jueves, 30 de enero de 2014

Que te confundan con su ex y otras cagadas

Fotografía de Cameron Davis
Hay veces que una tiene que aguantar el tipo en situaciones en las que, como hacía Ally McBeal (serie que espero que conozcáis), te visualizas sacando un hacha y cortando la cabeza a diestro y siniestro. Eso desahoga mucho. Pero hay que hacerlo con humor. Y es que si hay algo que me ha enseñado la vida es que como mejor se sale de las situaciones incómodas es riéndose. Ejemplo.

Llega el día de Navidad y te toca conocer a la familia política. Te valoras, te quieres, vives encantada de haberte conocido... ¡pero estás nerviosa, coño! Quieres causar buena impresión, no lo puedes evitar. Las comedias románticas, aunque hayas luchado por evitarlo, han terminado por hacer mella en ti (sorry, luchadora). ¡Maldita Nora Ephron! ¡Maldita Danielle Steele! ¡Maldita sociedad patriarcal!

Día 25 de diciembre. Te levantas a las 9:00 a.m. obligada por tu hermano pequeño, abres regalos bajo su mirada inquisitiva, compartes el entusiasmo familiar y te pones al lío, que no quieres llegar tarde. A pesar de que tenías pensado el atuendo -outfit si quieres ser más guaydesde hace un mes (ni muy serio ni muy informal, respetuoso, pero no ostentoso...) ¡Aish! Llega la hora de vestirte y te cambias una media de 30 veces. Y aún así, no quedas muy convencida. Bolso en mano y abrigo puesto (el elegante no, que vas a una casa de campo y no quieres parecer la Beckham... pero tacones sí, no vayan a creer que eres la Spice girl deportista.), te sientas a esperar.

Y tu chico llega tarde. Lo que significa que tú (mujer segura donde las haya) pasas todo el trayecto suplicándole (suplicándole mucho -guiño, guiño-) que llame y diga a su familia que la culpa es toda suya, que se ha dormido, que había atasco, que el perro se ha comido la llave del coche... ¡lo que sea! Pero no, no vas a salir airosa tan fácilmente. Llaman ellos antes para que tu presión arterial pase revisión. Madre mía, con lo tranquila que eres, con la seguridad que desprendes... ¡tururú!

No pasa nada. Llegas allá donde Cristo perdió el mechero (y a saber qué más perdió), sales del coche con tus tacones de 'mujer de bien' (pero con un plumas como abrigo, que hay equilibrar la balanza del style, chata) y cruzas la embarrada hasta llegar al porche con la mayor dignidad que puedes reunir (que no es mucha, para ser sinceros). Y pones la pica en Flandes con el tacón lleno de mierda. Mal, mal. Entonces todo el mundo se acerca a ti y te saluda cariñosamente. 

Entre todo el caos que se genera cuando te presentas ante una familia muy, muy grande, no reparas en un pequeño detalle. La gente se dirige a ti, pero no es tu nombre el que pronuncian constantemente... ¡es el de su primera exnovia! Y tú, ya a punto del vómito por los malos ratos que te ha traído de regalo Papá Noel (castigo divino por tanto juguetito erótico), decides reírte como si fuese la última vez, invitando al resto a reírse a su vez y quitarle hierro al asunto.

Pero no contento el karma con ponerte pequeñas trampas, te la vuelve a jugar. Después de esos segundos de risas, algún miembro aventajado de la familia política dice "¡No es fulanita! ¡Su nombre es menganita!". Vaya por dios, el nombre de su última ex. JA    JA    JA. Ya no sabes si reírte o no, por si hacerlo de nuevo queda forzado. De hecho, es forzado, porque lo que quieres es escupir y pisar el escupitajo como si fuera un cigarro, y que corran bolas secas como las del oeste. 

Vuelves a la tierra. Notas el pánico y la culpa en los ojos de todos cuando dices tu nombre REAL (por fin alguien lo sabe) y después... ¡pues que vas a hacer! Te ríes. Y ya de paso, sueltas una broma con fondo tipo: "anda que... os escupiría a todos y me quedaría tan ancha". Que noooooo, que eres una señorita. Casi mejor algo como "¡Vaya! Acabo de llegar y ya me hacéis bulling... sois una familia difícil...". Y luego te ríes otra vez. Cierto que te arriesgas a quedarte sola, pero si triunfas, TRIUNFAS. Si no, me escribes un email y me hago responsable.

Yo triunfé como la coca cola (faltaría más). Aunque seguro que no se les ha quitado la tensión del cuerpo hasta hoy. Me prepararon los gin tonics en las mejores copas y me dejaron el mejor sitio delante de la chimenea. Juraría que hasta me llenaron más el plato. Pero pensemos... ¿qué habría pasado si mi reacción no hubiera sido tan natural? En estos casos, lo que suele pasar es que el problema te lo buscan con tu pareja, que es el que al final se come todo el pollo aunque sea alérgico a la carne aviar. Y encima, como no tiene culpa, el pollo es en vano (puede que hasta te venga de vuelta). Por eso hay que RELATIVIZAR. Me encanta la palabra RE-LA-TI-VI-ZAR. Y más en cuestión de relaciones (sean del tipo que sean).

Demos a las cosas la importancia que tienen y riamos, riamos sin parar.

