jueves, 21 de junio de 2012

La curiosidad mató al gato

Una vez, cuando era más joven (je-je-je), mi novio leyó mi diario. Pobre. Ahí comprendí bien lo que quiere decir la expresión "la curiosidad mató al gato". Llevábamos dos años saliendo, pero la cosa estaba más que muerta y yo era incapaz de dejarle. Le quería mucho, pero, y aquí viene el topicazo number one, no estaba enamorada de él.

Un día empecé a salir por un ambiente nuevo, a conocer gente nueva y, sobre todo,  a entrar en contacto con chicos nuevos. Una tarde rondaba por allí un chico que me llamó mucho la atención (que estaba como un queso). Yo estaba "comprometida" y la infidelidad no era una opción, pero el chico me atraía muchísimo. Todo empezó con unas miradas de lejos. Miradas que no se pueden evitar cuando alguien te ha gustado físicamente, con las que no pretendes nada, sólo alegrarte la vista. En un momento dado, él se acercó a mí y empezó a hablar conmigo. Era algo más mayor que yo (mi debilidad). Me sentía fatal, porque estaba cerca de entrar en paro cardíaco de la excitación que me producía sólo su mirada y cómo me hablaba.
Le dije que tenía novio y me dijo, y ahí viene el topicazo number two, "a mí no me importa".

No pretendía hacer nada con él. Pero no pude evitar darle mi Messenger (sí, en ese momento Messenger era la única opción). Sabes que no debes, pero a la vez piensas... "y si un día...", "¡quién sabe si...!". Sinceramente, creo que nunca antes había sentido lo que era la verdadera atracción sexual tan de cerca. Me habían atraído chicos desconocidos (recuerdo a un joven camarero de un restaurante en Ampuriabrava. No paraba de mirarme y yo a él. Debía tener unos 17 años, estaba sentada con mi familia cenando y no paraba de pensar: me levanto, voy al baño y seguro que me sigue. Finalmente, no tuve valor), pero nunca había llegado a "meterme en el papel", todo se reducía a miradas (no olvidemos la importancia de las miradas, que parecen inofensivas, pero son el principio de todo... ¿os acordáis de este post?).

Insisto en que no pensaba hacer nada. Pero le di mi Messenger. Hablamos unas cuantas veces, al principio todo muy inocente. Yo sólo decía: tengo novio, tengo novio, tengo novio. Y él: Yo puedo darte algo mejor, sé que te gusto, sé que no le quieres, puedo hacerte feliz... (sí, en plan Federico Moccia). Pero no podía dejar a mi novio (maldita cobarde, al final me dejó él un año después porque no me aguantaba) ni podía serle infiel. Nuestras conversaciones eran... no sé... intensas. Y yo siempre terminaba con ganas de llorar.

Todo esto lo escribía en mi diario. Todo. Supongo que él (mi novio) siempre había sentido curiosidad por saber qué tipo de cosas escribía yo en ese cuaderno que guardaba en el último cajón. Una persona que no escribe un diario no sabe hasta qué punto supone una traición leer el diario de otra persona. Es como si inventasen una máquina que pudiese leer tus pensamientos. Nada sería más catastrófico que eso. Pero tampoco nada sería más tentador. Un día, mientras yo me duchaba, él lo hizo. Abrió mi cajón, sacó mi cuaderno y buscó las últimas fechas que leer. Cierto que yo llevaba varias semanas algo rara, soy bastante transparente. Cuando entré en mi habitación le encontré blanco (¿o  era morado?), al borde de la lágrima. Dijo mi nombre (nada me causa más espanto que oír mi nombre si es fuera del sexo o porque alguien me llama) mirándome a los ojos y me preguntó: -¿qué es esto?-, muy despacio. Imaginaros la escena. En el diario plasmaba mis sentimientos y pensamientos más profundos e íntimos. Mis deseos prohibidos. Y hasta mis percepciones sobre él y sobre nuestra relación de viejos, a pesar de tener menos de 18 años.

Finalmente, el tío era un vendehúmos y un canalla. Se cansó pronto de que le rechazase y se ligó a una persona muy cercana a mí a la que no le había contado nada de esta historia. Fue un capullo con ella y con todas las que vinieron después, así que me libré de una buena (años más tarde seguíamos moviéndonos por el mismo ambiente, pero ya ni le hablaba ni le miraba).

