miércoles, 4 de julio de 2012

Una relación, un juego de poder

Siempre he dicho que las relaciones de pareja son juegos de poder. Una cuerda con un miembro en cada extremo tirando de ella. El poder es el que es, por eso cuanto más tiene uno, menos tiene el otro. En toda relación una parte tiene más poder que la otra. Es muy común oír a los amigos quejarse de su pareja egoísta, que siempre hace lo que quiere... que lleva la batuta. Y el que tiene menos poder sigue el ritmo del baile como puede, igual que yo en mi primera clase de aeróbic. Se va adaptando. Va aceptando más y más cosas para evitar las discusiones que surgen cuando los deseos de los miembros no cuadran.


¿Cuál es el problema? Precisamente ese. Aceptar y ceder sin límite. Uno se lo toma con filosofía y piensa que está obrando bien porque está evitando una pelea con su pareja. Sin embargo, lo que está haciendo es regalar porción de poder, soltar poco a poco la cuerda. Esta situación, a la que uno ya se ha acostumbrado con el tiempo, se traduce en que una de las partes de la pareja lleva por completo la voz cantante y no se deja ni soplar, porque inconscientemente se ha acostumbrado a que se cumple su voluntad. El otro miembro obedece, se resigna a que no se respeten sus deseos y calla. Lo más probable es que se sienta frustrado o insatisfecho y hasta no sepa por qué. Como esas veces en las que nos sentimos raros, hay algo ahí que nos inquieta, pero no nos paramos a pensar qué es.

Fue un gesto, un detalle. Casi un flash informativo que enviamos y que se va acumulando junto con otros que dicen "yo no mando". Acción-reacción. Soltaste la cuerda y el otro tiró, casi sin querer (como cuando en el parchís estás obligado a comer una ficha aunque te dé pena). El proceso es tan lento que no lo notas, pero si miras atrás, de repente, no te reconoces.

¿Cuál es la solución? No soltar la cuerda y si se te escapa, luchar por recuperar el trozito perdido. ¿A qué me refiero? Cuando una persona no respeta como norma nuestros deseos, no nos ofrece lo que pedimos. Nos plantamos. Es mejor perder a una pareja a los 8 meses que a los 8 años. Como le dije a una amiga hace poco, el sufrimiento que cuesta llegar a un equilibro después de muchos años, no merece la pena en absoluto. Hay demasiada gente en el mundo para perder las fuerzas en un candidato difícil.

Pueden pasar dos cosas. Por un lado, si hablamos del "equilibrio ideal", lo más conveniente es que si uno baja la mano, el otro no abuse de ello y baje la mano también en otra ocasión. Eso es equilibrio. Ninguno es intransigente, se busca un término medio. Pero si hablamos de poder... entonces debemos aprovechar los momentos en los que nuestro "contrincante" flaquea para agarrar la cuerda y tirar fuerte. Ganar terreno. Llevar la batuta. Y entonces, hacer nuestra voluntad. Y nunca olvidarnos de que tenemos el poder y que en cuanto nos despistemos o confiemos, lo podemos perder. Un día que lloras, que suplicas, que no aguantas la llamada y llamas tú... eso, son momentos de flaqueza. Esto no es tanto una relación como una guerra silenciosa. Hay que mantener la cabeza fría, pero muchas veces, en el amor no es posible.

¿Os acordáis del post "Las riendas"? Uno de mis favoritos, por cierto.

10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Bueno, realmente dialogar forma parte de buscar el equilibrio ideal ¿no?

      Por otro lado, para ser sincera, por mi experiencia diría que en estos casos hablar no sirve de mucho. Es necesario que la persona se dé cuenta de que está siendo egoísta o que le salga de dentro ceder en cosas. Y tengo la sensación de que es algo que uno tiene que ver por sí mismo, sobre todo cuando se da cuenta de que tiene miedo de perder al otro. A veces, parece que cuanto más hablas de una cosa más te metes en un círculo vicioso de incomprensión: tú hablas cada vez más y el otro entiende (o quiere entender) cada vez menos.

