... ¿te has puesto la mascarilla? No lo veo, no.

Y mira que este es un tema delicado ¿eh? Ahora con la lucha por la igualdad no hay que escupir para arriba... que los chicos también pueden hacerse la pedicura y no pasa nada, igual que las chicas pueden dejarse pelos en las ingles, no hay problema... ¡qué conste!

Aún así, ufffff, necesito decir que la depilación de las cejas me mata y me remata (como la canción de Bosé). A mí SÍ me gustan los chicos que se depilan (a otras amigas no, aunque todas coincidimos en querer entrepiernas sin pelos, apunten), pero no me gustan nada, nada, naaaaaaada los tipos que se depilan las cejas como una chica ¡¡Y es que ni siquiera me gustan las chicas con cejas que casi no se ven!! Cada ceja es un mundo y hay que respetar su forma. Chicos noooo. Cuidarse está bien, pero no dejéis que vuestras novias os engañen... que poquito a poquito, un pelo por aquí y uno por allá cariño, os terminaréis pareciendo a Sara Montiel.

Pero ni Sara Montiel ni, tampoco, Frida Kahlo.

Os dejo uno de mis momentos favoritos de Friends... me reí tanto que casi me desmayo:

lunes, 9 de enero de 2012

Ponme encima de la barra

No se me ocurre un modo mejor de empezar el año con vosotros que con una historia picante...


Una de las fantasías sexuales más frecuentes es tener sexo salvaje encima de la barra de un bar. Es cierto que algunas fantasías, llevadas a la realidad, pueden decepcionar. Pero no es el caso. Como ya sabéis los que leéis el blog de vez en cuando, suelo hacer hincapié en la ropa interior, y en el caso de nuestra protagonista no podía ser menos. Cuando tienes el presentimiento de que una cita promete (y mucho) tienes que prepararte para la ocasión. Una ropa interior llamativa, al igual que unos tacones altos, puede aumentar tu seguridad y hacerte sentir mucho más sexy: el encaje y el color rojo o el negro no nos fallan a las mujeres.

El encuentro prometía ser intenso desde el principio. Cuando una tiene una sensibilidad sexual especial, nota esas cosas. Siente cuando un tío es una máquina en la cama y no suele equivocarse. Porque todo es cuestión de química, ya sabéis. Él cumplía su perfil: alto (muyyyyy alto), fuerte (muyyyyy fuerte), piel oscura (buenos amantes), seguridad y descaro... cuando un hombre encaja en este perfil... no suele fallar (¡ehhh! que hay muchos perfiles distintos).

Mientras se vestía, estaba excitada. No estaba nerviosa, los nervios son para principiantes. Pero cuando las pulsaciones bailan claqué y sabes que no estás nerviosa, es porque estás caliente, porque tu imaginación vuela y tu *deseómetro está que se sale... (o sea, lo que, explicado en términos sexuales, es estar cachondo).

Y así llegó al restaurante. Poco a poco se iba quedando vacío. Y ella bebía en la misma barra en la que se imaginaba follando con él. Toda conversación estaba de más, porque ambos sabían bien lo que querían. Y, por fin, salieron las últimas personas. Verle echar el cierre con sus brazos musculados (¿no son los brazos fuertes jodidamente sexys en un hombre?) fue para ella como escuchar el pistoletazo de salida. Inmediatamente se dio la vuelta, se dirigió a ella y la besó con ganas. Y ella, tan pequeña, era como una muñeca para sus cerca de dos metros de estatura, circunstancia que no hacia más que incrementar el morbo de la situación ¿Te imaginas a un hombre que es capaz de levantarte con el taburete en el que estás sentada sin apenas inmutarse? ¿Te pone pensarlo? A mí sí, desde luego... Cada movimiento hecho con decisión provocaba en ella una especie de descargas eléctricas de placer. Sin esfuerzo la colocó encima de la barra... Y prenda a prenda, la iba desnundando: camisa de seda transparente, zapatos de tacón, pantalones...  ya sólo quedaba la ropa interior que ella había elegido intencionadamente. Y así, él fue recorriendo con sus manos y su boca cada parte de su cuerpo, deteniéndose, como buen jugador sexual, en las zonas clave. Ella se moría de ganas de pasar a la acción, de coger las riendas y de darle placer como él ya estaba haciendo. Y lo hizo. El buen sexo es una lucha de poder: es saber darlo y cogerlo en el momento idóneo, es saber mandar y ser mandado, es saber desobedecer, es saber robar...

Y cuando él entró... ¿cómo se puede describir el placer? ¿cómo lo haríais vosotros? La RAE habla de 'goce, disfrute espiritual'... no, no amigos. Yo hablo de disfrute físico puro. La levantó una vez más con sus brazos y la empujó contra la pared. Y la empujó, una y otra vez... Y así ella llegó a la cima del placer, para después volver a comenzar la subida... esa es la suerte de las multiorgásmicas, un orgasmo no es el fin, sino que puede ser el principio. En la barra, contra la pared, encima, debajo, de pie... y sólo con el sonido de sus respiraciones jadeantes. Encima de él, con el poder en sus caderas, volvió a tener un orgasmo. Y tras éste, él cogió el mando de nuevo. Se acercaba el final... él la levantó y ella rodeaba su cuerpo con sus piernas. Y así, con sus cuerpos empapados en sudor y con las pulsaciones aceleradas por la práctica del mejor ejercicio que uno puede hacer, él llegó al orgasmo.


...Y, tras escribir esto, confieso que estoy caliente. Espero no ser la única...