La cuestión de todo esto es que nuestros pensamientos son privados. Hay veces que es mucho mejor no decir ciertas cosas, por muy sinceros que seamos. Al decir una cosa en voz alta le damos más importancia que si la guardamos en nuestro interior sólo para nosotros. Ni te digo si las escribes y alguien lo lee después. A veces es incluso mejor vencer la curiosidad y no investigar ni leer lo que no ha sido escrito para que tú lo leas. Yo no había hecho nada con ese chico (vale sí, mirarle, darle mi correo y hablar con él... pero yo no le decía nada que no fuese "tengo novio") y, sin embargo, la tragedia fue igual que si me lo hubiese tirado. Igual. Creo que sentir atracción por otras personas es natural, pero hay que saber ponerle límites (ese es el quid de la cuestión), si no todo puede pasar. Como bien dije un día, no me fío nada de la gente que afirma rotundamente que no siente atracción por nadie más que por su pareja... puede ser verdad, pero a mí me cuesta creerlo y siempre pienso que son los que más peligro tienen. Porque si crees que nunca sientes atracción y de repente un día la sientes creerás que es más especial ¿no?

Para terminar diré que seguí escribiendo un diario unos cuantos años, pero llegó un momento en el que arrancaba y quemaba más hojas que escribía. No quería que nadie pudiera descubrir mis secretos. Así que dejé de escribirlos. Reconozco que decir que hay que vencer la curiosidad es fácil, pero cuando la duda te mata eres capaz de todo. Aún así, repito lo mismo, a veces saber las cosas no significa descubrir la verdad, la clave de todo, la llave de la realidad, porque cada uno interpretamos nuestros sentimientos, pensamientos e ideas de un modo muy distinto y lo que para mí es una cosa natural y sana, a ojos de otros puede parecer una perversión.

21 comentarios:

  1. Todo depende.. a veces idealizamos a alguien y "las verdades" sobre esa personas nos llegan sin nosotros buscarlas.
    A mí me pasó de conocer a alguien que se vendía de una manera, después lo conocí personalmente y resultó ser alguien bastante diferente y más tarde me fui enterando por terceros (y si.. el mundo es tan chico, especialmente una zona de capital..)que esta persona en cuestión era un vendedor de humo y otras cosas más. En fin, a veces cuanto menos curioseamos de más nos enteramos :))

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    1. Eso es otro tema, si no lo buscas y la información te llega igual... te entiendo bien Álter alma.

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  2. El recuerdo hace que escriba este comentario con el pulso acelerado. Momentos tensos y dolorosos que jamás olvidaremos.
    Un tema con mucha miga que me costará sintetizar, sin duda. Me temo que en este caso no estoy de acuerdo contigo, como creo que tampoco lo estuve entonces. Todo acaba mejor cuando tenemos claras las reglas del juego. Respetándolas, los vencidos pueden resignarse culpando al azar pero no revelarse despechados contra el tramposo. Es cierto que en las rupturas amorosas no hay vencedores, pero siempre termina alguien más escaldado. Será porque yo siempre he interpretado ese desafortunado papel por lo que prefiero la transparencia en cualquier caso. Puede que el problema parezca a priori una tontería, pero será mejor discutirlo a tiempo en pareja para tomar las medidas que eviten su empeoramiento o lo solucionen, que arriesgarse a que crezca conduciendo irremediablemente al fin. En pareja somos más fuertes, afrontamos los contratiempos con mayor facilidad y resultamos victoriosos con más probabilidad. La comunicación en estas situaciones es vital y los secretos tumores, tanto para el que los custodia en forma de remordimientos, como para la relación.

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    1. Te equivocas en algo. Una pareja unida es más fuerte para luchar contra un problema ajeno, pero cuando el problema está en la propia pareja, la unión no hace la fuerza, la divide. En ese caso es mucho mejor que cada uno luche por su lado y aclare sus ideas...

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    3. (Lo siento. Se me escapó una de esas faltas ortográficas merecedoras de 50 latigazos y tuve que eliminar)

      Te equivocas tú :P jaja Es broma.
      Diversidad de opiniones. Que cada uno actúe como considere mejor.

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    4. Si y en la misma diversidad se encuentra la esencia de cada relación! Solo que es bastante complicado, por no decir imposible, el contar todo a la pareja.! Es posible que ni tu seais capaz de hacerlo!
      Imprsecindinble no es contar todo, es ser sincero las mas que se pueda.!

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  3. No creo que sea buena idea leer el diario de otra persona, es un acto de ultraje. Digamos que estas violando algo que es privado.

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    1. Efectivamente Kobal. Los diarios son personales, no están hechos para ser leídos y menos para que los lea la pareja.

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  4. Yo también soy partidaria de no contarlo todo a la pareja. Debemos guardar parcelas personales, tanto en nuestro interior como en lo exterior. Sentir atracción es normal, el problema está en cómo gestionas esa atracción que sientes. En este caso, el novio cometió un error garrafal... pero tú, Dora, fuiste cobarde al ser capaz de dar libertad a una persona a la que ya no podías aportar nada. Siempre es difícil, lo sé bien.

    Todos debemos tener secretos y como dice Kobal, leer el diario de otra persona es un ultraje.

    Cris.

