viernes, 26 de julio de 2013

Jugando a las tinieblas

En el sexo todo es cuestión de gustos y de respeto por los gustos ajenos. Sobra decirlo. Una de las situaciones en las que encontramos más opiniones es la de la iluminación durante la batalla. Apagada o encendida, esa es la cuestión. Veréis. Yo odio con todas mis fuerzas follar a oscuras (entiéndase, sin ver un carajo). Me molesta y ofende. Y si hay algo que me guste menos que el sexo en absoluta oscuridad es que la persona que me acompaña lo prefiera así. No, no. El sexo es un acto muy excitante visualmente y no me quiero perder detalle.

Siempre voy con los ojos bien abiertos. Soy periodista, lo mismo es por eso. Necesito ver hasta debajo del agua, así que no iba a ser menos debajo de las sábanas (o encima o sin sábanas). Pero es que durante el sexo, los cinco sentidos deberían implicarse al máximo. Unos tendrán más peso que otros según la persona y sus preferencias. En mi caso, seguirían este orden:

1. Olfato
2. Vista
3. Oído
4. Tacto
5. Gusto

Y es en el punto 2 donde la luz juega un papel fundamental, claro. La cama (sofá/silla/suelo) es como un rin. Si estoy a oscuras no veo a mi adversario y no puedo atacar. Además, siento coartado uno de mis placeres más intensos: Mirar. Confieso que soy un poco voyeur (mi teoría es que todos lo somos). Ahora, cierto es que el tipo de luz es de vital importancia. Cuestión de vida o muerte. Muchas veces las mujeres, más preocupadas por cómo se ve nuestro cuerpo que por el placer que sentimos en él, nos torturamos pensando en no mostrar aquello que nos acompleja. ERROR. Y ojo, que he conocido a algún hombre al que también le da vergüenza ver tan expuesto su cuerpo. Hace poco leí algo que me encantó: "si tu cuerpo no te gusta, no cambies tu cuerpo, cambia tus gustos". 

Cuidarnos está bien (el cómo es cosa de cada cual). Es necesario para sentirnos atractivos y deseables, para mantener la autoestima a raya y tener confianza. Pero obsesionarnos por alcanzar falsos estereotipos no está bien. No voy a negar que también tengo mis "complejos", como todas, pero os prometo que intento no marcarme metas imposibles, ver todo lo bueno que hay en mí y quererme y mimarme muchísimo. Es este un ejercicio que os recomiendo a todas y todos.

Pero a lo que iba: el tipo de luz. La luz fuerte cenital (desde arriba) es matadora. Entiendo que tampoco vamos a follar con luz de interrogatorio (a no ser que apostemos por un magnífico 'aquí te pillo, aquí te mato' en la cocina o a plena luz del día). La mejor luz, para mí, es la de una vela. Perfila el contorno de los cuerpos, les da un tono estupendo y mejora la textura de la piel. Es un término medio: No es la tan odiada [por mí] oscuridad sexual, pero tampoco es el probador de Zara (la luz del final del túnel, por lo menos).

Eso sí, puestos a elegir, si tengo que optar por follar como si fuese un topo o hacerlo a la luz de un día soleado... me quedo con lo segundo. Porque una de las cosas que más me gustan del sexo es poder mirar a los ojos a mi amante y sentir cómo su placer hace vibrar mi entrepierna.