      Hablaba más bien de estos casos. Esta claro que el punto 1 es hablar. Pero si ves que no funciona... ¡no sigas dándole más y más vueltas a lo mismo!

      Obviamente es una opinión basada en lo que he vivido y en las situaciones que veo que se dan entre mis amigas y amigos.

      Un beso Álter Alma.

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  2. Pienso que los lazos que unen a las parejas (y en general personas) no son ciencia. Un análisis podría llenar cientos de páginas y no creo que se concretase nada.

    Mi opinión es que si en una relación se empieza a pensar en equilibrios de poder, mi trinchera, la suya,no cerder,...mejor dejarlo.

    No obstante algo que he verificado personalmente y en amigos/conocidos es que en un porcentaje muy alto de las relaciones (70% o más) quien se suele salir con la suya es la mujer, el hombre en estos casos inconscientemente se adapta a la mujer. También pienso que no es algo que la mujer haga conscientemente con una planificación estratégica/táctica en la cabeza. Simplemente hace su vida y...el hombre se adapta. ¿Que pasa cuando no coinciden gran parte de los gustos/intereses/valores...y el hombre conscientemente no quiere ceder?..pues que suelen empezar los problemas...que probablemente , si hay muchas discrepancias, acabarán en ruptura. Ejemplos: se suele tener más relación con los amigos de ella que con los de él, cuando la relación se formaliza se suele tener también más trato con la familia de ella que con la de él....

    Resumiendo, las relaciones de pareja, como las humanas son maravillosamente complejas, pienso que no se pueden diseccionar/analizar como una máquina sofisticada. Lo importante es que ambas partes estén cómodas y se respecten mutuamente. ....y cuando hay conflicto normalmente (no es una generalización) quien suele ceder más es el hombre...de lo contrario habrá CONFLICTO de verdad ;).

    David,

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    1. Tienes razón David, ya no sólo es que un análisis pueda llenar páginas y páginas, sino que se pueden hacer tantos análisis como personas hay en el mundo. Este es uno de ellos.

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    2. De acuerdo con lo que comentas, salvo en el porcentaje basas en tu propia experiencia. Creo que no se trata de género, sino de personalidad. Una persona con la autoestima baja es carne de cañón para ser dominada por su pareja. Da igual que sea hombre o mujer. De igual manera que en tu caso conoces a muchas mujeres que se salen con la suya, yo conozco a muchos ejemplos contrarios. En todos los casos, hombres o mujeres, te encuentras a personas que, por una razón u otra, se sienten inferiores a sus parejas.

      Un saludo.

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    3. Fran.

      En tu comentario te has ido a los extremos que describen relaciones perversas: "....autoestima baja..." "...dominada por su pareja.." "...se sienten inferiores a sus parejas..".

      Quien piense que una relación de amistad, sentimental, familiar, se basa en definir bandos, metas, vencidos que vaya a tratárselo cuanto antes porque va a ser un desgraciado toda su vida y va a hacer unso desgraciados a los de su alrededor. Y quien tenga la mala fortuna de encontrarse con alguien que piense/actúe así que le busque ayuda y/o salga corriendo.

      Lo que decía que los hombres tendemos a ceder más en relaciones "largas"/"consolidadas" es una opinión mía basada en mi observación. No se refiere a estar subordinado a la otra..(otra vez volvemos a las trincheras...), se refiere a "ceder" más de media en relaciones equilibradas, en las que nadie conscientemente se encuentra en una batalla de poder. Si uno de los 2 conscientemente ve la relación como una lucha...que vaya pensando en arreglarlo.

      David.

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    4. Dora,

      Tienes razón en que puede haber tantas opiniones como personas.

      A veces soy muy prusiano en mis afirmaciones...

      Auf Wiedersehen ,

      David.

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  3. Quien controla la relación es a la menos que le importa.
    Vale, Puerto Rico...

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    1. Es muy posible, aunque hay veces que tienes el control simplemente por el hecho de que el otro lo abandona.

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  4. y por que no coperar para creser juntos.

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