miércoles, 20 de agosto de 2014

La mejor versión de una misma

Fuente: Tumblr.com
Pensar cuando una está de vacaciones, con la mente despejada y descansada, es fundamental. Repasar la temporada, las cosas aprendidas, los errores cometidos y hacer una lista mental de aquello que cambiaríamos y lo que nos hace sentir orgullosas de nosotras mismas puede ser un ejercicio muy enriquecedor si nos lo tomamos en serio.

Tenemos mucho que aprender de los pasos que hemos dado, de nuestra persona. Sin embargo, también tenemos mucho que aprender de los demás. Absorber todo lo que otros saben y están dispuestos a enseñarnos refresca nuestras ideas, renueva nuestros conocimientos y nos ayuda a abrir un poco más la mente entendiendo que hay cosas más allá de nuestro yo.

Personalmente, sobre todo en los últimos años, me he ido cruzando con gente la mar de interesante. Esto me ha hecho crecer mucho y me ha llenado de nuevas energías y fuerzas para seguir adelante con mis proyectos y con mis ideas. Para luchar por llegar a ser como quiero ser. Y aunque quede mal decirlo, toparme con personas con cero interés también me ha enseñado cosas, por ejemplo, cómo no quiero ser.

Pero la ambición por aprender y por crecer, aunque es muy sana, también me ha llevado y me lleva muchas veces a una profunda frustración. Cuando una quiere alcanzar la mejor versión de sí misma, cuando quieres aprender y aprender, estudiar, saber más, conocer mundo... puedes pecar de inconformista y que todo te sepa a poco. Más aún el ser consciente de que nunca llegarás a saber ni un pequeño porcentaje de lo que querrías. 

Y luego está darte de bruces contra la falta de ambición ajena. A una le sorprende tanto esa ausencia de ansia de conocimiento que se queda sin palabras. Como bloqueada ante la sola idea de que hay quien simplemente está bien como está. Y si lo piensas tiene todo el sentido del mundo. Porque el conocimiento nos hace libres en lo más alto de lo que este pensamiento significa, pero a un nivel básico, en lo que viene siendo el día a día, cuanto más sabes más jodida estás. Menos te conformas, más sufres y más te frustras.

¿Pero qué es la vida sin esas reflexiones y pensamientos profundos? ¿Sin esas ganas de cambiar el mundo a tu manera, creyendo que lo que puedes hacer por él es grande y valioso? Estos días, que estoy de vacaciones y paso tiempo sentada mirando al mar en silencio, me doy más cuenta que nunca de cómo soy. De quién soy yo. O más bien de quién quiero ser. Me doy cuenta de que poco a poco me he ido convirtiendo en una mujer más observadora, más callada que charlatana (como era antes) y más compleja en mis ideas y forma de pensar. Y sobre todo, más respetuosa y empática. ¿Significa esto madurar? ¡Cómo saberlo!

Me gustan mucho las personas. Observarlas, aprender de ellas, compartir cosas. Conocer sus "historias de vida" y darme cuenta de que soy muy pequeña dentro de un mundo muy grande, y que de nada sirve lamentarse demasiado, quejarse por todo o autocompadecerse. Dice una amiga que un poco de autocompasión está bien, pero muy poco. Luego hay que sacar la cabeza de la tierra y mirar lo más alto posible para ser capaz de relativizar y dar a las cosas la importancia que tienen: Ni demasiado ni demasiado poco.

Así es como realmente podremos ser felices y estar satisfechas con nosotras mismas. Ubicarnos dentro del mundo. Encajar exactamente con ese "yo" que nos hace sentir bien y con el que la vida fluye y se disfruta. Al fin y al cabo, sólo se vive una vez, así que esforcémonos por vivir de la mejor forma posible.

22 comentarios:

  1. Hola Dora. Como diría mi madre, "que bien te explicas, joé" Cada día me gusta más como escribes y lo que escribes.
    Tenemos alguna diferencia de criterio que hoy no viene al caso y que no hace otra cosa que aderezar el interés que me lleva a leer tu pensamiento -Creo estar en lo cierto si supongo que escribes lo que piensas, ¿no?-
    De todas formas hoy no estoy para muchas profundidades -¡Esta muela me está matando!- y a pesar de ello, no quiero dejar pasar la agradable sensación que me produce tu metamorfosis.
    Un saludo.

