viernes, 26 de julio de 2013

Jugando a las tinieblas

En el sexo todo es cuestión de gustos y de respeto por los gustos ajenos. Sobra decirlo. Una de las situaciones en las que encontramos más opiniones es la de la iluminación durante la batalla. Apagada o encendida, esa es la cuestión. Veréis. Yo odio con todas mis fuerzas follar a oscuras (entiéndase, sin ver un carajo). Me molesta y ofende. Y si hay algo que me guste menos que el sexo en absoluta oscuridad es que la persona que me acompaña lo prefiera así. No, no. El sexo es un acto muy excitante visualmente y no me quiero perder detalle.