jueves, 26 de julio de 2012

"Agente, he sido mala"

¿Qué nos pasa a las mujeres con los uniformes? Para qué mentir, a mí me ponen bruta, aunque podría decir "nos ponen", porque somos muchas. Podría hacer referencia a unas cuantas conversaciones femeninas de lo más salvajes. Quizá, la frase más típica y conocida es la dirigida a los bomberos: "Apaga mi fuego con tu graaaan manguera, por favor, ¡que ardo!". Pero os voy a contar un secreto. A mí el que más me gusta es otro los clásicos: El policía. "Sí, señor agente, he sido muy mala... he cometido un grave delito. Creo que debería ponerme las esposas y detenerme, porque soy muyyyy peligrosa". Me encanta. Me lo paso pirata yo sola. Si me oyese decir esto uno de mis mejores amigos, me mataría. Odia a los polis.

viernes, 13 de julio de 2012

Educación sexual

Tenía 16 años cuando se me rompió un preservativo por primera vez (y última, porque creo recordar que no me ha vuelto a pasar). Era sábado por la noche y, en ese momento, la píldora del día después la vendían sólo con receta médica. En urgencias no las hacen y no había centros de planificación familiar abiertos (donde las dan gratis). Tuve que llamar a mi madre y contarle lo que había pasado. El domingo por la mañana me llevó a una clínica privada donde nos hicieron una receta. Después no podía faltar la charla sobre sexo (síii, quizá un pelín tarde). Me dio mucha vergüenza, pero menos mal que estaba ella para ayudarme. Durante meses tuve miedo de que me volviese a ocurrir.

miércoles, 4 de julio de 2012

Una relación, un juego de poder

Siempre he dicho que las relaciones de pareja son juegos de poder. Una cuerda con un miembro en cada extremo tirando de ella. El poder es el que es, por eso cuanto más tiene uno, menos tiene el otro. En toda relación una parte tiene más poder que la otra. Es muy común oír a los amigos quejarse de su pareja egoísta, que siempre hace lo que quiere... que lleva la batuta. Y el que tiene menos poder sigue el ritmo del baile como puede, igual que yo en mi primera clase de aeróbic. Se va adaptando. Va aceptando más y más cosas para evitar las discusiones que surgen cuando los deseos de los miembros no cuadran.