18 comentarios:

  1. Con los ojos sí que podemos penetrar inasiblemente.

    Besos ;-)

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    1. Carlos (Valladolid)27 de julio de 2013, 12:00

      Totalmente de acuerdo contigo, Dora, en lo de los sentidos y en lo de no follar a oscuras. Yo iría más allá y diría que cuanta más luz mejor. Me parece exquisito ver el cuerpo de mi compañera (solo velado por la ropa íntima, que me parece mucho mejor que desnuda del todo), ver y que me vea el mío, sus cambios provocados por la excitación. Con la luz apagada se pierde más del 80 % de lo excitante del sexo, y sin excitación el mero placer del contacto no físico (tacto) no me llena. Como mucho una vez por probar en plan morbo.
      Enhorabuena por tu blog, que he descubierto hace muy poco, y me identifico con casi todos tus planteamientos, me encanta la naturalidad con enfocas temas de sexo y la naturalidad con que responden tus lectores.
      Un saludo, y prometo seguir tu blog y leerlo siempre que pueda

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    2. Muchíiiiiiiiiiisimas gracias Carlos. Me alegro mucho de que te guste y espero que sigas compartiendo tus opiniones siempre con nosotros :-)

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  2. Anda que no sabes nada tu,pillina¡¡¡¡jajja..coincido en casi todo,en todo caso apuntaría el hacerlo totalmente a oscuras...pero a ciegas,solo por anular el sentido visual y dejar volar los otros 4 sentidos y como experiencia a probar.
    En cuanto al orden de los sentidos....este varía de unas ocasiones a otras,hay veces que el gusto va primero,otras el tacto...lo importante es follar con todos ellos y no perderse ninguno excepto en momentos puntuales y como juego.
    Feliz y lujurioso verano a tod@s

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    1. No me disgusta que me tapen los ojos de vez en cuando, pero para ser sincera, tampoco me encanta. Prefiero ver, mirar... y sobre el orden, para mí se cumple siempre. Los olores me vuelven loca, es el sentido que más consigue estimularme.

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  3. Me encanta verlo todo, absolutamente todo lo disfruto al maximo, no solo ver el cuerpo de tu pareja sino tambien el mio propio, la belleza y el extasis d dos cuerpos unidos en un acto tan sublime y delicioso.Vamos no escondamos nada a disfrutar!

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  4. Me encanta verlo todo, absolutamente todo lo disfruto al maximo, no solo ver el cuerpo de tu pareja sino tambien el mio propio, la belleza y el extasis d dos cuerpos unidos en un acto tan sublime y delicioso.Vamos no escondamos nada a disfrutar!

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  5. Estoy seguro que una luz de interrogatorio bien empleada si que te gustaría...

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    1. mmmmmmmmmmmmm, vale, creo que sí me gustaría. Jaja.

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  6. El otro día le propuse un juego a mi chico, le pedí q m pusiera el antifaz y una peli porno......le pedí q m explicara como eran los personajes....y lo q hacían, cuando m di cuenta tenía su miembro en mi boca..(..no sigo q m estoy poniendo malita..)..fue tremendamente excitante!
    Dora, comparto contigo lo del olfato, oler y q m huelan....mmmmm
    Y por supuesto m encanta mirar......y q m miren!
    Un beso
    María

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  7. Uno de los polvos más magníficos que he tenido ha sido a la luz de la luna, de esas noches de luna llena de verano en las que ves todo en penumbra, en las que el aire fresco entra por la ventana y mueve suntuosamente las cortinas mientras el vello de la piel se eriza. Esa penumbra que permite ver los cuerpos, sus formas y colores atenuados pero nítidos, en la intimidad de la noche silenciosa. Un rayo de luna ilumina un rostro que gime, y segundos después se confunde con las sombras mientras el acompasado sonido de la sexualidad inunda los sentidos. En la penumbra, el sentido de la vista se vuelve pura sugerencia y se sustituye por la imaginación. El resto de sentidos cobran más importancia para compensar la falta de información visual, y cualquier gesto del otro se siente el doble. Es indescriptible la sensación que tienes cuando la vagina se cierra con fuerza sobre el pene y tan solo puedes intuir lo que está sucediendo y dejarte llevar por el momento.

    Solo puedo decir que el polvo fue tan increíble que me dió algo así como un calambre en el testículo, y durante una hora tras el coito tuve un dolor agudo en la zona baja del abdómen y uno de los testículos no bajaba. Con todo, mereció la pena.

