jueves, 17 de noviembre de 2016

Empoderarte es hacer "esas cosas"

Fuente: Tumblr.com

Os voy a contar una cosa. Puede parecer una tontería, pero os aseguro que no lo es. Sobre todo si sabes leer entre líneas y quedarte con la raíz de lo que te voy a contar. Estas son las cosas importantes de la vida a las que no prestamos mucha atención (y así nos va).

Siempre quise conducir una moto. Desde pequeña me parecían vehículos súper interesantes y poderosos. Ya en la adolescencia, flipaba con las chicas que conducían motos en los pueblos donde veraneaba y fantaseaba con conducir yo una algún día. Las mujeres moteras me encantaban, me parecían amazonas valientes y libres.

Creo que hay algo salvaje en la gente a la que le gustan las motos. Huelen a libertad, independencia, valentía y poder.

Ya pasados los 20, tuve un par de experiencias motoristas que terminaron como el Rosario de la Aurora -¿qué coño quiere decir esta expresión?-  (una, conmigo en el suelo al coger una curva con gravilla mientras practicaba la conducción, y la otra, estampada contra un cartel publicitario por no coger una curva mientras probaba una moto eléctrica en una feria).

Pero cuando algo se me resiste, no me rindo. Hace un mes compré una moto cochambrosa a buen precio para arreglarla y reconciliarme con las dos ruedas (la bici me ha ayudado mucho a coger las curvas con dignidad). Y hoy, amigas, hoy puedo decir que cuando voy con mi moto por la ciudad, con los dedos congelados (guantes de principiante) y la cara helada (casco glamuroso de copilota, no a la altura de una PILOTA), llevo una sonrisa de oreja a oreja. Soy una jodida amazona madrileña. Solo me falta gritar.

Y conseguir este sueño que tenía en mi lista desde siempre, me ha inyectado seguridad en mí misma y empoderamiento en vena. Porque esto es así, nada empodera más que hacer esas cosas que siempre has querido hacer, pero nunca has hecho. Aplícalo a lo que sea.

Más vale tarde que nunca. Pero cuanto antes, chicas, mejor.

P.D.: Eso sí, cuando no consigo bajarla de la pata de cabra porque se resbala con la acera y me tiene que ayudar amablemente un tío, me comen los demonios ;-)

8 comentarios:

  1. Y ya cuando puedas con la pata de cabra tú sola, el empoderamiento será brutal.

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  2. Pandora Tu siempre has sido una amazona Madrileña con moto o sin moto 😉😉😉

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  3. Todo esto me hace pensar en cómo el cine presenta las motos como un símbolo de masculinidad. Vienen a completar el cliché del chico rebelde que viste cazadora de cuero, es un lobo solitario que inspira respeto a sus compañeros, y necesita de una chica muy especial para enamorarse. Si mal no recuerdo, es James Dean en East of Eden, y el protagonista de Ramble Fish. Cuando se pasa de los paisajes abiertos del Western al entorno urbano, la moto sustituye al caballo como símbolo indispensable de poder. Porque la moto se cabalga como un caballo y permite a los personajes aparecer y desaparecer con facilidad. Es un vehículo diseñado para una sola persona, así que transmite individualidad e independencia, al mismo tiempo que el ruido y la aceleración transmiten poder. A nivel simbólico, es algo grande y duro que se lleva entra las piernas. O sea, que una moto es tan fálica como el fusil o la espada. Claro que también hay motos femeninas, como la Vespa, en las que te sientas más que cabalgas, y que en vez de ser algo alargado y agresivo te envuelven en un recinto acogedor como una vagina.

    Entonces, ¿puede ser que ese empoderamiento que sientes derive en parte de apropiarte un símbolo de masculinidad? ¿No deberíamos usar símbolos que nos reafirmen en nuestra feminidad o masculinidad, según nos corresponda? ¿O por el contrario asociarnos a símbolos del género opuesto para buscar un equilibrio interior entre nuestros lados masculino y femenino?

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  4. ¡Como me alegro de que no te hayas rendido! Yo hace años que llevo una moto grande y sí, la sensación de libertad es incomparable. Y después de oír 2.464.298 veces lo de "¿y no te da miedo?", al final ya te resbala y todo ;-)
    Por mi parte, si se me cae y me tiene que ayudar amablemente un tío, se lo agradezco igual de amablemente. Yo también he ayudado a levantar alguna moto caída alguna vez, a los tios también les pasa. ¡Bienvenida a la gran familia motera! ya nos irás contando qué tal. Un abrazo.

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  6. La superación, afrontar desafíos, luchar contra los miedos no sólo hace que las personas sean aún más valientes ante la vida, sino mucho más humanas.
    Compartir estas cosas a veces no es fácil, por lo que te agradezco que lo publiques para que, quienes no te conocemos, lo podamos de alguna manera celebrar contigo a través de este medio.
    Exitos! Que la suerte no te vale.

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