martes, 5 de enero de 2016

Porno y sexo hollywoodiense

Fuente tumblr.com
Mi relación con el porno empezó en la adolescencia. Cuando alguna amiga se quedaba en casa a dormir, poníamos los canales X nocturnos y comentábamos las jugadas. Para ser sincera, solíamos reírnos. Una mezcla entre el nerviosismo que te produce aquello que desconoces y sabes que es “cosa de adultos” y el propio surrealismo de las escenas que observábamos. Todas habíamos retozado con chicos por aquel entonces y solíamos pensar a menudo como sería esa “primera vez”.

Qué raro. El sexo no parecía real. Yo estaba acostumbrada al sexo de las pelis de Hollywood. Al menos, y sin haber reflexionado aún el porqué, me hacía sentir mejor.  Más de diez años después, puedo decir que simplemente era porque me tenía en cuenta y encajaba con los valores en los que más o menos nos habían educado. No había planos ginecológicos (que rara vez vemos cuando follamos nosotras mismas), la estética de las actrices era acorde con la moda que yo seguía (o deseaba), había besos, abrazos y un macho de cuento de hadas. Pobres ingenuas… creíamos que ESE sexo sí era real.

Y ni lo uno ni lo otro. A medida que iba creciendo, y sin ser una consumidora muy frecuente de porno online, me iba cruzando con pelis y vídeos de sexo explícito que me gustaban (ejemplo: Tarzan X protagonizada por Rocco Siffredi en el año 93, donde Jane recibe una sesión de sexo oral alucinante y poco frecuente en el porno mainstream) y con muchos otros que NO. Rotundamente no. 

Por suerte, aunque no puedo explicar muy bien por qué (supongo que en mi casa el sexo nunca fue un gran tabú), el porno nunca influyó en mi forma de entender la sexualidad. Siempre supe que yo buscaba otra cosa. Y no me ha ido mal.

Del mismo modo que el porno no influyó en mi manera de pensar cómo debía ser una relación sexual satisfactoria, sí lo hicieron las pelis. No necesariamente el sexo vainilla de algunas, sino el sexo pasional de otras como Nueve semanas y media, El cartero siempre llama dos veces o Pecado original. Y esto… pues bueno, si bien se asemeja más a mi histórico, tampoco está completamente representado. Confieso que si piensas así, te puedes llevar más de un chasco.

Fuente tumblr.com
Lo que quiero decir con todo esto es que, al final, las representaciones de la sexualidad, ya sea en la versión porno o en la hollywoodiense, tienen detrás una cierta responsabilidad. Porque muestran una idea de lo que el sexo es o debe ser. Es imposible que se deshagan de los anhelos que van a generar en un porcentaje de la población. Viene como anillo al dedo recomendar ver la peli Don John (2013). 

Me gusta el porno. Pero me gusta el porno en el que veo representado aquello que a mí (y a muchas de mis amigas) me gusta. Por desgracia, un porno minoritario. Me gusta ver sexo oral practicado a una mujer, masturbación en pareja y, sobre todo, atención al clítoris (nuestro órgano sexual por excelencia). No necesito ver el kamasutra entero, porque el kamasutra no me interesa. Posturas tortuosas con las que más que disfrutar puedes romperte un hueso. ¿Para qué?

No es fácil encontrar porno que tenga en cuenta el placer de la mujer y no solo el del hombre. Y que el público mayoritario de este tipo de cine sea masculino no es excusa para mí,  porque yo veo a muchos hombres disfrutar comiéndose un coño. Entonces, ¿por qué no representarlo más? Tampoco es porque las mujeres necesitemos amor romántico (otro topicazo horrible). A mí me gusta que me azoten, que me aten y que me la metan por detrás en un garaje a oscuras a riesgo de que nos pillen… pero también quiero que un hombre sepa ubicar el clítoris en mi cuerpo y reconocer que es mi mayor fuente de placer, sepa que disfruto muchísimo teniendo su cabeza entre mis piernas y cabalgándolo cual amazona salvaje. Así que, un poco de todo por favor.

Creo en el cine como una herramienta de excitación, de imaginación y, por qué no, de educación. Aunque para esto, todavía tienen que cambiar las cosas.


Paz, sexo y amor.  

13 comentarios:

  1. Bueno, Dora, lo que pasa es que nunca llueve a gusto de todos. Lo que a unas las excita a otras les aburre. Acabo de ver una serie muy realista en su representación del sexo y del cuerpo femenino: "Transparent". El título es un juego de palabras de trans (trans-sexual), parent (padre) y transparent (transparente). Cuenta la historia de una familia judía de Los Ángeles en la que el padre, con sesenta-y-tantos años, se hace transsexual. Aparte de eso, trata el tema del lesbianismo, el feminismo, el BDSM y los conflictos de pareja.

