jueves, 31 de mayo de 2012

Es míiiio, mi tesoro...

Reconozco que soy una persona con unos niveles de paciencia por debajo de cero. Muy por debajo. Y también reconozco que soy cero objetiva, porque a veces me sacan de quicio las mismas cosas que hago yo con toda naturalidad.

Me gusta participar en los planes ajenos. Pero no me gusta que participen en los míos sin previa invitación (y cuando digo previa no digo que te tengan pillado por los huevos, sino que salga de mí de forma voluntaria). Hago bromas que me revienta que me hagan o lanzo comentarios (cual dardos) que, de hacer su recorrido en sentido inverso, se me clavan profundamente (y no esos "dardos" ni ese "profundamente"). Suelo contar cosas a mis amigas que no me gustaría que otros contasen a sus amigos... y dejémoslo en un "etc.".

Y como dije hace bien poco, una frase que me viene de perlas, "no soy maestra de nadie". Ni quiero serlo (al menos no literalmente, no cuentan los juegos en los que ser profesora de un alumno que se ha portado muyyyy mal tiene su morbo). Quizá, tiempo atrás lo fui inconscientemente, aunque sin elegirlo. Y tras la experiencia (todo profesor fracasa alguna vez), diré que no quiero repetir. En ningún sentido, amigas y amigos. Mejor que me enseñen a mí  (y ya me encargaré yo de ser una alumna aplicada). Lo siento, el mundo ha perdido a una magnífica maestra potencial... pero tranquilos, siempre quedará el "caso figurado".

Por supuesto, yo también he hecho las cosas por primera vez y he aprendido de alguien (sí, sí tía, como lo oyes). Pero aún así, soy una egoísta. Por eso me cuesta tanto entender cómo hay personas, y me refiero en la mayoría de los casos a hombres, a los que les encanta "ser los primeros". Ya me entendéis. Todo tiene su edad. Y luego está la película de Virgen a los 40 -si no la habéis visto ya tenéis plan para el finde, porque de verdad que es muy, muy buena-.

No me gustaría desvirgar a ningún hombre, para ser sincera. El sexo está para disfrutarlo (mucho, mucho) y, aunque siempre aprendemos cosas nuevas, yo ya tuve sexo realmente malo en su día y no me apetecería volver al punto de partida (es mucho mejor caer en una oca: oca, oca y...). Sin embargo, hay muchos hombres a los que les encantaría ser los primeros. Ser TUS primeros. Parece un pensamiento romántico: Ser el primero, tu único hombre... y en unos pocos casos sí será un ideal romántico. Pero en la mayoría es una cuestión de POSESIÓN. Tú eres suya, él es el único hombre que te ha penetrado y que te ha hecho gemir de placer.

Pero luego quieren, a la vez, que seas muy... picarona. Creativa e insaciable. Una zorrita caliente.Tiene gracia. Por lo general (insisto en el "POR LO GENERAL", para que nadie se me ofenda) la creatividad te la dan las diferentes experiencias. No hablo de estar con cientos de hombres/mujeres, hablo de haber tenido al menos algo para comparar.

A eso le llamo yo doble moral. Algunos/as no saben lo que quieren o, aún peor, no son capaces de aceptar que lo que quieren realmente tiene una razón de ser. Y marcan en la lista unos requisitos que, ya no sólo es que sean imposibles (no hay marcha atrás queridos y queridas), es que son injustos. Tú quieres ser un "folleti", pero yo tengo que ser Mónica "La Virgen"*. No, no. Mejor tú eres el de Virgen a los 40 y yo soy Samantha Jones**. No, no. Mejor que tú seas un "folleti" y yo sea Samantha Jones, y así todos contentos (o casi todos, que sé que hay gustos para todo).

¿Os gustaría ser los maestros? ¿Querríais ser los primeros para vuestra pareja? ¿Conocéis este instinto posesivo?

* "Mónica "La Virgen" fue una concursante de una edición de Gran Hermano que, "supuestamente", era virgen.
** Samantha Jones... ¿no sabes quién es? ¡Sacrilegio, amigo! Ponte las pilas con Sex & The City.
 

7 comentarios:

  1. Me ha tocado de todo. Ser maestro , hacer de alumno (aplicado o no) ... y sinceramente todo tiene su lado positivo. Aunque lo importante es poder disfrutar y disfrutar y ...

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  2. Bueno hay para todos los casos, pero a mi me gusta ser samantha, y que él sea creativo o "folleti", el sexo aburrido y monotono, no deja nada, y lo q termina provocando es que un@ quiera buscar un maestr@ que le enseñe, o alguien con quien realmente disfrutes hacerlo; ya que al final lo divertido del asunto es disfrutarlo.!!

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  3. jajajajajaja...que me partooo!

    A ver querida Dora, es que yo con este nick ya llevo lo de Maestro en el nombre, asi que poco mas que añadir, y ademas sin lugar a dudas prefiero una zorra retorcida que se apacigua despues de un buen ejercicio atusandole la cabeza ( como buen caido) a una Santa en los Altares, que tras escalar y romperte la crisma para alcanzarla, te daras cuenta de que es de la mas fria y dura piedra, rigida estatica e inmovil, pero coño con lo que hemos invetido! ya nos quedamos con ella...

    Muy bueno Dora, me he reido!

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  4. Enseñar, siempre enseñar. Hay personas que nunca hemos sido pupilos. ¡Se nace como se nace!
    Mirad si no a mi grafitero:
    http://programademanolibre.blogspot.com.es/2012/05/el-sueno-del-grafitero.html

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  5. Hola Dora. Reconozco que esa idea de posesión se aloja en muchos hombres y quisiera darte una (de tantas) explicaciones, aunque, por supuesto, no es una justificación. Y es en el sentido de que esa sensación de poseer, quizá también dominante, tiene que ver más con lo irracional, un sentido casi animal. Y es algo q sentimos muchas veces pero que a la vez rechazamos desde nuestra conciencia, pero ahí está y aflora de una u otra manera, luchamos contra ello, pero es cierto que en nuestro fondo existe. Por eso yo no lo calificaría de doble moral pues no es, en muchos casos digo, algo consciente ni mucho menos meditado...

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