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  2. Muy bonita esta reflexión, Dora. Vengo intuyendo que estás en una especie de crisis desde hace algo así como un año. Y que esa crisis tiene que ver con haber aprendido mucho, y el haber llegado a darte cuenta de lo mucho que te falta por aprender. Nos pasa a todos, porque es ley de vida: Cuanto más sabes, más sabes cuánto no sabes. O, como decía el otro, está lo conocido conocido, lo desconocido conocido, y lo desconocido desconocido. ¿No se entiende? Es muy fácil. Yo sé bioquímica, que por lo tanto es lo conocido conocido para mí. Sé muy poca Física Cuántica, que sería lo desconocido conocido, pues aunque no lo conozco sé que lo desconozco. Pero para Isaac Newton, por muy físico genial que fuera, la Física Cuántica es lo desconocido desconocido, pues no sólo no sabía de ella, sino que ni siquiera tenía ni idea de una cosa así pudiera existir. Muchos científicos nos preguntamos que yace en la esfera de lo desconocido desconocido.

    Bajando a la Tierra, el ignorante no sólo desconoce, sino que desconoce lo que desconoce. Es eso precisamente lo que dota al ignorante de una cierta soberbia. Como un vecinito mío, que cuando tenía cinco años declaraba "¡yo lo sé todo!". Lo otra cara de la moneda es que el aprender siempre es un proceso frustrante, pues cada vez que conquistas una cima ves otra cima aún más alta que escalar. Por eso los verdaderos sabios suelen ser bastante humildes.

    Yo te aconsejaría darte cuenta de que...

    -Lo importante es el camino, no la meta. Lo importante no es el conocimiento que atesores, sino la experiencia de aprender de por sí.

    -Por mucho que aprendas, nunca te olvides de la persona que eras antes de empezar a aprender, porque hay una verdad muy profunda encerrada en esa persona. No dejes de ser tú misma.

    -Siempre desconfía de los dogmas, las ideologías y los fanatismos. Cuestiónalo todo. Aprende a amar la duda, pues es lo que en realidad te hará avanzar.

    -Vive siempre con la sonrisa en los labios. Abandona los miedos, la ira y la tristeza y cultiva la alegría y el amor. La inteligencia emocional es la que nos hace realmente felices.

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    1. Siempre con las palabras adecuadas amigo :-) Tú eres una de esas personas interesantes de las que aprender a las que he conocido en estos tiempos.

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  3. Gracias, Dora. Tú también me has ayudado a aprender un montón de cosas. :-)

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  4. Me quedo con esta versión ORIGINAL. No hacen falta subtítulos. Bello discurso.

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  5. Yo no suelo citar a gente (me gustan más mis propias palabras jejeje) pero justo hoy he leído una frase en una revista que no podría ser más idónea para tu reflexión de hoy (lo tengo que escribir en versión original, es decir, en inglés):

    "Negative Capability, that is, when a man (pretendamos que dijo human) is capable of being in uncertainties, mysteries, doubts, without any irritable reaching after fact and reason."

    Esto lo dijo un poeta llamado John Keats, del que no se nada más que esta frase, pero se ve que era un tío inteligente.
    Besos Pandora.

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  6. Lo mejor es que dentro de cinco años tendrás una opinión diferente. Así que la pregunta es: profundizar o no?

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  7. En mi caso, creo que en muchos ámbitos puedo mejorar algo si me esfuerzo, pero tengo un cerebro bastante torpe, y siempre estaré a medio camino entre cómo me gustaría ser y cómo no me gustaría nada ser. Hay cosas de mí que me hacen sentir orgulloso, y cosas que siempre me harán sentir fatal. Quizá lo veo de un modo demasiado determinista, pero si te das mil veces contra la misma pared no vas a creerte que el universo conspira para que las cosas te salgan bien.

    Tiendo a pensar que cada persona nace con un laberinto en el cerebro, pero hay laberintos muy complicados y otros menos enrevesados, y que la capacidad de esfuerzo, el optimismo, cada actitud y cada aptitud, dependen de factores genéticos, de modo que todo mérito y toda culpa serían ilusorios. Quizá llegamos lo más lejos que podemos con lo que tenemos.