18 comentarios:

  1. Pues sí, a las personas que se toman muy en serio a sí mismas y a las pequeñas ridiculeces que les pasan no hay quien las aguante. Porque papelones como el que acabas de contar y peores nos pasan a todos (aquí voy a decir una frase que odio para cualquier otro contexto)... y quien diga que no, miente.

    Aunque al leer el título creí que te referías a él y a la cama, así que yo también he relativizado al leer la situación: habría sido peor lo otro... ¿o sería mejor reírse también?

    Besotes.

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    1. Jaja, no sé si sería capaz de reírme también...

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  2. Tienes toda la razón, mejor reir antes que llorar por algo y alguien que al final quizá no vale la pena.

    Saludos.

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  3. Pues sí que ha dado de sí una anécdota de lo más insulsa... Y tu reacción, más que natural, es de persona madura, sensata y simpática.
    Enhorabuena por ser relajada y normal.
    No puedo añadir mucho más, porque esto no da para mucho más...

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    1. Bueno "Anónimo", al menos has sacado una conclusión de lo más halagadora de mi anécdota. A veces hablar de las cosas insulsas de la vida es lo que nos hace reflexionar :-)

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  4. Lo malo no es que confundan el nombre de un@ ex, mir, pasable. Lo malo es cuando de pronto sale el nombre un ex del que empiezan a dar una serie de datos, y mira oye, violento sí, desagrdable también, mal educados, MUCHO. Pero la guinda del pastel es cuando descubres que el anterior ex resulta que es un muy buen amigo tuyo de la facultad que hace mucho que no sabes de él, a la vista está, y que ha sido el novio de tu actual pareja durante más de 3 años. Cunado se empiezan a dar detalles de un físico, un nombre, unas localcizaciones , y todo aputa a ello y claro no hacess comentarios hasta que no estás a solas con ella, y por tanto aguantas el chaparrón durante la comida.

    Eso sí que es querer relativizar y centrifugar a la familia.

    Qué coño importan frases del tipo:

    ¿ a qué te dedicas?....Ahhh pues como tu anterior novio, qué casualidad....

    .-De dónde eres??? Ahhhh, jolin, vaya como fulanito!!!

    .-¿ Donde estudiabas??' Vaya, esta sí que es buena.....

    Oye , son esass preguntas de un pasado que las familias se sienten Colombo.
    Pero si sólo nos conocíamos de dos meses y esas preguntas aún no habían salido, estábamos en plena nube del enamoramiento sexual donde los diálogos se acortan.

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    1. Vamos, eso ya me parece pasarse. Ahí sí que saco el hacha sin remedio. Jaja.

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  5. Situación peliaguda, hiciste bien en tomártelo con humor. De todas formas, lo verdaderamente grave no es la familia, es cuando ÉL te llama por el nombre de su ex... ;-)

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    1. Que sea él el que te llame por el nombre de su ex, efectivamente, es mucho peor :-(

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  6. Hay que darle a las cosas la importancia que realmente tienen.
    Esa es mi conclusión del asunto.
    He pasado por algo parecido, el nombre del ex estaba continuamente en boca de toda la familia ... no es comodo, pero al final se acaba.
    Me he tragado incluso videos familiares con el ex en cuestión por ahí .... con paciencia todo se supera.

    Un saludo a todos.

    Madrileño

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    1. Joe, pues ya hacerlo de forma reiterada me parece tener poco tacto. Vaya con las familias...

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  7. Si es que las Navidades son muy malas. Creo que no habría reaccionado tan bien, probablemente me habría estado mordiendo la lengua todo el rato, sin abrir la boca y echando humo que sólo yo podría ver. :D

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    1. Reconozco que si me hubiera pasado hace un par de años, habría estado como una olla exprés. Para qué mentir. Ser capaz de reírse en determinadas situaciones también se aprende. Pero es un aprendizaje propio, nadie te puede enseñar.

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  8. Efectivamente, si justo en ese momento se ha atascado el lanzallamas, es mejor actuar con naturalidad.

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    1. Jaja, me ha encantado lo del atasco del lanzallamas.

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  9. Que se equivoquen en el nombre tiene un paso pero ¿que te recuerde cada 2x3 lo perfecta que era? Que me coma la comida que odio y me digan "Anda pues a tu ex si que le gustaba" Pues señora que se lo coma ella y mientras tu pareja con cara de tonto. Y que te recuerde que eres más joven que su ex ¿Y eso es malo? Odio comer en casa de mis suegros cuando está toda la dichosa familia.

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  10. Hola, hace días ando leyendo tu blog. Me he reído mucho, no cabe duda, sabes trasmitir muy bien con las palabras, los deseos de aniquilación que a una la embargan cuando te hacen alguna que otra cagada, de esas que a veces son inevitables. Saludos.

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  11. En serio a ninguno de ustedes se les ha escapado el nombre del ex, aunque sea por costumbre, después de estar más de 3 años conviviendo? No me creo que no le haya pasado a nadie. Y es en ese momento en el que tenéis que pensar, que a cualquiera le puede pasar y no tiene que ser por mala intención, ni de tu pareja ni de su familia. Es completamente normal que pase alguna vez.

    Y si realmente la familia lo hace con frecuencia, acompañado de esos comentarios tipo "pues a él/ella sí que le gustaba ...", "pues eso mismo hacía fulano/a", entonces es que quieren joder por alguna razón y es cuando menos se puede notar que te molestan, porque la única razón para hacer esos comentarios es buscar problemas entre la pareja y, al menos conmigo, no lo van a lograr...que se jodan!.

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