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    1. Vi Transparent el verano pasado y me encantó. Ahora estoy con la segunda temporada. Un beso.

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  2. La Espada de D'Artagnan9 de enero de 2016, 1:42

    Estoy muy de acuerdo con tu artículo. Somos muchos los hombres que disfrutamos casi más haciendo un buen cunilingus que recibiendo una felación. Otra gran película de mis favoritas "Fulana Jones". Te la recomiendo.
    Me encanta leer tus artículos. Sigue así Dora, y a ver si puedes escribir más a menudo.

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  3. Seguí pensando en series de televisión que he visto últimamente con mensajes sexo-positivos, feministas y con actos sexuales afines a la mujer.

    La mejor de todas es "Jessica Jones", que presenta una heroína con poderes paranormales, gran inteligencia y la actitud un tanto cínica de un detective de cine negro. Tiene una buena relación con su hermana adoptiva y un amante Afro-Americano. Y sí, tiene una escena de cunnilingus. El "malo" es una caricatura del abuso psicológico: un hombre con el poder de hacer que todo el mundo le obedezca.

    También está "Orange Is The New Black", con un gran éxito en EE.UU. La acción transcurre en una cárcel de mujeres, con mucho sexo lesbiano. Los cunnilingus son inevitables. Se presentan muy bien las dinámicas de género y los problemas interraciales (Blancas - Negras - Hispanas). La directora/productora es una mujer, Jenji Kohan, quien también hizo la serie de gran éxito "Weeds". En Weeds también sale algún cunnilingus y se insinúa una mujer practicando el pegging en un hombre.

    Claro que todas estas series tienen en común el haber sido desarrolladas por Netflix, una cadena alternativa de distribución de películas por internet que está teniendo un gran éxito en todo el mundo. Es una alternativa al Hollywood clásico que responde a la demanda de la sociedad contemporánea por presentar el sexo de otra manera.

    Así que, ya ves, Dora, tienes motivos para alegrarte.

    (Y que conste que en mis novelas también hay cunnilingus)

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  4. Hace poco hablábamos de este tema en una mesa de amigos, y nos surgía la misma pregunta. Realmente el porno mayoritario lo es porque es lo que la gente quiere, o bien la gente lo ve porque es lo que hay. Algo parecido con la tele basura (la gente lo ve porque es lo que hay o es lo que hay porque la gente lo elige).
    Yo explicaba que me resulta difícil de creer que el gusto mayoritario de los hombres consista en (típico guion de escena mainstream): mujer hipermaquillada e hipersiliconada cae rendida ante el gran falo del macho; le practica una felación de esas hasta la garganta que hace que se le salgan los ojos de las órbitas (y no de placer, precisamente) incluyendo arcadas por falta de tragaderas; luego coito vaginal en distintas poses, seguido de anal a lo bestia sin preparativos ni lubricantes. Como colofón, corrida en la cara. Durante todo el proceso la mujer emite unos gemidos más falsos que el beso de Judas y espera la eyaculación con la misma ansia mal simulada.
    ¿De verdad esto es el gusto mayoritario de los hombres?
    Sin embargo, un amigo comentaba lo siguiente: el porno se consume en la intimidad y con total libertad, no hay coacciones de ningún tipo a la hora de elegir. Si los vídeos que triunfan son estos será porque son los que más gustan.
    En fin, que no sé qué pensar...

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    1. El porno se consume en la intimidad y puede dar rienda suelta a ver fantasías que nunca haríamos en realidad. Reconozco que me pone ver cierto porno más bien duro pero que sería incapaz de realizarlo llegado el momento.

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  5. La influencia del porno es innegable. Moldea incluso nuestros gustos. No hay más que ver la tendencia en los últimos años a preferir genitales completamente depilados. Y esto es una moda impuesta por el porno. Igual hay gente que ya se depilaba antes que esto se pusiera de moda, pero ahora se ha extendido mucho más. Y está claro que uno no puede imponer sus gustos a nadie, pero con la preferencia cada vez mayor por esto, si no pasas por el aro, tus posibilidades de pillar cacho se reducen. Solo tienes que pasarte por algún foro donde se hable del tema, algunos se atreven a decir que "una tía con pelo ahí da puto asco". Lamentable.

