miércoles, 21 de diciembre de 2016

Naturalizar lo erótico




-Durante una conversación, baja significativamente la voz al hablar sobre sexo.
-Al ser interpelado/a, se pone roja si el tema es sexual.

-No participa en conversaciones sobre sexo.

-Responde evasivamente si la pregunta tiene que ver con su vida íntima.

-Oculta un sentir negativo relacionado con su vida sexual.
-Tiene un problema sexual y no consulta a expertos/as.
-Se cree que lo que le pasa, únicamente le pasa a ella/él.
-Se siente fatal por sus fantasías sexuales.
-Tiene vergüenza de su cuerpo.
-Se siente inseguro/a con su experiencia sexual.
-No se acuesta con alguien la primera cita, por el 'qué dirán'.


-Se acuesta con alguien sin apetecerle por el 'qué dirán'.

-No se masturba, porque se siente culpable.
-Cuando mantiene relaciones sexuales con otra persona, no disfruta porque no se conoce.
-No disfruta del sexo porque se centra demasiado en 'lo que debería hacer'.
-Cuando tiene dudas sexuales, no pregunta porque supone que 'debería saberlo'.
-Cuando tiene dudas sexuales, no pregunta porque 'de esas cosas no se hablan'.
-Siente rechazo con algunas prácticas porque 'no son normales'.


Como he dicho muchas veces, la sexualidad es mi pasión. Entenderla, explorarla, trabajarla... es el motor que me mueve y me ha movido para llegar a estar donde estoy hoy en día. Y si algo he aprendido en estos años de apasionada observación, es que mantenerla en el baúl junto a 'todas esas cosas de las que no se habla', es una condena.

La cantidad de aprendizajes limitantes y prejuicios que tenemos asociados a la sexualidad y, por tanto, nuestra forma de entenderla, hacen que la vivamos desde la oscuridad de nuestra vida. Prueba de ello es que, 'de cara a la galería', es algo tremendamente íntimo y secreto, pero luego, desde el anonimato,  todo el mundo quiere saber, conocer y ver cosas relacionadas con sexo. A nadie le aburre el tema, vamos.

Naturalizar el sexo y la sexualidad humana es un objetivo ambicioso, pero desde luego, si queremos vivir en una sociedad liberada y no esclava de moralinas castradoras del pasado, no queda otra. Y el mundo, amigas y amigos, se cambia con pequeños gestos. Con la suma de numerosos gestos. Y hablar de sexo, le pese a quien le pese, es uno de ellos. Es esperanzador ver cómo cada vez hay más personas que dan la cara por este tema, que lo trabajan y que se esfuerzan profesional y personalmente por reconciliarlo con las personas.

Por eso, cuando la semana pasada estuve en la presentación de la colección MAZE de Bijoux Indiscrets, esta fue la idea que me llevé. MAZE es una colección de complementos BDSM de piel vegana, perfectamente utilizables para la vida diaria. Y el juego va por dos lados:

  1. Para usarlo en la intimidad, el diseño es fantástico. Son arneses, esposas, collares, ligeros, etc. muy sofisticados, cuidados y elegantes que la mayoría de las personas podría usar sintiéndose cómoda y sexualmente empoderada.
  2. Precisamente porque el diseño está muy cuidado, podemos usarlos sobre la ropa. Y naturalizar esta estética en la calle, la naturaliza automáticamente en nuestra cama. Por tanto, nos da permiso para abrir la puerta a muchas fantasías y juegos que no nos permitíamos antes (es como 50 Sombras de Grey, que aunque me parece una historia machista por los perfiles y roles de los personajes -nada que ver con las prácticas sexuales que disfrutan-, al menos tiene de positivo que ha llevado el BDSM -en algunos casos mal entendido- al común de los mortales, y eso es un paso importante).
Cualquier gesto es bienvenido. Y yo, personalmente, los celebro todos. Naturalizar la sexualidad, el sexo y el erotismo es el caldo de cultivo para crear una sociedad más sana donde podamos relacionarnos con los demás y con nosotros mismos sin tantas expectativas desde nuestra curiosas y ganas de conocer lo desconocido.

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