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  5. Tener secretos que desconoce tu pareja es un signo evidente de que no existe plena confianza entre ambos. No justifico que leyera tu diario sin tu permiso. Creo que incluso puede estar en el borde del delito y no te digo más de la falta de respeto que supone. Sin embargo sí debes plantearte si merece o no la pena, estar con alguien a quien no puedes contarle lo más íntimo de ti. Sé tú misma. No ocultes nada y si no le gusta, no te merece. Un saludo.

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    1. Precisamente por ser yo misma hay ciertas cosas que jamás contaría a mí pareja. Yo soy así. Tengo mis secretos y mis pensamientos que sólo comparto conmigo, porque no quiero compartirlos con nadie más.

      Por otro lado, estoy de acuerdo contigo en que no merece la pena estar con alguien a quien no puedes contarle lo más íntimo de ti. Para mí lo más íntimo es decir: "hay cosas que no te cuento, porque son mías".

      Como digo siempre, soy una persona con mucha vida interior.

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  6. Nadie ha justificado la acción de leer un diario ajeno. Esa opción es indudablemente errónea.
    Creo que el tema de debate aquí, sin embargo, es el de la conveniencia de ocultar pensamientos o acciones a tu pareja. A este respecto encuentro mis opiniones en línea con lo que comenta Fran y no me atrevería a expresarlo mejor. Si es tu alma gemela, tu media naranja, si encajáis de verdad, tu novio/a te comprenderá y aceptará al 100%. No encuentro motivo por el que debas mantener nada fuera de su alcance.

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    1. Esta bien el hecho de aclarar siempre las cosas, pero, hasta el punto de contar todooo a esa otra persona, nadie llega a hacerlo, siempre habra algún pequeño o gran secreto, q ninguno de los integrantes de la pareja, quieran que el otro conozca.!
      Es mas, es probable que tengais a alguien a vuestro lado, con quien no tengais todo claro! En fin estoy de acuerdo con el hecho de hay cosas q solo son de cada quien, y nadie mas!

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    2. Nunca podré contarle TODO a mi pareja. Tengo derecho a tener mis secretos... y creo que es bueno tenerlos, de hecho.

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    3. Cierto muy ciertoo.!!

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  7. Dora, ¿de verdad has dejado de escribir un diario con tus pensamientos más íntimos y reflexiones? ¿Y esto, este blog, qué crees que es? :)

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    1. Lo dejé de escribir en su momento por "miedo", porque había cosas que de ningún modo quería compartir con nadie. En este blog, planteo muchas de mis ideas, cuento algunas de mis experiencias, pero no todo.

      En mi diario escribía prácticamente todos los días, a veces cosas irrelevantes y otras pensamientos que ahora me encanta leer. Aquí no podría hacer lo mismo... :(

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  8. El problema de los diarios es que siempre hay un desliz y los acaban leyendo. Recuerdo la primera vez que besé a una tía; yo era un nuncafollista de manual y estaba de vacaciones con una familia de acogida irlandesa, de esto que vas a pasar el verano allí, y así aprendes inglés.
    Pues bien, fui allá y vi el diario de una de las "hermanas" debajo de la almohada (yo dormía en su cuarto y ella se trasladó al cuarto del hermano). Supongo que estando más interesado en saber qué maquinaba que en aprender inglés me puse a leer literatura barata, no tenía mucho sueño y empecé a pasar páginas y páginas... hasta que encontré con la noticia emocionalmente más intensa de mi tierna vida: Unas letras rosas decían "I like the spanish student", con unas páginas dedicadas a mi persona.

    Casi lloro de la emoción, yo.. el nuncafollista eterno, tenía tiro con una tía! Es cierto que era feo y con menos malicia que una tortuga, pero la chica era bastante agradable, teníamos los mismos gustos y nos habíamos hecho amigos. Total que dejé el diario donde estaba, y al día siguiente, sabiendo que estaba hecho, conseguí reunir el valor necesario para darle un beso en la mejilla, omitiendo el detalle de que había leído su diario. Ella, que era más lista que yo, se encargó de encauzar lo que podía haber sido un nuevo desastre.
    La pena es que sólo quedaban 3 días de estancia y no pude disfrutar demasiado la experiencia. Luego volví a Bilbao y todavía tuvieron que pasar muchos años de sequía hasta que, ya en pleno proceso de investigación del cortejo humano, llegué a los siguientes labios.

    Leer diarios ajenos es moralmente reprobable, pero a veces las consecuencias son positivas para el que lo lee. Para bien y para mal.

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    1. Jaja, tu historia me encanta. En tu caso las consecuencias fueron positivas, pero precisamente por no ser negativo aquello que leíste, ella no se enteró nunca.

      Lo malo de los diarios es que, rara vez vas a encontrarlos plagados de cosas buenas, siempre va a haber algo que te va a joder. Pero entiendo que un diario a la vista es un obsequio muy goloso.

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