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  6. Yo soy más de porno de "móvil" (ese en el que la gente se graba cuando practica sexo, sin más). No sé la de años que hace que no veo una peli de porno industrial, no me excitan las tetas operadas, las posturas gimnásticas, ni los gemidos enlatados. Pero tampoco me gusta el erotismo hollywoodiense de fantasías aptas, igualmente impostado, brutalmente censurado. Simplemente creo que se debería tratar connaturalidad, sin esconder ni exagerar nada.
    Por supuesto, el porno ha influido en mi formación, como todo lo que me rodea, pero eso no quiere decir que uno no tenga criterio. Este no es un tema que tenga que ver realmente con el porno, sino con la industria, en el campo que sea. Todos nos venden algo que no podemos ser para que nos dejemos la billetera en serlo. Y siendo malpensado, ¿por qué no plantearnos si las empresas de cirugía estética tiene algo que ver con la invasión de tetas siliconadas? ¿O las empresas de depilación con los genitales rasurados? Las mujeres (generalizando y errando, que son una misma cosa), sucumbís a las artes de la mercadotecnia, y me temo que los hombres también. La industria modela los gustos, lo que hay que preguntarse es que patrón hay detrás de ese modelaje, y por qué. Una amplia mayoría aceptará lo que le sea inculcado, así nos educan, por lo que la pregunta no es por qué lo aceptan (no tienen herramientas para negarse), sino qué hay detrás de eso que quieren hacernos aceptar.

    Hacedor

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    1. Por supuesto que las empresas de cirugía, estética y depilación están detrás de todo. Se dedican a manipularnos mediante la publicidad, el cine y las revistas para que compremos sus productos. Ellos solo quieren ganar dinero a costa de crearnos necesidades, y para ello, muestran un ideal de belleza difícil de alcanzar. Hacen que no nos aceptemos como somos, creando insatisfacciones y si queremos "encajar" tenemos que gastar tiempo, dinero y poner en riesgo nuestra salud. Algunos sucumbirán a la presión, otros no. Por eso es importante fortalecer nuestra autoestima.

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  7. en el tema del porno, la diferencia es si tienes interes en la pelicula y pospones correrte hasta el final o si directamente vas al grano y posteriomente apagas y no deseas seguir.
    La mayoría de las veces, es el segundo caso, y da que pensar si realmente es lo que quiere la gente....

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  8. Me vienen a la mente dos escenas que me impactaron en su momento. La escena de sexo entre Najwa Nimri y Eduard Fernández en El método porque ella no deja de tocarse el clítoris y fue la primera vez que lo vi (o fui consciente de ello) en una peli comercial. La segunda, Charlo López masturbándose en Los gozos y las sombras. No es explícita, pero se ve claramente lo que es y teniendo en cuenta el año de la serie, me sorprendió bastante verlo.

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  9. Yo siempre he pensado que el porno es un poco la ciencia ficción del sexo. Creo que en general está muy alejado de la vida real, uno no se encuentra con su vecina cañón en el ascensor y le da al botón de pausa a la vez que pregunta si quiero follar. La vida es bien distinta, afortunadamente, por lo que creo que el tipo de consumidor que tiene ese tipo de cine es precisamente la gente que quiere ver representadas sus fantasías o simplemente le agrada ver situaciones extremas en lo que tiene que ver con el sexo.
    En mi caso no es un cine que me atraiga, quizá de joven si lo veía más, pero ahora sinceramente, es ver en una escena esas mujeres tipo barbie chupona delante del tío armado con cara de te voy a follar y se me baja la líbido hasta el subsuelo. Pero también reconozco que tiene sus virtudes y en esta vida de todo se puede aprender. La persona que piense que la vida real es como las pelis pornos se equivoca, ahora sí hay pequeñas pinceladas que se pueden aprender y poner en práctica, sobre todo en lo que tiene que ver con situaciones salvajes y sobre todo ponerlo en práctica pero sabiendo que el porno es (casi todo) ficción. En mi caso fue agradable descubir que no hacen falta 30 min de cunilingus como en las pelis porno para poder dejar a una mujer satisfecha, otra cosa es que a uno le apetezca dedicar ese tiempo, pero necesario no es.
    Enhorabuena por el blog, lástima haber tardado tanto en descubrirlo pero he de reconocer que me ha encantado.

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  10. Reconozco que antes no me gustaban.. Se usaban a las mujeres como objetos, un mero objeto con agujeros que utilizaban los hombres para penetrar con sus pollas(muchas veces insignificantes...pero cambié mi visión. Decidí cambiar..pensaba que algo siempre podía aprender..y lo.hice hasta hoy.. Me gusta el buen cine porno..y ver como se comen un buen coño..disfruto sí.. Disfruto u exijo un trabajo igual, (porqué no..??) una escena lésbica es exquisita..

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