    Perdón por incluir un comentario algo cenizo. Tengo una perspectiva bastante sombría de la existencia, pero procuro tener casi siempre una sonrisa a punto.

    Me acostumbré a leer mucho, pero nunca me acostumbraré a estudiar. No soy capaz de mantener la concentración en una misma cosa durante mucho rato. Me puede sorprender la falta de curiosidad de mucha gente por temas como astronomía, historia, música o literatura, pero a esa gente también le puede sorprender mi falta de perseverancia en hobbies que podrían haberse convertido en vocaciones, haber dejado de dibujar durante la adolescencia, o no ser capaz de dedicar una hora diaria a la guitarra o a estudiar inglés.

    Veo que a las casas de apuestas les va tan bien, y me horroriza. Veo que a los programas de telebasura le va tan bien y me horroriza. Veo que al PP le va tan bien... pero todos sus adeptos encontrarían cosas también horribles en mi modo de vivir.

    La cantidad de gente cuyas inquietudes coinciden con las nuestras es siempre minoritaria, por ello siempre nos parecerá que la sociedad tiende mayoritariamente a la ignorancia.

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  8. Cristián, te equivocas en pensar que el cerebro no se puede cambiar. El cerebro es enormemente plastico y puede cambiar enormemente. Los genes no influyen tanto. Es como los músculos: igual tus genes te hacen esmirriado, pero si vas ala gimnasio todos los días acabarás siendo un cachas. Te podría dar varios ejemplos de experimentos que demuestran la plasticidad cerebral, que conozco bien porque soy neurofisiólogo, pero quiero ser breve. Lo que a ti te pasa es que tienes un déficit de atención. Lo puedes superar practicando meditación concentrativa, un poco cada día. No te rindas.

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  9. Cómo me ha gustado este post, Dora. Me identifico mucho con lo que dices porque también estoy pasando una pequeña crisis, hasta tal punto que a veces me siento totalmente desubicada. Sé que no podemos saberlo todo ni sobre el mundo, en ocasiones ni siquiera sobre nosotros mismos. Pero me "sorprende" la gente que no tiene ningún tipo de interés sobre lo que pasa a su alrededor, que viven en su burbuja y no quieren nada más. El problema es cuando las burbujas, que suelen ser de frágil cristal, se rompen. Supongo que en ese momento estará más confusos que los que estamos metidos de lleno en un proceso de aprendizaje continuo.

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  10. A veces me siento menos sola. Cuando leo a gente como tú.

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    1. Muchas gracias Laida, qué bonitas palabras.

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  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  13. No son horas. De vacaciones y yo en vez de despertar a mi marido y hacer el amor aqui estoy escribiendo en un blog. Por algo será. GRACIAS a todos por vuestra amable complejidad. Y GRACIAS a ti
    Dora por compartir quien eres con palabras exactas y maneras transparentes.

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  14. No son horas. De vacaciones y yo en vez de despertar a mi marido y hacer el amor aqui estoy escribiendo en un blog. Por algo será. GRACIAS a todos por vuestra amable complejidad. Y GRACIAS a ti
    Dora por compartir quien eres con palabras exactas y maneras transparentes.

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  15. Pues a mi me pasa que no disfruto de las cosas buenas de la vida, y tengo veintipocos. Estoy enfadada y decepcionada conmigo por acciones muy concretas que he llevado a cabo en mi pasado reciente. Siento que antes de que todo ocurriera vivía cómoda y tranquila, y ahora no puedo dejar de reprocharme, no puedo dejar de perseguirme por mis malos actos. Hasta el punto de que siento que no merezco las cosas buenas que me pasan. La teoria la tengo clara: todos en la vida nos equivocamos de una forma o de otra. Todos tenemos fases, y madurar a veces hace que nos sintamos rotos. Pero mi enfado no cesa, no puedo sentir paz ni un solo día. Y eso que mis errores son acciones que atentan sólo a mi escala de valores y que en cierto modo (visto con perspectiva) son bastante naïff. No he matado a nadie, he pedido perdón a quien he herido, he sido perdonada y he resarcido mis meteduras de pata con amor y responsabilidad. Sin embargo ahí está mi consciencia, insatisfecha y hambrienta ... No sé si podré aguantar demasiado más este malestar. Ojalá puedas darme algún consejo...

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