    UN SALUDO.

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  8. opino lo mismo que tu, no me sabe igual el coño de mi chica con la luz a oscuras que con luz, ni las sensaciones son las mismas, ni tan siquiera los movimientos etc...no es recomendable perderse ese espectaculo singular y único.

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  9. A mi me gusta la presencia de una luz inddirecta, algo tenue pero que permita observar los bonitos labios, el contorno del cuerpo, los pezones hinchados por el placer y sobre todo la inmensa cara de placer de la mujer que provoca una tremenda excitación en mi. Me encanta ver sus pechos a través de sucamisa transparente, sus piernas y pies.......uf......
    Al mismo tiempo me encanta el sentido del oido que me permiten, que nos permiten sentir a través de este sentido los jadeos, las dulces o no dulces palabras, la respiración entrecortada que oimos cuando en medio de la oscuridad, que curioso, la oscuridad, oimos como nuestra pareja se acaricia y percibimos sus jadeos y movimientos. Bueno, que barbaridad, me estoy poniendo como una moto.
    Al igual que Dora, me encanta el olfato pero no solo referido al perfume que creo es lo primero en lo que pensamos, me encanta al estar junto a una mujer, sentir su olor corporal, el perfume de su humedad, el aroma de todo su cuerpo.

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  10. Mucho mejor viendo, claro que sí. A mí me pone mucho oler, tocar, lamer, escuchar y, por supuesto, ver. Que no falte ningún sentido. ¿Y cómo vas a perderte la cara de tu chico al borde del éxtasis? O cuando se está corriendo!
    Nada, nada, a encender la luz, y si son velas mejor.
    Penélope

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  11. Yo tuve una experiencia así en la oscuridad total. Sumado a que estaba muy drogada, fue algo muy bello, casi místico.

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  12. Me encanta tu blog!!!! Saludos desde Lima, Perú.

    Besooooooos!

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  13. Casi siempre lo he hecho en penumbra.

    Una noche estaba en el sofá de la salita de estar de una casa vieja con una inglesa muy guapa. Algo andrógina y con camisa "de leñadora de Montana", con vaqueros y zapatillas, no especialmente "femenina", pero las prefiero así. Cara y uñas limpias, sin rastro de pintura. Por el cristal translúcido de la puerta que daba a la calle se colaba, muy disminuida, la luz de la luna o de alguna farola cercana. Dentro de la casa no habíamos dejado ninguna luz encendida. Estábamos tomándonos los preliminares con calma, yo sentado con la espalda sobre el respaldo del sofá y ella sentada sobre mí, sus piernas alrededor de las mías, besándonos mientras su melena rubia y casi lisa rodeaba nuestras cabezas como una cortina de ramas de sauce (su cabeza se situaba un poco por encima de la mía). Sólo veía su rostro, sus labios de un grosor sensual, sus ojos grandes y claros. Esa cortina de cabellos creaba un espacio aislado del mundo, y sólo la tenue luminosidad lunar se filtraba entre ellos. Podías creer que no existía nada más que su rostro y sus cabellos, de no ser porque las manos recorrían los cálidos relieves de otro universo.
    Fue la única vez que me he acostado con alguien a quien acababa de conocer de fiesta y casi la única vez que me he acostado con alguien que me atraía especialmente desde el primer instante de verla entre tanta gente.

    Otra chica tenía, enrollada en la cabecera de la cama, una ristra de luces de color naranja, de las que se usan para decorar árboles navideños y belenes. Creaba un ambiente muy especial.

    En otras ocasiones, también en penumbra, he tendido a dirigir la mirada hacia el espejo mientras lo hacíamos en la postura del perrito. Me gusta ver nuestros cuerpos como desde fuera. No es que tenga cuerpo de atleta, pero hago deporte. Me recreaba observando las sombras de mis propias abdominales, mis gemelos o mis bíceps. Posiblemente imaginaba que era un actor porno.

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